2012-03-09

13 asesinos




Treces asesinos es cine de samurais, épica, de motivaciones incomprendidas e incomprensibles en la época actual. Es un obra que genera envidia en el mercado occidental, que va al contenido, al meollo de la historia y que tiene un pulso y un sentido cinematográfico increíble en cada uno de los fotogramas.
Un placer visual lleno de acierto narrativos que pasará a la historia del cine por su impresionante batalla final. Pero 13 asesino del prolífico director japonés Takashi Miike es más que eso. Vamos con la sinopsis:

Japón está al canto de un duro de entrar en la era moderna. El sistema político basado en el shogunato agoniza y mientras tanto tenemos al hermanastro del Shogun cometiendo maldades y tropelías sin nombre amparado en su poder e impunidad. Él manda y el pueblo, siervos, obedece e incluso mueren por él. Un villano sin fisuras de los que odias nada más aparece su rostro de hielo en pantalla. Un malo maloso que debe recibir los suyo.

Cansado de tanto atropello y temeroso de que semejante prenda llegue a cotas de poder mayores, un clan viejo samuria convoca a doce guerreros para eliminar (liquidar) a ese demonio de tío.

Punto.

La peli no descubre la dinamita ni es un despliegue de argumentos. Esto es la historia de trece tíos contra una superioridad numérica atroz. Una historia de dos veteranos samurais (Shinzaimon, nuestro héroe, que derrocha carisma en cada intervención) y Kitou (el, a su pesar, mano de hierro del malvado hermanastro), destinados a enfrentarse en un duelo de honor.

Cine de acción, coregrafías vistosas, repletas de contorsiones, sangre, zumbidos, carne rasgada, rictus de dolor... Pulso firme en el retrato de la violencia y un encomiable estilo para no desgastar el paladar a base de espadazos y combates masivos. Lo dicho: la peli rezuma épica, una manera de vivir la vida enfoca en la servidumbre total y el afán por una muerte gloriosa con la espada en la mano. Vía del Samurai en estado puro.

Os dejo con el trailer:



2012-02-18

Perseguido.




Resulta curioso revisionar esta película con cierta ilusión y salir torpedeado ante semejante boñiga que en sus momentos adoré con todo mi corazón de preadolescente ochentero. Porque, señores, en su momento Perseguido de Schwarzenegger molaba un huevo y la yema del otro.

Perseguido o The Running Men en los USA está licenciosamente basado en una novela de Richard Bachman, pseudónimo de antisaturación de nuestro adorado escritor de Maine: Stephen King. Digo lo de libremente, porque si la premisa es más o menos similar, el desarrollo de la historia y del personaje principal, Ben Richards van cada uno por su lado y si te he visto no me acuerdo.

Alejándome de la novela (recomendable, por cierto), Perseguido es un film de los ochenta. De los ochenta en su máxima expresión. Lo tiene todo, todo lo que marcó el género de acción en esos años. Es brutal ver esta peli con los ojos del siglo XXI y comparlo con esos años Reagan total. Estamos en la época de la épica muscular. Nuestros héroes brillan con el aceite de sus biceps lustrosos por el esfuerzo desnucando enemigos y soltando frases lapidarias ¡qué digo lapidarias, sentencias!




¿Te enteras? Vamos a por tiiií



Perseguido nos cuenta el cruento avatar de Ben Richards, un ciudadano ejemplar del futuro. Hace lo que le mandan, se ejercita en el gimnasio pero un día que le coge tonto, no quiere aniquilar a unos manifestantes ochenteros que claman por sus derechos desposeídos. The past is now, y si no pregúntenle a los amigos indignados. Total, que este hombre, esta roca, al que no le ha salido de las pelotas cumplir como un genocida obediente, le montan una conspiración en los medios que te cagas y lo convierten en el enemigo público number one. ¿Y quién le pone en la palestra? El Sistema ochentero, aquí personificado por el malvadísimo Killian, el presentador y artífice de "El Corredor": el programa de televisión, el soma, que tiene agilipollada a toda la población de los USA de ese ya cercano año 2019.


Camel, camel toeee


Richards, acompañado por una María Conchita Alonso muy preocupada porque no se le noten los pezones en ese mono amarillo que les obligan a llevar en el concurso, ¡ah! y varios concursantes más que son carne de cañón, son obligados a luchar/correr por sus vidas en un circuito postindustrial, perseguidos por unos cazadores/villanos que ríete tú de los Merodeadores de los X Men de Claremont.

Pero, pronto, Richards se huele el percal, y se propone dar la vuelta al concurso. El corredor, el perseguido, la presa dócil y presta a servir su sangre en bandeja, se revuelve brusca y enseña los dientes. The Running Man se cabrea y entonces, se caga la perra.




Sabuesos con lucecitas


Si no teníamos suficiente con este cóctel de testosterona, nos meten con calzador una subtrama "rebeldes ochenteros" contra el Sistema que incluye en el mismo pack una base secreta en el corazón del mismo plató industrial, un caudillo vejete que no sé qué coño estaba esperando para petarlo todo y un grupillo de rebeldes con boína a lo Ché Guevara que en esos momentos vestían mucho.

Años Ochenta, señores. Trama cero, personajes planos, mucho sudor, mucha sangre y poco seso. Aquello que ahora se alaba, se busca, se pretende renacer, debería ser matizado después del visionado de cositas como esta. Hace daño, ver los recuerdos sodimizados por unas frasecitas y unas poses que han envejecido tanto. Se disfruta como aquellas fotos donde uno sale de pequeño con la raya al lado y el chándal lleno de rodilleras y coderas. Color desvaído y mitificación de un cine que gracias a Dios hemos superado.




¡Con estos no puede Arnold!



Miscelánea:

Tipos como Chritopher Reeve o Dolph Lundgren optaron por el papel.

El director es Paul Michael Glaser, el moreno de Starsky y Hutch

El guionista es el infame guionista Steven D. Souza pergeñador de la peli de Streer Fighter

Os dejo con el trailer parque que podáis catar el género:



2012-02-15

Big culo Day


Magna tradición, magna y digna de celebración. ¿Qué sería de este mundo sin un día, un mísero día dedicado a esa parte de la anatomía tan castigada, tan "tabuizada" y tan adorada por otros...
¡Qué vivamos mil años más de culos grandes!

2012-02-14

Hell on Wheels


Desenfunda, forastero


Sentarse en el trono de Deadwood es una tarea demasiado pesada. Una serie de culto, inacabada y camino a seguir para muchas otras producciones, tiene muchos elementos para ser LA SERIE ambientada en el Viejo Oeste por antonomasia. Han pasado los años y el trono esta ahí, dispuesto a ser tomado por un valiente o valientes capaces de atrapar a la audiencia con una premisa potente y competente. Incluso aquí se ha intentado con éxito de público con ese western extremeño que es Tierra de Lobos. Pero el hueco sigue vacío señores, y la sombra de Al Swearengen es demasiado alargada. Llega el 2011 y llega montado en un corcel roñoso la nueva esperanza blanca para todos aquellos que esperamos una serie westerno como Dios manda. Hell on Wheels.

Ver el primer capítulo de esta serie es el equivalente a ver el piloto de Espartaco. Un bluff en toda regla que tiene todos los tópicos y que equivale a un capítulo de la Doctora Quinn pero con más mugre. Nada, otra serie más que se hunde en el olvido y a otra cosa. El mercado está muy chungo y el tiempo es escaso... Pero como pasó con la sorpresa brutal del año pasado, y volvemos a nuestro aguerrido e hiperhemoblinítico amigo tracio, le di una oportunidad a Hell on Wheels echándome al coleto el segundo episodio.




Edulcorado y cristiano Far West


Si Deadwood es un dramón donde el mimo por los diálogos y los personajes es su principal baza, en Hell on Wheels esto pasa a un segundo plano y se queda en un quiero y no puedo donde pierde su supuesto villano, el señor Durant, el malo porque tiene dinero y ambición de la historia y cuyos soliloquios nos los diría el gran Swearengen ni dormido. Esto es otra cosa: es entretenimientos costroso, rápido y sin pensar, son personajes tipicos y mil veces vistos:el indio bueno, el indio malo, el secuaz chungo, el negro liberado y mosca... Nada nuevo bajo el sol.




Tranquilo, Al, tú siempre serás el rey





Un historia de venganza durante la construcción del ferrocaril que une el Atlántico con el Pacífico después de la Guerra Civil americana, protagonizada por uno de esos antíhéroes de manual que tanto abundan en el mundo de ficción y que carece de ese carisma, ese puntito que tienen gente como Vic MacKay de The Shield. Cara de palo, señores, carita de palo, revólver presto, barba canosa y mirada de haber visto mucha mierda. Ese nos ofrece el exconfederado Bohannan con su interpretación cortita con sifón. Mucho Daniel Day Lewis ha visto este hombre sin aprender nada de el. La ira contenida le pone cara de cagar duro y poco más. No es mi héroe, no es mi protagonista, pero sin embargo la serie funciona.

Funciona sí, como un tren (olé, hoy estoy fino) sin control pero cuyos bandazos molan tanto, salpican tanto barro y están llenos de tanto humo de pólvora que gusta ver el espectáculo. Un exitazo de audiencia en los USA, y segunda temporada garantizada. Un producto a años luz de cosas como Terranova o ese timo (y van) de Alcatraz. Algo potente que meterte en la boca cuando se tiene hambre. Como un bocata de salchichón. No será una delicatessen, pero mira, gusta.

2012-01-21

Drive




Drive llegó a mí después de un efecto hype verdaderamente brutal. La tienes que ver, la tienes que ver, decían las webs, los amiguetes, la propia marea del viento... Tío, tienes que ver Drive. Yo, ante ese tipo de expectativas cierro lo puños, frunzo las cejas y me siento a verla con el cuchillo entre los dientes. Sí, ¿qué pasa? Soy así.

Drive es la mejor peli que llevo vista este año. Vale, estamos a día... 21 de enero. Vale, pero es la mejor. Y muy bien se tiene que poner el 2012 para que no siga siéndolo a 31 de diciembre. No me he mojado en los pantalones viéndola ni nada de eso pero es comento:

Ryan Gosling es un tipo sin nombre, un conductor, un tópico, un arquetipo de género con una cazadora molona, un palillo entre los dientes y una cara con la expresividad de una lápida. Un ser puro noir que se pasea por las eléctricas calles de Los Angeles ganándose la vida como especialista de coche o chófer de atracos. El tipo conoce a una chica que es una perita en dulce; si fuera más encantadora sudaría canela. Una monada de sonrisa dulce y una vida difícil. La historia de siempre. Una de las mejores.

Drive cuenta eso. Una historia de amor envuelta en un relato negro con personajes tan arquetípicos como sus protagonistas. Piezas, peones, que bordean la serie B y construyen una película con alma propia. Con pellizco. Con encanto. Una de esas pelis que se recuerdan y que nacen con un no sé qué que las hace especiales.

Su director, Nicolas Winding Fejn tiene los santos bemoles de crear a un monstruo de frankenstein usando piezas ajenas de Mann, Friedkin, Hill, y lo hace sabiendo que el guión es el que es y la única manera de no pergeñar una de tantas es darle alma al asunto. Planos eternizados, composiciones estilosos, tono perfecto. Frío y teatralidad. Las escenas violentas son violentas, descarnadas, rápidas y expeditivias. Los momentos de emoción están trabajados y gracias a los actores vemos química (esa cosa tan compleja).

Personajes planos que evocan mil matices. El conductor no tiene pasado, no lo necesita. Hace lo que hace porque es como el escorpión de su chaqueta. No necesita cacarear. Sabe como son las cosas y las acepta, reacciona a los impulsos como aplastarle la cabeza a alguien después de un beso apasionado.

¿Es Drive una obra maestra? No lo sé. Solo sé que a mi me ha llegado. Y punto.

2012-01-11

Hijos de los hombres



Empieza uno el año con muchos propósitos y uno de ellos es ver películas en condiciones para garantizar que uno no pierde el poco tiempo que se tiene con mierdas de esas que no son ni divertidos. Decir que he empezado el año viendo Scream 4, así que de lo dicho ná de ná.

Pero esa es otra historia y hoy me gustaría pasar por mi casi ruinoso blog para comentar una películo de esas que en el listado de buenas películas tiene que estar de las primeritas: Hijos de los Hombres.

Estrenada hace uno añitos, ha pasado desapercibida para la gran masa espectadora. Que sí, que es de culto y que es muy valorada en algunos círculos... Para mí está en el top ten de las mejores pelis de ciencia ficción desde los primeros minutos de visionado.

Hijos de los Hombres comienza con la premisa más jodidamente desesperanzadora que te puedes encontrar. En el año 2027 muere la persona más joven del planeta. ¿La más joven? Sí. Desde el 2009 no se ha producido ningún nacimiento en la tierra. Así, sin más. Ni aliens, ni robots, ni el mismísimo satanás... No más nacimientos. No más risas de niños, no más ilusión. El concepto de herencia, de legado, se pierde en un sociedad vacía y consciente de que tras su paso por la tierra no habrá nada más. Ríete tú de los zombis. Este premisa sí que da miedo.

Alfono Cuarón pinta el cuadro con los grises y el barro de un panorama donde Theo (un Clive Owen inmenso) se ve empujado a un viaje donde debe custodiar la que puede ser la única esperanza para la humanidad.

Lo que podría desembocar fácilmente en una bukkake de tiros y explosiones (horrorícense ante Babylon A.D.) se convierte en una obra maestra de lo cotidiano, lo real, lo plausible. En Hijos de los Hombres todo transcurre con el factor sorpresa a flor de piel. Los personajes actúan como deben y les ocurren cosas sin que la maquinaria narrativa chirríe. Esta peli tiene escenas, secuencias antológicas que van más allás de la ya famosa toma de veinte minutos cámara en mano (que es brutal). Hay momentos de auténtico pellizo, señoras y señores.




La he recomendado hasta la pesadez. Pero es una de esas pelis que debería verse por lo menos una vez en la vida. Reivindicable porque va más allá de un género que solo se usa como vehículo para contar una historia.

Obra maestra, de verdad.

2011-12-24

Mañana será tierra




Deslumbrado por su antología Lunarias, acogí nueva novela de Alfredo Álamo con muchas ganas. Mañana será tierra es una historia de horror, de vacío y desesperanza.
Jaume el comunista sobrevive a su fusilamiento a finales de la Guerra Civil. A partir de entonces, malvive en un proceso de destrucción que va más allá de los propios pesares de la guerra. Terror y devastación que va más allá de los propios horrores de la guerra.

Álamo juega al miedo que se atisba con el rabillo del ojo. Al miedo de los desesperanzados, capaz de recrear las más truculentas imágenes. Miedo al olvido, a perder los seres queridos, a la propia identidad... Jaume relata los monstruos que pueblan sus miradas, sus paseos por los atestados campos de refugiado en la húmeda francias, los angostos túneles de la línea Maginot. Protagonista sentenciado, predestinado, ahogado por el propio contexto de la no vida que le ha tocado padecer. Álamo maneja con soltura los resortes de la tensión y ese salto, esa brinco en el pecho, ante cada página pasada.

Mañana será tierra se lee en un suspiro, se disfruta, se paladea con cierto sabor a arena húmeda, a mar cercado y a crustáceos que pululan dentro de la boca (si leéis el libro sabréis de qué os hablo). Un gustazo de final abrupto pero plenamente satisfactorio. Y muy, muy bien escrito, por cierto.

Os dejo con su sinopis para abrir boca:

“Somos tu sombra. Somos el eco de tu remordimiento. Somos tu miedo más profundo y también tu perdón y tu esperanza. Somos el barro del que estáis hechos. Somos legión. Estamos hambrientos.”

Jaume, un militante comunista y cobarde huye de la Guerra Civil Española por los Pirineos, igual que los 550 mil españoles que perdieron la guerra en el año 1939. Jaume el Comunista es internado en el campo de concentración de Argelers, junto a miles y miles de derrotados en las playas de arenas blanquecinas de la costa mediterránea de Francia. Hambre, humedad, frío, disentería, sarna y el horror bajo las arenas de la playa. Y luego el mar y sus abismos.

Y del terror de la mar, a las profundidades de la tierra: Jaume es trasladado en los trenes de la muerte por los campos franceses y huye hasta los búnkeres de la Línea Maginot, defensa y símbolo de la resistencia francesa ante el invasor teutón en los albores de la Segunda Guerra Mundial.?Jaume no sólo tendrá que luchar contra los alemanes e italianos, sino contra sus compañeros, franceses y demás demonios interiores. Sin embargo, Jaume y los demás no están solos, en el interior de la tierra están los mayores monstruos de la mente. Y quieren comer carne.

Alfredo Álamo dibuja Mañana será tierra como una novela de terror y horror por la especie humana y de los monstruos que nos acechan, interiores y exteriores, tenebrosos lugares de perdición.

“Eres un animal como tantos otros. Nada más. No hay justificación para el horror. Tan sólo existe.”