2008-02-03

Rambos de chichinabo




Ahora, con el estreno de John Rambo calentito, Historias de un Marvelita no puede ocultar el amor y devoción a esa época, esa etapa del cine mundial que coronó a los musculitos como héroes del cine de acción. Si el clarividente, Silvester Stallone lo supo ver, los turcos lo supieron explotar. Bueno, los turcos, los italianos y todo el que aprovechó para ganar buenas cuartos inundando los videoclubs ochenteros de tipos fornidos, junglas infestadas de asiáticos aviesos y venganzas sangrientas a base de machetazos y plomo calentito.



Obviamente, no cabe duda alguna, que en la casa familiar Terniana apreciamos esos bocados de serie Z en su justa medida. No nos contentábamos con los productos "oficiales" y asaltamos el Videoclub Cordellas, en busca de las más violentas aventuras de la mayestática era Reagan.



Quiero dedicar un ciclo truñero a esos "flims". Me lo pide el cuerpo, coño. Y quiero empezar por lo más bajo; y por supuesto, si tengo que meterme de mierda hasta los ojos, he de viajar a Turquía, of course.





Aquí os presento a "Kurkusuz". O más conocido como el Rambo turco (atención, existe otra versión que será tratada en su debido momento en este blog). Documento impactante el vídeo. Varias cosas me han llamado la atención como los gritos berraqueros del prota, los muertos a destiempo y con caidas estilo aversimeensucioconlatierradelsuelo, el bazoca del héroe, las explosiones, la pinta gay del boina azul que aparece por allí, la de cantidad de señores con bigote y escopeta que pululan por allí...



En definitiva, un corte de pura serie Z que divierte horrores y que es de obligado visionado.



Poco dinero y afán de evasión, convierten el cine pop turco en un manantial de auténtico cine disfrutable por paladares con la mente abierta y pocos prejuicios.










4 comentarios:

Anónimo dijo...

Se nota que esta película no obtuvo subvención estatal, los kurdos son de pega. Seguramente, los interpretes sean miembros prejubilados del MIT.
En los buenos tiempos los cineastas turcos apenas necesitaban efectos especiales, si acaso la sombra de ojos del protagonista.
¡Aquello si que era realismo! Hasta las versiones recortadas para el extranjero resultaban espectaculares, te dejaban satisfecho porque no era necesario ningún vulgar 'pacto de incredulidad'.
Imamelón IV, el pequeñito faraón.

juselito dijo...

Ostia puta!!si es igualito que john!!!solo le falta los 4 kilos de botox en la cara,por lo demas tiene practicamente los mismos efectos especiales......por cierto de gran calidad!!...........ya dejemosnos de pamplinas ,que espero tu llamada para ver la verdadera esta semana o la que viene,ok?ciaoooooooooo

Ternin dijo...

Juselito: Llevo desde el miércoles currando y así seguiré hasta el viernes que viene. Te lo aseguro: tengo más ganas de ir a ver la peli que tú. :P

Jose Alvaro dijo...

¡Dios,esto es IMPRESIONANTE! Realmente impagable la industria del cine turco y la madre que la parió. ¡Quiero más de estas joyitas por aqui!
Arácnidos saludos.