2006-08-27

Relecturas: Marvel Knights


Cuando uno intenta volver a una afíción con tantos cambios como es la del cómic, al principio, uno puede caer en series como esta. Me explico, la serie de Marvel Knights ( MK en los sucesivo) es una lectura entretenida, aceptablemente dibujada, pero es olvidable 100%. Quince números donde parece ser que el argumento está bien diseñado pero los personajes deambulan por las páginas sin orden ni concierto. Pero me remontaré al origen de esta serie.

A principios del nuevo milenio. No existía el Universo Ultimate, ni el sello Max ni nada de nada. Todo se basaba en héroes de primera, héroes de segunda y héroes olvidados por el gran público que es el que se gasta las pelas. Pero un tal Quesada cayó en la cuenta de que no hay personajes olvidados sino refiniciones de menos. Y se dijo: Bueno, pues voy a lanzar un nuevo sello con un nombre muy molón para meter allí a toda esa gente que vende poco o que sencillamente todo el mundo pasa de ellos como de la mierda, salvo los tres frikis de turno que siempre van pidiendo por ahí que vuelvan Los Campeones. Así nació MK, donde desde un enfoque ¿más adulto? salieron a la palestra Daredevil, Punisher, Shang Chi, El Caballero Luna, la Viuda Negra, Capa y Puñal, Luke Cage y una larga lista de malos de tercera que pasaban por allí. El sello fue un éxito en lo que se refiera a su línea de series individuales donde Daredevil y Punisher, por ejemplo, han disfrutado de una nueva juventud gracias a los autores que cogieron sus riendas. ¿Y qué pasó con el grupo Marvel Knights?

Pues que pasó sin pena ni gloria. Chuck Dixon, un tipo que hizo una buena etapa con Punisher, se haría cargo de guionizar la historia de este grupo sin nombre, sin lazos, sin nada de nada. La idea era crear un antigrupo, una cara oculta de Los Vengadores, con sus movidas, peleas y desavenencias. A Quesada y Dixon las tuvo que molar la idea pero la realidad es que en el papel la cosa no pintó bien:
El primer arco argumental de un grupo suele contar el porqué de su unión. En este caso, MK no se salva de este formalismo pero se realiza de una forma tan inverosímil como atropellada, lo que confunde al lector. Metemos en la coctelera a Ulik, el troll de Asgard, al Castigador, a Daredevil, a la Viudad Negra que se ha echo conversa y a una Puñal y un Shang Chi que pasaban por allí. Se unen para evitar una amenaza que ni les va ni les viene y liego nada, nos juntamos para atrapar al Castigador porque es muy malo... Pero para malo Fu-Manchú que también pasaba por allí, y el Cabellero Luna que se levantó una mañana y se dijo: voy a montar un grupo de superhéroes, pero sin nombre y con los personajes más solitarios de Marvel. Luego sale Luke Cage con su ropa imposible y Capa que se ha vuelto loco porque le sale de los huevos. ¡Ah, y un replicante de Nick Furia! Todo esto en 15 números. Dicho así parece un truño, y se salve de serlo porque tiene la gracia de que sean personajes solitarios, algunos de segunda, los que protagonizan la serie.

Resumiendo: Un experimento con gaseosa que no cuajó por las carencias que tenía desde el principio. Con unos dibujos de Ed Barreto que no desentonaban pero que no acabaron de maravillar y una sensacíon de que podría haber salido una mejor serie en otro momento o con otros mimbres. Un caso más de grupus interruptus del Universo Marvel. Dixiy.

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