2006-05-02

Relato de Star Wars que escribí el año pasado.


Este es un relato que escribí para la web de espadaybrujería.com el año pasado con eso de la fiebre del estreno del Episodio III. Lo cuelgo por partes y si interesa continúo.




JUEGO SUCIO



La Factoría de Terasull: un manto infinito de naves desguazadas, acero y fragmentos de basura espacial. Fue complicado encontrarla. Los archivos de un droide sanitario perteneciente a un antiguo pirata mandaloreano le pusieron sobre la pista tras varios meses sin nada. Ahora estaba en la mayor refinería clandestina de todo el Borde Exterior, contratado por el Imperio para encontrar a una esos personas llamadas eufemísticamente “elementos subversivos”, y sentado frente a Lucarius Berfgo: habitual confidente de la Casa Salaktori y uno de los mayores embusteros de toda la Galaxia.

– ¿Y qué le trae por aquí, señor Fett? – la voz de Berfgo temblaba y sus ojos parecían hipnotizados por lo que fuera que contenía el vaso que un droide chirriante y oxidado le había servido cuando el le pidió la especialidad de la casa. La “casa” era una de tantas cantinas que salpicaban la interminable red de sectores de la Factoría.


– Dime si la has visto y si está aquí – Bobba Fett activó un holoproyector y las facciones de una mujer titilaron sobre un rayo azul. La súbita luz llamó la atención de algunos de los presentes en la cantina. Pero un rápido movimiento de cabeza de Bobba Fett les hizo volver a sus asuntos.

Berfgo clavó la mirada en la mujer del holoproyector durante unos segundos. Su rostro estaba contraído en una fingida mueca de concentración. Se rascó el mentón sin afeitar y comenzó a balbucear algo sobre imagen de pobre calidad, aquí somos muchos, de pronto me ha entrado sed… Algo punzante, lo que a Berfgo le pareció el borde de un blaster se clavó en su entrepierna haciéndole dar un respingo.

– Si no lo sabes, no me sirves. Y creo recordar que Jeslor Salaktori ofreció algo por tu apestosa cabeza – Bobba Fett aumentó más la presión del arma.

–Sí, sí, sí, que la conozco. Trabaja en el sector 259, en la estación de carbonizado. Es una obrera libre. No un mísero esclavo como yo. La encontrarás allí –. Berfgo dejó de notar el arma tocando lo que el consideraba la parte más valiosa de su anatomía y vio como Bobba Fett se levantaba.

El cazarrecompensas se marchaba del local cuando le sujetaron del brazo. Berfgo notó con su mano salía proyectada hacía atrás y algo parecido a la garra de un rankor le oprimió la garganta. Pudo ver su rostro descompuesto reflejado en el casco de Fett. Intentó hablar pero de su labios sólo surgieron gorgoteos y espumarajos.

– Tú, arrgg, no sólo, preguntaste… Ellla. Un rodiano… Compensas… omo tú.

Fett lo soltó y esperó a que el confidente se recuperara – ¿Un rodiano preguntando por la mujer?–.

– Sí, vino hace unas horas preguntando lo mismo a un amigo mío, un gotal que trabajaba ocasionalmente de informador para él. Es un rodiano de vestimenta llamativa. Tenía pinta de cazarrecompensas. Todos tenéis la misma pinta.

– Te dejaré ventaja Berfgo. Te dejaré ventaja por lo que me acabas de decir. Cuando encuentre a la mujer iré a por ti. Tienes poco tiempo. Jerlos Salaktori pagará poco por saber que te he desintegrado pero nunca dejo escapar una presa fácil.

1 comentario:

Nonhuman Bodo Baas dijo...

Ternin tienes buena pluma, se nota que la fuerza es intensa en ti.

Buen destino... ah no!, que eso es de la peli de los masters del universo :P