
Antes de meterme en faena que la reseña de este tomo, varias consideraciones:
Me ha gustado.
Y tanto el nombre de la saga como su errática publicación en España han jugado en contra de este obra. Grant Morrison es un guionista como la copa de un pino incluso con sus idas de olla. ¡Pero este su Batman no lo es! Si uno se toma la molestia de leer todos los números de su etapa todo, o casi todo, encaja con cierta gracia y ganas de darle un poco de vidilla al cruzado enmascarado. Mucho cariño hacia el personaje enfocado a través de los tebeos que más le gustaron de la época más pop de Batman. Batmito, Zurr Erh Arr, los estrambóticos miembros del Guante Negro, los "tres fantasmas"... Elementos que por separado paracen no pegar ni con cola pero con una lectura continuada tiene mucha miga. Si aún sigues leyendo esto puedes pensar que estamos ante una obra del copón. Ufff, pues no sé, no sé.
Tony Daniel es el encargado de plasmar el guión de Morrison y la jugada le sale regular. Seguir el ritmo de Morrison debe ser una labor para escogidos como Quitely, porque la parte gráfica flojea cosa mala. La confusa narración resulta un lastre para la historia que resta bastante en la valoración final de la etapa. Muchos tiros le están pegando a este tomito: Por el humo vendido, por el título medio engañoso, por los dispar del planteamiento... Pero yo lo he disfrutado muchísimo.