2011-11-27

Código Fuente




Código Fuente es una de esas pelis que se disfrutan más si se toman menos en serio de lo que parecen. A ver, me explico después de la sinopsis:

Un tren lleno de gente corriente. Una bomba chunga escondida y ocho minutos para que uno de los pasajeros, que en realidad es un piloto americano que está reviviendo los últimos recuerdos de dicho pasajero, localice al terrorista, a la bomba y de paso se ligue a la chica de turno.

Esa es la sinopsis más o menos. Un "Día de la Marmota" chungo y en plan thriller. Y es en la parte thriller donde la película funciona a toda mecha. Duncan Jones ¡Vean Moon, por favor!, meta la zarpita en un producto más comercial y para ello creo que supone que al espectador medio hay que darle más explicaciones de la cuenta, saturarlo de teorías, de información y de giros de tuerca para que al final piense que acaba de ver un "peaso de película" más inteligente de lo que de verdad es.

Código Fuente no necesita ni un plano de explicaciones. Ni un plano del aviesos mad doctor cojo y negro que intenta explicar que coño es el Código Fuente con cara de " a mi qué cojones me importa". Sobra la militar Goodwin, sobra el retruécano final, e incluso sobra el histrionismo del hermano de la chica del Caballero Oscuro si no quiere convertirse en el heredero moral de Nicholas Cage.

La peli funciona sola en cuanto el capitán Colter Stevens se pasea por el tren. Un thriller brutal y con vocación de pieza de relojería. A mí dame de eso y déjame de teorías de universos paralelos y plagios velados a Quantum Leap. Si en Origen, su primo bastardo, tampoco interesaba el trasfondo teórico de la trama, aquí la cosa se vuelve loca y nos tenemos que tragar un mondongo que en realidad importa poco o nada.

Que sí, que el giro final, final está afinado y resulta curioso. Pero me repito, esos golpes de intriga y acción bien medida bien valen uno de los ejercicios de estética minimalista más valorables de la ciencia ficción reciente.

3 comentarios:

Ana Laura dijo...

Coincidimos, también me gustó. Nunca me interesó mucho tratar de racionalizar la ciencia ficción, el único 'cómo' que me interesa cuando me están contando una historia, es el cómo la cuentan. Y tratar de racionalizar un final que me dejó un buen sabor de boca, es medio tonto, ¿no?

Saludos

Ternin dijo...

Se demuestra una vez más que esos momentos "tío con bata dándote una explicación de todo" en ciertas pelis sobra.

Ana Laura dijo...

Ah, pero esos momentos son mejores a esos otros donde 'mujer bonita pero tonta pregunta de qué va todo y le contestan'.