2011-11-07

Enemigos Públicos




Película de Michael Mann por lo que no voy a ver una peli cualquiera. Este señor es de los que saben contar una historia. Acaso la misma, siempre la misma, pero muy bien contada. Eso sí. Autor últimamente centrado en ambientes fríos y artificiales (incursión en la Cifi ya), Mann acoge en sus maneras autorales la traslación fílmica de las aventuras y desventuras del famoso atracador John Dillinger y de su ocaso como leyenda urbana de los USA.

Película de género rodada con un estilo que a mí (quizás cosas mías) me sacó del hilo narrativo ante tanta cámara de millón de dólares y planos documentales. Pero bueno, el relato funciona y la peli se disfruta con gusto pese a su frialdad formal.

Vamos a la sinopsis: John Dillinger (Johnny Depp) es una figura adorada y temida en esos años treinta en que los USA intentaban levantar cabeza después de la Gran Depresión. Convertido en un mito, se dedica a robar bancos en diversos estados, escaparse de la cárcel o planear la fuga de sus colegas. Un prenda con carisma y tirón mediáticos. Un tío que tendría una legión de seguidores en facebook en el día de hoy.

El Estado, encabezado por un Hoover encarnado por Billy Cudrup decide emplear sus recursos inagotables y las mejores técnicas de investigación policial para atrapar a Dillinger y a su banda. Le toca al agente Purvis (un hierático Christian Bale) encabezar la cuadrilla ante la presión y/o soplidos en la nuca de su jefe que quiere resultados pero ya.

Un duelo que no es tal y un retrato romántivo/épico de John Dillinger. Johnny Deep pone el rostro, la simpatía y un toque canalla que engrandece una figura y la hace simpática pese a que se rodea de auténticos hijos de puta. Dillinger mola y hasta tiene tiempo de echarse novia (Marion Cotillard) y prometerle amos eterno. Los atracos se suceden y las fugas de cárcel de vodevil también. La leyenda crece. Pero... ¿qué hace la poli?

Purvis/Bale, aprieta la mandíbula y pone cara de cagar duro en casi todo el metraje. Viendo como sus hombres fracasan constantemente hasta que decide coger el toro por los cuernos y llamar a un hombre que da miedo: Stephen Lang, que con su sola presencia devora cada plano como una piraña actoral e infravalorada.


Una peli de "gángteres" a la nueva usanza. Reflejo actual de una época pretérita donde las leyendas se implantaban y se asentaban en el acervo cultural. Un retrato amable de un Dillinger que termina como debe terminar pero que deja un poso de desesperanza, de muerte de un mito, que se hace más grande ante la asepsia y mecánica de un bando contrario que es la imagen de la maquinaria estatal.

Sin ser redonda, es una de las pelis "tapadas" del 2009 que merece un revisado dentro de varios años.

5 comentarios:

antonio santos dijo...

Una observación: no creo tanto que el Estado estuviese tan interesado como Hoover por apiolarse a Dillinger. Para Hoover, era un prestigio, la capacidad de poner al FBI como un poder (SU poder) en la sombra del Gobierno.
Desencaja un poco, en efecto, su aire de prestigioso documental.

Ternin dijo...

Quizás es que vi una relato muy descompensado. Por un lado ese Dillinger ídolo de masas y por otro, esa justicia oscura, pesada, desagradable, una máquina trituradora de libertades románticas...

Ampersand dijo...

A mí me gustó, pero esperaba algo más de ese reparto y ese director. Me pareció demasiado fría, quizás.

Ternin dijo...

Creo que la frialdad es una sensación buscada por el director, Mann. Pero bueno, es su marca, aunque no case con la historia o el tono. Una peli de gangsteres policias descarnados debe tener algo más de "sangre".

Nacho MG dijo...

Yo no veo en Enemigos Públicos la frialdad habitual de Mann... más bien veo desgana y automatismo. Excesivamente confiado en que ese envoltorio de verosimilitud le de empaque a la película, Mann descuida totalmente a los personajes y la progresión dramática avanza a trompicones.
A mi me pareció un truño considerable y lo que es peor... Un truño pagadísimo de si mismo.