2011-12-10

Lobezno volumen 5




Nuevo volumen de Lobezno con un buen maestro de ceremonias (mi adorado Aaron) y una ejecución de los más fallida gracias a la obra de un Renato Guedes que destroza cualquier acierto que tenga esta primera saga de la serie.

Jason Aaron conoce a Logan bastante bien. Sabe guionizarlo y ha logrado sacar punta a un personaje que lleva deambulando por los tebeos Marvel más de treinta años con etapas de brillo irregular. La triste historia del personaje puntero que no acierta en su propia serie. Siempre lo mismo. Pero llega Aaron y con dos o tres números sueltos despierta la confianza del fandom. Le dan una miniserie ambientada en el micro evento Destino Manifiesto y sigue con las buenas sensaciones. Llega el "estruño" de la peli de Lobezno y la Casa de las Ideas se saca de la manga una nueva cabecera: Arma X después de un arco de Aaron con Ron Garney que es oro puro. Hombres de Adamantium, un primer arco que merece un lugar entre lo mejorcito del nene de las garras. Sigue muy bien porque le acompañana artistas como Yanick Paquette o el propio Garney. Que maravilla, señores. Aaron logra coherencia y diversión amén de nuevos personajes que rodean a un protagonista ansioso de dejar de ser el eterno secundario estrella.

Aaron brillaba en la mediocridad de un Lobezno: Orígenes de Daniel Way que es de lo peorcito que se ha escrito en un comic desde hace muchos. Alejaos de esas serie, en serio.




Tanta es la confianza en el autor que la serie de Lobezno se relanza con un número uno y un afán de continuidad. ¡Bien! El primerito en ventas en su salidad USA, una maravilla; una vuelta a la compra de la grapa. La serie de Lobezno que merece la pena leer.

Sí, es así, pero no del todo. Me explico: Jason Aaron es un gran escritor. Sí, escritor. Un tipo que escribe una serie como Scalped es un autor con "A" mayúscula. Lo que llamaríamos un crack, vaya. En Marvel no son tontos y le han dado ese cargo de nombre tan simpático que es "Arquitecto Marvel". Toma ya.

¿Y su primer arco con Lobezno? Regular. Lobezno, nuestro Lobezno de toda la vida ha vuelto a caer. Unos enemigos de esos que habitan en las sombras bajo la mortecina tenue de varias pantallas de ordenador, han seguido el manual del perfecto enemigo del canadiense: Adueñarse de su voluntad. No contentos con eso han mandado su alma al puñetero infierno donde tiene que enfrentarse con su pasado, con todos aquellos que han caído por sus garras y alguna sorpresilla más.

Pinta bien, ¿verdad? Sí. Aaron, curtido en la serie de Ghost Rider (compra obligatoria) relata un Infierno chungo y plagado de cosas rugosas y desagradables que se arrastran haciendo ruiditos gorgoteantes. Malos pensamientos y unas jornadas malas siendo torturado por el mismo Lucifer.
Castigo psicológico para el héroe mientras el cuerpo de Lobezno hace de las suyas en la tierra. Aparece el Hijo de Satán, los Motoristas Fantasma, Mística y la Patrulla X intentando salvar a Logan.

Una trama partida en dos que se lee con interés y agrado.




El malo en la función es Renato Guedes. Recordado en esta casa por algún tebeo de Superman y capaz de retrotraerme al tebeo noventero más ponzoñoso. Perspectivas forzadas, viñetas de fanzine y una capacidad narrativa nula que convierten la lectura en un suplicio. Aaron es mejor Aaron con Garney o Paquette.

Lo mejor es que Ron vuelve y Acuña sustituye haciéndolo francamente bien.

¿Seguiré con la serie? Sí, pero que se vaya Guedes, por favor.