2009-01-18

Cosas de casa.





El lector habitual de este blog sabrá que en casa de mi perra vivimos nosotros. Sí, me explico. Si algún día me da por morirme me encantaría reencarnarme en mi perra. De la cama al sofá, del sofá a la cama, de la cama a la cocina y vuelta a empezar. Nunca se estresa, la perra.

Coño, esta tarde estábamos en el sofá vegetando y la pobre, como tenía frío la criaturita, se ha ido acercando al brasero hasta...

-¿Oye, Ternin, tú no hueles a quemado?

Efectivamente. Ahora la perra tiene el rabo negro porque lo metió en el fuego con "toa la caraja".

Por lo menos, le he quitado la puñetera manía de que se suba a la cama. Después de varios diás de asedio, ya duerme en su cama y yo puedo tumbarme a todo lo largo.

Vive como una reina la jodía.

1 comentario:

Goku_Junior dijo...

si es que hay que tener el mismo cuidado con los perros que con los hijos!
El follon que da mi sofi... ainss. Pero dan un cariño ^^ que bien lo merece.