2006-10-25

Coleccionable X-Men: Un repasillo a lo tonto.


Bueno, continúo con esos post que tenía precocinados en lata y ahora, en tiempo de guerras gnomiles, cuelgo para aquellos que les de por leer esto, y generaciones venideras.

Mayo de 2006, la peli del año para el friki está a puntito de estrenarse. Los vendedores de palomitas de los multicines se frotan las manos ante la avalancha de tipos gordos que van a comprarles los combos de coca-gel-cola y palomitas de tres kilos. Todos quieren sacar tajada, y los primeros: Los de Panini. Es que cuando uno se dedica a esto... En un alarde de sabiduría comercial (No como los de PdA que han esperado un par de meses para sacar el coleccionable de Supes tras la peli), Panini con Viturtia como cerebro pensante parió un coleccionable de la Patrulla X de 25 numeracos con la leyenda ¡Los mutantes originales!

Joer. Yo me la pillo, vaya que si la compro. ¡Vamos, seré yo nadie cuando me dan estos arrebatos! Claro y la empecé. Empecé una colección más o menos a tomar por culo de donde yo recordaba haber leído cuando pequeño. No sabía nada ni tampoco había ningún artículo en condiciones para aclararme. Será que son obras de culto y todos la conocen, me dije, inocente de mi, y me enfrasqué en unos tomitos donde Claremont mandaba más que nadie y Marc Silvestri y Rick Leonardi dibujaban bastante, bastante bien. Con un inicio prometedor y unas aventuras bastante entretenidas, la serie empezó a pendular: de lo bueno a lo malo pasando a lo regular y vuelta a empezar. Pero, bueno, será un traspiés y después de Inferno (que tampoco es tan buena como me dijeron) la cosa mejora. Pues no. Rob Liefeld pasa por allí para perpetrar una de los tebeos más cutres de la historia. Y cuando la esperanza estaba casi perdida, sale Jim Lee para darme un balón de oxígeno. La primera aparición de Júbilo, la Mariposa Mental villana, Dazzler y su insustancial carrera en el cine. Tormenta de niña y un Gambito con melenza y una personalidad muy diferente a la actual, la Patrulla muerta pero saliendo hasta en el programa de Ana Rosa Quintana... No se puede decir que no pasan cosas, pero tengo la sensación de que a Claremont se el estaba yendo la pinza con argumentos demasiado dilatados o que en Marvel el estaba cortando las ideas con podadora. No sé, este hombre es diferente al de la BM. Más disperso, como sin control sobre los personajes...

Un coleccionable muy irregular para alguien como yo, que es la primera vez que los lee y los compara continuamente con la BM. Ahora me entero de que va a llegar al número 40 y con esta ampliación se llegará a Scott Lobdell ( un tipo que según he escuchado es más malo que la quina). Pues nada, que a lo tonto a lo tonto me hago catedrático mutante...

4 comentarios:

Merrick dijo...

Pues no, no has acertado mucho con la etapa. Claremont iba sin rumbo y cuesta abajo, y no se recupera hasta que Jim Lee se instala definitivamente en la cole. Lo malo es que al poco lo echaron y a partir de ahí leer X-Men es perder el tiempo.

Yo recuerdo la etapa con cariño, porque fue cuando me enganché al cómic definitivamente. Silvestri me encantaba y el tonillo era ligeramente épico. Pero leer mes a mes lo que hay entre lo primero de Jim Lee y su instalación definitiva fue muy muy pesado.

Ternin dijo...

Pues sí, esa es la sensación que tengo...

G@mbito dijo...

Eso pasa cuando alguien como Claremont quiere realizar sus ideas y le dejan a medias. Los primeros X-Men son tan buenos porq como estaban casi muertos tenia total libertad.

Alter Cosmos dijo...

¿Más malo que la quina?¡Peor!

¡Es el cancer! ¡El canceeeeeeeer!