2006-07-03

El Hércules de cartón piedra.


Tarde de verano en cualquier pueblo español. Dos niños esperan impacientes a que llegue la caída del sol y el inicio de hora y media de fantasía. Todo está preparado: la pantalla de cal, las sillas destroza culos, la moneda de cincuenta pesetas para pagar el cine... Y llega la fatalidad. Se corta la luz. Los dos niños están desesperados y recurren a la solución más lógica y normal dadas las circunstancias, ponerse a tocar la fabulosas pata de conejo de uno de ellos. El final de esta historia de tintes autobiográficos es que, por fin, pude ver una de las más cutre-gloriosas obras del cine italiano de los 80: El Desafío de Hércules. Un Lou Ferrigno en la cresta de la ola tras ponerse la peluca verde de la Masa, se enfrentaba a muñecos con el peor Stop motion de historia y salvaba a dulces y libidinosas ninfas de rios de ardiente lava. El cartón piedra, los ropajes color crema y ese tufillo a barato de estos productos, garantizaron uno de los mejores recuerdos de mis veranos de zagal.

2 comentarios:

fanshawe dijo...

En mi caso el Cine de Verano de Isla Cristina... y me dejaban ir solo con mi primo Santi. Los dos solos. Eso sí que era una aventura.

Ternin dijo...

ubi sunt, aquellos veranos...