2011-10-13

Las Graves Planicies.



Sinopsis sacada del la web de la editorial del Grupo Ajec:

Alex, atleta, narcisista, incansable seductor, aspirante a estrella y frecuentador de la alta sociedad despierta un día en Marsoon, un extraño planeta donde conviven el peligro y lo extraordinario.
Acosado por los feroces nativos, consigue escapar gracias a Max, un avinagrado misántropo. Gracias a él descubre que Marsoon es un cementerio de viejas glorias de la ficción, un planeta dónde recalan cuando decae su reputación. Pero estos personajes, ficticios para Alex, son personas reales en sus fantasías de procedencia, y llevan años intentando comprender por qué son abandonados en Marsoon, y cómo escapar del planeta.
En compañía de personajes que Alex creía que eran meras fantasías en su mundo de procedencia, se enfrentará a los aborígenes del planeta en una guerra desencadenada por la princesa Idris Coriolis, epatante belleza nativa, consecuencia de un devastador complot creado por el más reciente exiliado al planeta: John Forson.


Las graves planicies, planteada originalmente como sátira de algunos de los recursos narrativos del space-opera, se fue transformando conforme avanzaban en un sincero reconocimiento al pulp. Novela llena de ironía, humor, acción, no está exenta de crítica social y observaciones sobre el racismo.
Aunque autoconclusiva, es la primera de una saga de cinco novelas, cada título más ambicioso que el anterior, y perfecto ejemplo del concepto del “Prisma Universo” que el autor, Antonio Santos, ha urdido a lo largo de los años para dar mayor coherencia al conjunto de las “historias de la frontera”.


Las Graves Planicies fue finalista en el premio Minotauro 2009.



Las Graves Planicies es una lectura para mi obligada después de disfrutar tanto con Recalibrados, ambas del autor Antonio Santos, descubrimiento literario de este verano y regular comentarista de este vuestro blog. Arrobado por la experiencia Recalibrados, me sumergí en el mundo de Marsoon esperando encontrar una meritoria, acaso postmoderna, loa al Space Opera.

Y me quedé con los huevos cuadrados, si se me permite la expresión, lo primeros compases marcan un tono de parodia equdistante al ostenteso, recargado tono de las noveles pulp de las que Las Graves Planicies bebe a tragos. Nos encontramos con Alex, el protagonista y narrador de la historia encadenado, desnudo, vulnerable, ante los ataques de unas extrañísimas criaturas en un mundo que no es el suyo... Acaso no es así como se viste el género femenino en este tipo de novelas. ¿Qué me están vendiendo? Recuperado de la sorpresa inicial, Las Graves Planicies es una gozada, pero como las obras que no tienden a lo fácil o al mimetismo, hay que cogerle el punto.

La novela es una bukkake de imágenes poderosas, metáforas contundentes... Una orgía de adjetivos que marcan una acción que, ahora sí, es puro y duro PULP. Aquí la princesa a rescatar es una hembra que, como diría el señor mayor de más allá de los montes donde se despeñan a los perros, es una señora de rompe y rasga. Los héroes son máquinas musculadas y de agudo intelecto que tienen como deporte amontonar los cadáveres ensartados de su pérfidos enemigos. Marsoon es el mundo ideal, un universo creado como espejo y reflejo del valhalla del mundo de ficción, una suerte de "El último gran héroe" en el mundo de la literatura de evasión (que gran expresión). El mundo donde yo quisiera ir si fuera un personaje de novela.

Razas extrañas, malos de los de verdad, lamias sedientas tanto de sangre como de sexo, sátira, escenas de acción hilvanadas con el máximo de imaginación y presupuesto. Una trama sencilla y adictiva... Una pega, y es por mi culpa: se me escapan muchas de las referencias literarias y cinéfilas del paisanaje de Marsoon. Mea culpa, pero es que uno no va a saber de todo.

Uan experiencia gratificante, una vez más, que espero que tenga su continuacíon

2011-10-12

Una del Oeste: Valor de Ley

Valor de ley, lo mejorcito de la semana


Después de ver engendros visuales de la talla de Transformers 3, Linterna Verde o el Sicario de Dios, películas con cuya opinión no quiero mancillar este blog, para mi ha sido un verdadero deleite poder disfrutar de un ejercicio de buen cine como es: Valor de Ley. True Grift para los yankis.

La pelis del Oeste, dícese western y pronúniciese "guesteern", nunca han sido santo de mi devoción. Quizás por saturación infantil de tardes de sábado donde mi padre disfrutaba de clásicos y yo me aburría esperando que echaran alguna vez las pelis de Tarzan, que esas sí molaban. Total, que a mí las del oeste, plin. Pues ete aquí, que me ha dado por zambullirme en ese género a mis treinta y dos tacos.

Valor de Ley es una historia sencilla. De la A a la B sin esquinas y derechitos al meollo. Mattie Ross es una chiquilla de catorce años a la que un cobarde, Tom Chaney, ha matado a su padre. Viendo que la justicia allá por donde vive, como que pasa de darle eso, Justicia, por su cuenta y riesgo contrata al alguacil (dícese marshall, que mola más) más desalmado y brutal que le ofrece el mercado: Rooster Cogburn. El señor de la imagen de más abajo.


Cogburn, borrachuzo capaz de cagar tachuelas





Borracho, anciano, tramposo y quizás igual de cobarde que el desalmado que asesinó al progenitos de nuestra aguerrida muchacha, Cogburn acepta el encargo, porque a lo mejor no tiene otra cosa que hacer, y la niña le da un pelín de pena. A partir de aquí es donde la cosa se anima y comienza un viaje a tierra de nadie, bueno de los indios, a la caza de Chaney.

Los hermano Coen (imprescindible su Fargo para comprender la naturaleza cotidiana de la violencia) se marcan aquí una peli de un clasicismo de los de ponerte los pelillos de la nuca de punta. Mattie Ross, Cogburn, el ranger Labeouf, los rufianes de Chaney... Todos y cada uno de los personajes gozan de unos papeles definitorios y excepcionalmente escritos. Un gustazo ver que nada sobra ni nada falta y todos dicen lo que tienen que decir. No sé si me explico, pero por poner un ejemplo la voz en off de la chica es de los mejores complementos narrativos que me he encontrado en mucho tiempo.


Primera versión en cine de la novela de Charles Portis



Dos horas de buen cine, del oeste, bien hecho, con una excelente banda sonora, que recomiento encarecidamente, la verdad. Jeff Bridges lo borda con este antihéroes que ya ha pasado del horizonte crepuscular y que consiguen que sigamos amando a los tipos con parche en el ojo.


P.D: Si alguien tiene a bien echarme un cable con la cabecera perdida se lo agradeceré eternamente