2015-04-25

Autobombo, ombliguismo y reseñas.






Creo que toca valorar un poco qué está pasando con mis novelas (Laguna Negra y El Hombre Spam, ésta firmada con el pseudónimo de Talbot Torrance).  Me pide el cuerpo un poco de autobombo, de ombliguismo, de onanismo de autor. Sí, por qué negarlo. Y me apetece porque el resultado de las novelas no puede ser más positivo.

En noviembre, Tyrannosaurus Books editó mi primera novela. Una obra de un novel, con sus miedos, su vértigo y las típicas preguntas de novelista lanzado al mundillo: ¿gustará mi novela? ¿Cumplirá las expectativas comerciales y literarias? ¿La comprarán los compromisos? ¿Ganaré crédito o me hundiré en el lodo del primer y único duelo?

Casi seis meses después puedo decir que Laguna Negra marcha a todos los niveles. Este trozo de cultura pop, exploit y acción macarra ha gustado y gusta. Acolchado tras las novelas anteriores de la colección, Laguna ha cubierto mis expectativas y, creo, las de la editorial. El feedback de los lectores ha sido muy positivo y las críticas las he encajado con la intención de mejorar en mis siguientes novelas.

Laguna Negra y la colección Monsters es un producto atractivo y arriesgado por igual. No son libros al uso, no están destinados a la generalidad de lectores. Es un subgénero dentro de una corriente. Coño, son monstruos, terror y grindhouse. No me haré millonario, no viviré de la novela, pero puedo decir que no he hecho más pobre a los editores y que no he podido divertir a los lectores.

¿Y eso cómo se evalúa? Que un amigo de toda la vida te alabe es un arma de doble filo. Suelo agradecer y meter los dedos hasta encontrar un resquicio, alguna crítica. Conozco mis limitaciones como escritor y lo suyo es aprender. Si me dicen que todo está estupendo, maravilloso, que escribo como Dios... ni me lo creo, ni es verdad, ni merezco esa crítica. El ego es un enemigo más en ocasiones. El gustazo es ver como gente que no te conoce, que jamás te ha visto en persona o no te sigue en las redes sociales, te busca sólo para decirte que se he entretenido con el libro; que le ha hecho pasar un buen rato. No espero mejor valoración, de verdad.

Con El Hombre Spam me ocurre algo muy similar. Una obra firmada con otro nombre, mejores valoraciones, ganas de saber más del Universo de Nueva Ghana y un escrito más personal, más directo y con el que, lo reconozco, me ha sabido a poco. Tengo ganas de ponerme a trabajar en una secuela; contar más cosas sobre los personajes, la ciudad cyberpunk ultra consumista de Nueva Ghan. Espero poder dar más noticias en el futuro, aunque es muy temprano.

Tirarme a la arena de los escritores editados ha sido otra experiencia. Buena, sí, pero con algunos matices negativos como perder el contacto con autores que me consideran un rival (cosa que considero una soberana gilipollez) o asuntos similares. He vivido respeto en la mayoría de las relaciones entre autores, eso sí. Mi obra es pequeña y cuasi minúscula en comparación con otros bagajes literarios y de todo se aprende.

De ombliguismo ya he hablado bastante, ahora toca hablar de valoraciones. Estas son algunas reseñas que han aparecido de Laguna Negra en estos meses. Enlaces que hablan bien, mal, de lo bueno o de lo malo. Lo escrito, escrito está. Me he divertido con ello y la gente parece que también. ¿Qué puedo pedir más? Además, así me obligo a recopilar las reseñas para no perderles la pista en la red.

¡Ah, importante! Las novelas siguen a la venta, tanto en la web de la editorial como en cualquier librería. Marketing es marketing.

Reseñas de Laguna Negra:

La Ventana Secreta.

CineUltramundo

Planetas Prohibidos

El blog del Dr Motosierra

El blog de la Chica-sombra

Cinefagia

El Rincón del Devorador.



Reseñas de El Hombre Spam:


Farewell Stranger

El Solitario de Providence

El blog del Dr Motosierra

Literatura juvenil y fantástica








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2015-04-15

Cine de Perro Viejo: el ecualizador.





Me da cierto orgullo inaugurar una sección nueva en este vuestro blog. Y me ha dado por pensar en esas películas de videoclub, en esas sesiones de Cine Cinco Estrellas de Telecinco, en esos tipos duros de la Cannon, de la serie B y del cine de padres. Una corriente, un subgénero en sí que ha pasado a formar parte de nuestra cultura popular. Tanto que en este siglo XXI lleno de CGI, de reboots y de remakes, hay un hueco para este cine de sudor, pólvora y malas miradas: el cine de Perro Viejo.

¿Y qué es el cine de Perro Viejo? La premisa de estos filmes a rebujo del inesperado éxito de Venganza de Liam Nesson es la siguiente: un protagonista gastado, "sinperdonizado" y experto en cualquier materia relacionada con matar se ve envuelto en una historia donde tiene que abandonar su retiro para dedicarse a lo que mejor sabe hacer: dar matarile.

Y empiezo esta sección con El Ecualizador, una peli del año pasado , con vocación de serie abierta que se quedó en un placer culpable para muchos seguidores de la acción crepuscular.

El Ecualizador es Robert Mcall, trabajador de un Leroy Merlin de los USA y el tipo más rutinario del globo. Costumbres fijas y disciplina. No se mete en problemas y ve la vida pasar entre las páginas de un libro hasta que se cruza con una joven prostituta maltratada por sus chulos.

A partir de ahí ya se ve venir la película. Antoine Fucqua, el director, sacia las ganas de justicia callejera con escenas al ralentí, coreografiadas con gracia y dejando al espectador con la sensación de que lo difícil es fácil y que el señor McCall es peligroso hasta con una goma de borrar. 

Porque la historia es la que es, señores. Un veterano que no quiere meterse en líos, un villano de manual que se merece lo suyo desde el primer fotograma y un antihéroe que es capaz de cargarse al más pintado e irse de rositas sin pegar un solo tiro. Es como McGiver pero con mala hostia y la mano larga.

El Ecualizador es la puesta al día de una serie ochentera donde la premisa era sencilla: Agente especial que quería equilibrar la balanza de sus maldades haciendo el bien cuando está retirado. Denzel Washington se cree el papel y no le cuesta nada, apenas una mirada, darle nobleza y cierto empaque a un personaje que en otras manos no sería más que un manual de clichés.

Entretenida pero no todo lo épica que cabía esperar por falta de garra o momento oneliner. Un gusto culpable para ratos de sofá y palomitas.




2015-04-07

Vengadores: la cólera de Ultrón







Novela gráfica con vocación de superventas previa a la película que pretende reventar las taquillas esta primavera. El Universo Marvel se dirige a un embudo comercial llamada Secret Wars y es hora de publicar un relato que satisfaga a los lectores veteranos y acerque al papel a nuevos lectores que busquen los personajes de las pelis. O esa es la idea.

La cólera de Ultrón está escrita por Remender y dibujada por Jerome Opeña (con la encomiable ayuda de Pepe Larraz), autores de calidad contrastada y bien mirados por Marvel. Remender lo ha petado con sus X Force y se ha metido en el bolsillo a muchos lectores con sus Imposibles Vengadores donde aúna a los mutantes y a los Vengadores con eróticos resultados. Autores que hacen que las expectativas estén altas sobre todo cuando se mostraron las primeras páginas allá por la Comic Con de San Diego.

¿Y qué tenemos por aquí? Pues una historia clásica, ¡oh yeahh! de los Vengadores de siempre, pasados y actuales. El conflicto paterno filial entre Hank Pym y Ultrón llevado hasta sus últimas consecuencias.

Un Ultrón, o una versión más de él, ya que parece obviar apariciones más recientes del personaje, pretender fagocitar ya no la tierra, sino el Universo entero en la típica y tópica conversión de la carne en metal. Los Héroes más poderosos de la tierra tienen que luchar contra el robot y contra ellos mismos ya que la Visión, que por fin aparece como Dios manda, no comparte los métodos del papá Pym para acabar con la amenaza.

En definitiva: una obra apreciable, polémica y continuista respecto a esta caída libre editorial hacia un nuevo comienzo. Si tienes ganas de pillar algo después de tocarte a tope con la película, o eras un completista de los de toda la vida, la cólera de Ultrón es una excelente opción.

Momentos Vengadores de toda la vida. Por ponerle una pega: no veo a Jarvis ni el concepto de familia muy bien tratado por otros guionistas.


2015-04-02

Mi novela es una puta obra maestra.




Vale, ya tengo vuestro interés. Entre el título de la entrada y la ya mítica portada de "El Resplandor", podéis poneros cómodos y leerme. Pero, ¿de qué va esto? 

Si alguno de vosotros es escritor, o remedo de escritor, o escritor a ratos o escritorzuelo o dice que escribe pero luego sólo tontea con el timeline del Facebook hasta que se cansa, tendréis en algún cajón esa novela. LA NOVELA. LA PRIMERA NOVELA. Sin esa novela no existen las demás. En la mayoría de casos, si has publicado es porque antes existió lo que yo llamo: MI NOVELA ES UNA PUTA OBRA MAESTRA.

Es esa novela en la que vuelcas todas tus aspiraciones y ambición sin medida. Donde el barroquismo, las imágenes, los errores de primerizo, las cagadas, se unen como un robot de los Power Rangers hasta formar una megamonstruo que amenaza con comerse el mercado editorial.

Porque esa novela, ese pelotazo, será un éxito. O siendo modestos, no tendrán ningún problema en ser editado. ¿Qué importa que no haya sido revisada como debe? ¿Qué más da si cae en mil errores? No passsa nada. La novela vale. Y el que vale, vale y el que no a escribir fan fiction en webs que no conoce nadie.

Esta visión satírica y paródica existe en realidad. En mayor o menor medida. Es más, algunas de estas puta obras maestras terminan siendo editadas. Nos quejamos de las editoriales sanguijuelas, pero los autores debemos saber que estas editoriales de medio pelo se nutren de escritores de putas obras maestras que tienen ansia por decirle al mundo que son escritores publicados. En parte, que luego hay otros factores como el engaños y los contratos leoninos, pero eso es otra historia.

Por razones que no vienen al caso, he tenido la oportunida de acceder a varias de esas obras maestras. He podido leerlas, analizarlas e incluso corregirlas. Son novelas que se entregan a editoriales con la máxima ilusión. Se han empleado horas y horas de esfuerzo en escribir cientos de páginas con la visión clara de que algún día un contrato editorial sea firmado. Y ese mail, esa carta que llega a la editorial, en ocasiones, es algo que no está ni pulido, ni en muchos casos releído por el autor. Y me da verguenza como escritor ver eso. Verguenza propia y ajena. Propia porque yo pude haber caido en ese error y ajena porque no siempre es culpa de otros que una novela no llegue más allá del disco duro de un ordenador. Si quieres que una editorial profesional te edite hay que procura ofrecer el trabajo más profesional posible.

Por suerte, mi puta obra maestra duerme en un archivo que no se abre en años. Ni se abrirá.

2015-03-30

Interestellar




Reconozco que los primeros minutos de esta peli los dediqué a imaginarme Interestella dirigida por Michael Bay. Sí. No pude evitarlo. Puro Blockbuster con Whalberg, una hija buenorra, Steve Buscemi como doctor loco y un transforme latino en lugar del robot marine de la cinta de Nolan.

Sí. Soy así.

Pasado el ataque me metí entre pecho y espalda este viaje por el tiempo y el espacio que es Interestellar. Signo de que Nolan es un director al que no le tose nadie en ninguna de las facetas de la producción de cualquiera de sus proyectos. 

Interestellar tiene una premisa tan sencilla que se cuenta sola. Salvar la tierra a costa de perder todo lo amado. El bien común contra el bien individual. Y el espacio como escenario. El espacio y el tiempo retorcidos como una última frontera donde la humanidad no puede ser más minúscula. Una epopeya donde la pura voluntad se abre camino. La voluntad y el amor. Pero vamos por partes.

La tierra se muere porque sencillamente la comida se acaba. ¿Qué quedan, dos generaciones más? ¿La agonía y la impotencia? En esta tierra cercana y criadero de granjeros, donde la ciencia ha sido apartada por inútil, vive Cooper. Un granjero que antes había sido piloto. A partir de ahí, el DESTINO, le embarca en un viaje. Como ya he dicho, hay que salvar la tierra.

Casi tres horas de despliegue técnico y un humanismo que pocas veces he visto narrado en cine de esta forma. El Universo se traga a los personajes y sólo tienen una meta imposible y el afán por ver una vez más a sus seres queridos, o salvar un mundo que se aleja en el tiempo para ellos. Si quitas las brutales escenas de acción y la parafernalia técnica abrumadora, nos queda un relato de amor. De sentimientos bien interpretados, de comportamientos humanos en lo bueno y en lo malo. Un canto a la raza humana y su superación.

El amor lo mueve todo. Incluso es capaz de convertirse en un deus ex machina que funciona solo porque el personaje principal se lo cree y nosotros con él.  Ese es el punto fuerte de la peli. Lo que te coge de las pelotas y te sienta en el sillón tres horas.

Ahora. Después de bajarme los pantalones con la película, de arrodillarme ante el mejor Nolan, creador de blockbusters que no lo son, te paras a pensar y la cosa se enfría.

Me pasó con la tercera de Batman. Se disfruta a tope pero no te pares a pensar, no cuestiones, no analices más allá de las sensaciones proporcionadas. Pero me chirrían cosas. La increíble sobreexposición de conceptos cuando Nolan no necesita más que imágenes para desarrollarte una idea. No. Aquí todos los científicos hablan entre ellos para hablarle al espectador. Explicaciones, explicaciones, explicaciones que rellenan minutos. O un Michael Caine que lastra la película con más explicaciones, sin ser motor de nada. 

Sobra la trama del doctor Mann: un conflicto más, una pelea, una explosión...

Y Zimmer. Más Zimmer que nunca. Menos Zimmer que últimamente. Ambiental, sin apabullar, un acompañamiento increíble que da tono a un todo que sin ser redondo ofrece un cine que yo quiero ver más a menudo.

2015-03-21

Secuelitis




Dicen que el mono no baila si no le dan plátanos. Es un aforismo que se aplica en todos los negocios y profesiones. Y en la Literatura. Escribes una novela, la editan, se publica, se vende, se vende bien, se vende bien de cojones, es un pelotazo... Pues lo normal es que al cabo del tiempo esa historia se amplíe a través de secuelas, precuelas, expansiones... Es una ley a la que se acogen las editoriales.

El caso es hacerlo cuando hay garantías de éxito, de ventas, de business... Mucha gente me pregunta (sí mucha, de verdad) sobre una continuación de Laguna Negra. Son lectores de la novela, la han comprado, la han leído y piden más. Y eso es un orgullo para un escritorzuelo como yo. "¿Pero la tienes planeada ya?" o "¿Qué dice la editorial?". Yo sonrío, doy las gracias y les digo que no tengo nada preparado. MENTIRA. No sé los demás, pero yo siempre maquino historias que van más allá de las impresas, no como un proyecto en firme sino como y "qué pasó con" mis personajes. Y sí, con Laguna Negra y El Hombre Spam lo he pensado.

Pero no he escrito ni una letra.

Prefiero saltar como un mono con el culo escocido de una rama a otra. Saltar de género, de historias, dejar aparcadas las continuaciones e cantar otras canciones. Acabo de terminar una historia hard boiled y ahora estoy con una movida post apocalíptica. ¿Mañana? Ni idea.

No entiendo a esos autores que se embarcan en trilogías, series y volúmenes sin contar siquiera con la garantía de una publicación en firme. A menos que se haga por verdadero amor al arte. Entonces me callo.

Si Laguna Negra hubiera agotado ya la tercera tirada os hablaría de la secuela de la novela con total seguridad. Mientras, el tiempo lo dirá.

2015-03-19

El hombre que nunca sacrificaba gallinas viejas





"Marquitos Laguna se ha retirado del oficio. Ahora prefiere cuidar su huerto y recoger los huevos de sus gallinas. Antes, en otra época, Marquitos era un justiciero parco en palabras, un matador criptozoológico en la abundante isla de Simetría, un muro de dos metros de hostias enfundado en el guante de un hombre en traje negro. Pero ya no, sus noches más oscuras quedaron atrás. 
O al menos eso creía hasta hace unas horas. Porque hace nada, las gallinas viejas, esas que nunca sacrifica sabe Dios por qué, han comenzado a revolotear de aquí para allá, dejándolo todo lleno de plumas. La tierra de ese huerto que ahora se dedica a cuidar, ha empezado a retemblar. La carne putrefacta de toda una vida en negro se afana por abrirse paso a base de dentelladas y uñas rotas. Y Marquitos, un muro de dos metros de amor venido a menos, se teme lo peor: 
Que regresen sus noches más oscuras. Que se le atragante el olor de una Magnolia. 
O que haya llegado la hora de volver a sacrificar."


Aquí estoy, una noche como otra cualquiera, en un inpass entre una cosa y otra, con tiempo para leer, para enriquecerme, para respirar letras y buscar algo que remueva ese pedacito de cerebro que quiere encontrar aire fresco. Y recuerdo que hace unos días terminé con "El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas", premio Nocte y obra a la que exigía mucho.

En esta novela, lo reconozco, buscaba un estilo, una manera de contar las cosas más que una historia en sí. Novelas de psicópatas, de asuntos sórdidos, de desalmadas, las hay a patadas. Es casi un género en sí. La historia de Marquitos, la historia de Simetría... Quería, exigía, buscaba algo más.

Realismo sucio, dicen de esta novela. La mejor novela de terror del año. Comparaciones, críticas, virtudes... Las aventuras de Marcos Laguna han tenido un impacto más que merecido en este mundillo de Crom. ¿Qué me he encontrado con la lectura? Justamente lo que estaba buscando. Forma sobre fondo. Estilo y palabras calculadas, dispuestas con mimo, sin caer en ejercicios de barroquismo barato; construcción sobre improvisación. Ha sido como enfrentarse a un boxeador de poco fondo pero gran pegada. Darío Vilas no ha necesitado doce rounds para noquear. Le han bastado doscientas páginas para retratar un entorno y una psique a ritmo de rock descarnado, de voz seca y miradas turbias. 

Marquitos es un monstruo y nosotros testigos de sus monstruosidades y sus causas. La empatía está de más, y las migajas de su trasfondo se dan con cicatería. Todo encaja y los hilos sueltos de su viaje de Magnolias azules los termina de componer el lector tras cerrar las páginas del libro.

Lectura de poso negro, de pensamiento, de sentencias subrayadas con boli, de envidia y de paseo voyeur por un cosmos cercano y sucio como es Simetría. Un lugar que existe como existen esos callejones de tu ciudad donde sabes que puede pasar de todo. 

Tiempo presente, flashbacks que asaltan, juegos de espejos e imágenes distorsionadas. "El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas" es una lectura exigente y que va más allá del relato pulp y gore que algunos han sabido ver. ¿Terror? Definitivamente. Pero no de susto fácil e impacto cinematográfico. Es terror del que se cuela a través de las letras, del que se queda flotando en la imaginación al pasar la página. Ese terror que no es de vampiros ni de muertos vivientes, ni de monstruos de la Laguna Negra. Marquitos Luna da miedo porque existe con otro nombre y otro aspecto físico. Y Darío Vilas ha sabido fotografiarlo.