2008-01-31

A la salida te espero.


Escribiendo un mail a mi amigo y biógrafo infantil Rubén, he recordado (bueno, han aparecido como antiguos y polvorientos fantasmas) aquellos tiempos en los que, en ocasiones, ir al cole se convertía en una puta mierda.
La figura del abusón. Sí se podría teorizar con toda la razón del mundo que son seres en esencia inocentes que lastran traumas propios y los "combaten" en las tiernas carnes de los que son más débiles que ellos. Pues vale, pero es que yo padecí la "atención" de alguno de ellos y la verdad es que ahora, rozando los 30, los tengo casi olvidados; y cuando me acuerdo de ellos van metidos en el lote todos sus muertos.
Son cosas que pasan. Es normal entre críos. Son peleas de chavales. Y un huevo. Que un niñato cuyo principal mérito en su vida es estar apuntado en clases de artes marciales y probarte como punching ball no me da pena. Tampoco el que, como una letanía, entonaba el "a la salida te espero" y tenía que coger el camino más largo a casa para no conocer de primer puño el significado de tan amistosa frase.
Y la verdad es que no lo quiero olvidar. Más que nada porque los abusones de ayer son los hijos de puta de hoy; y como todos sabemos: de esa tribu hay muchos aborígenes.
Ea, aquí va el rollo "serio" del día. Perdonad pero he tenido un día muy largo y no me apetecía postear sobre comics. Mañana será otro día.

6 comentarios:

Raúl Martos dijo...

Mi epoca de instituto fue un calvario por culpa de "machitos" que iban a por mi por simple aburrimiento.

Por suerte el tiempo nos pone a todos en nuestro lugar y cuando veo ahora a alguno de esos pringados me dan más pena que otra cosa.

Eso si, veo la chiquilleria que hay ahora y creo que nuestra época fue un paseo de rosas comparada con ciertos elementos que se pasean por ahí.

Sir Camoran dijo...

Bueno, hay algunos que se reforman. Hace poco me encontré en Madrid a uno de los matones de mi pueblo, trabajando de barrendero, y me contó que tenía novia, se iba a casar y que se había reformado (él mismo lo reconocía).

Pero sí es verdad que la mayoría acaban siendo lo peor de lo peor.

Yo en el colegio tuve bastante suerte, era un blanco muy jugoso porque mis dos padres son maestros, pero tenía un grupo de amigos bastante grande y casi nunca se metían con nosotros.

Goku_Junior dijo...

Bueno, en la vida hay que sobrevivir a muchas cosas y de pequeño se empieza con eso.
Yo me reconforto sabiendo que los matones de aquella epoca seguiran siendo unos gilipollas y todo el mundo tiene en su mente al ver a ese tio "vaya gilipollas!".
A veces uno tiene lo que se merece :P.

Doctor Gorrión dijo...

Pues yo tuve la suerte de no ser blanco de los matones. Creo que tuvo mucho que ver que jugaba a balonmano, tenia una buen tamaño y bastante fuerza, además de contar con un grupo de amigos muy extenso.

De todas formas, la mayoría de esos matones, ahora mismo, están pagando el haberse dedicado a labores que poco le aportaban para el futuro. Hoy dan bastante pena.

Milgrom dijo...

No estoy tan seguro de que estén dando pena por ahí. Yo he visto a alguno de esos matones que encima han tenido suerte en la vida...

Merrick dijo...

Pues no, la vida no pone a cada uno en su lugar. Yo era bajito y flaco, así que me llevé mis raciones... Ahí están, no es que las recuerde, aunque de algo sirven. Aprendes a hacerte respetar.