Razas de Noche

Esoy leyendo Cabal de Clive Barker. Estaba inmerso en esta novela corta, conociendo a un autor ya mítico de la literatura de terros. Un nombre asociado para mí a películas como Hellraiser e incluso videojuegos. Estaba liado con mi lectura hasta que caí: ¡Coño! ¡Esta historia me suena! Claro que me suena. Es el germen de esa peli de culto, culto de mi protoadolescencia: Razas de Noche. Huevo de Fabergé del videoclub y obra cumbre de una época en que esta cinta era la joya de la corona.
Toca revisión, pero ya.
Perturbadores, sensual (donde el sentido de esta palabra equivales a cortarse con el filo de una hoja), visceral y potente. Cabal, la novela, se lee del tirón, con mal rollo, y es un ejercicio directo de terror.
Pasan cosas. Boone, Lori, Baphomet, el doctor Decker... Personajes perdidos, malsanos, y esbozados solo para servir como elementos guía del propio relato. En Cabal todo es chungo, desagradable, perturbados y atrayente.
La magia del relato, pese al fracaso comercial de la peli, se mantiene. Razas de Noche, retomando lo dicho más arriba, tiene un aire de antihéroes outsiders que bebe directamente del comic. Mújeres erizo, sexys y mortales, combates entre seres semidemoniacos... y los humanos, los patéticos y débiles humanos retratados como cazadores ignorantes o simplemento como bestias más malignas que los propios engendros.
Razas de Noche es una película merecedora de una oportunidad. Por cierto, tiene a David Cronneberg como el pérfido doctor Decker.








