2011-11-29

Razas de Noche


Esoy leyendo Cabal de Clive Barker. Estaba inmerso en esta novela corta, conociendo a un autor ya mítico de la literatura de terros. Un nombre asociado para mí a películas como Hellraiser e incluso videojuegos. Estaba liado con mi lectura hasta que caí: ¡Coño! ¡Esta historia me suena! Claro que me suena. Es el germen de esa peli de culto, culto de mi protoadolescencia: Razas de Noche. Huevo de Fabergé del videoclub y obra cumbre de una época en que esta cinta era la joya de la corona.

Toca revisión, pero ya.



La primera sorpresa es ver que el director de la peli es el mismo Clive Barker. Escritor, guionista y director de cine. Después del éxito de Hellraiser le diero la oportunidad de adaptar su relato "Cabal" a la gran pantalla. Un relato sórdido, atado a los Mitos, una historia que podría ser una Patrulla X bastarda y monstruosa. Carne y leyendas, vida y muerte de una ciudad oculta, enterrada: Midian. Un lugar donde habitan los engendros de la noche. Los locos, los que esperan a que el mundo se quede sin luz y puedan vivir en el exterior.

Perturbadores, sensual (donde el sentido de esta palabra equivales a cortarse con el filo de una hoja), visceral y potente. Cabal, la novela, se lee del tirón, con mal rollo, y es un ejercicio directo de terror.

Pasan cosas. Boone, Lori, Baphomet, el doctor Decker... Personajes perdidos, malsanos, y esbozados solo para servir como elementos guía del propio relato. En Cabal todo es chungo, desagradable, perturbados y atrayente.

La magia del relato, pese al fracaso comercial de la peli, se mantiene. Razas de Noche, retomando lo dicho más arriba, tiene un aire de antihéroes outsiders que bebe directamente del comic. Mújeres erizo, sexys y mortales, combates entre seres semidemoniacos... y los humanos, los patéticos y débiles humanos retratados como cazadores ignorantes o simplemento como bestias más malignas que los propios engendros.

Razas de Noche es una película merecedora de una oportunidad. Por cierto, tiene a David Cronneberg como el pérfido doctor Decker.




2011-11-27

Código Fuente




Código Fuente es una de esas pelis que se disfrutan más si se toman menos en serio de lo que parecen. A ver, me explico después de la sinopsis:

Un tren lleno de gente corriente. Una bomba chunga escondida y ocho minutos para que uno de los pasajeros, que en realidad es un piloto americano que está reviviendo los últimos recuerdos de dicho pasajero, localice al terrorista, a la bomba y de paso se ligue a la chica de turno.

Esa es la sinopsis más o menos. Un "Día de la Marmota" chungo y en plan thriller. Y es en la parte thriller donde la película funciona a toda mecha. Duncan Jones ¡Vean Moon, por favor!, meta la zarpita en un producto más comercial y para ello creo que supone que al espectador medio hay que darle más explicaciones de la cuenta, saturarlo de teorías, de información y de giros de tuerca para que al final piense que acaba de ver un "peaso de película" más inteligente de lo que de verdad es.

Código Fuente no necesita ni un plano de explicaciones. Ni un plano del aviesos mad doctor cojo y negro que intenta explicar que coño es el Código Fuente con cara de " a mi qué cojones me importa". Sobra la militar Goodwin, sobra el retruécano final, e incluso sobra el histrionismo del hermano de la chica del Caballero Oscuro si no quiere convertirse en el heredero moral de Nicholas Cage.

La peli funciona sola en cuanto el capitán Colter Stevens se pasea por el tren. Un thriller brutal y con vocación de pieza de relojería. A mí dame de eso y déjame de teorías de universos paralelos y plagios velados a Quantum Leap. Si en Origen, su primo bastardo, tampoco interesaba el trasfondo teórico de la trama, aquí la cosa se vuelve loca y nos tenemos que tragar un mondongo que en realidad importa poco o nada.

Que sí, que el giro final, final está afinado y resulta curioso. Pero me repito, esos golpes de intriga y acción bien medida bien valen uno de los ejercicios de estética minimalista más valorables de la ciencia ficción reciente.

Nostalgia



Parece que esta noche estoy nostálgico. Un pelo más que de costumbre, ahora que empiezo a perder los que tengo en la cabeza. Andaba charlando esta noche con mi mujer sobre recuerdos de la infancia y no sé, me ha dado un brote de nostalgia brutal. Será porque Chris Claremont está en Sevilla y he recordado que fueron algo más que productos que consumir y durante unos años significarón una fantasía sublime donde los personajes de ficción parecían compartir las cuitas y preocupaciones de un chaval normal y corriente. Bueno, yo no me pegaba con el Molde Maestro ni tenía que competir para ver quien era el lider de los Morlocks, pero vosotros me entendéis. Ah, nostalgia.

2011-11-11

Vengadores de Roger Stern y Buscema




Clasifico los tebeos de mi infancia en dos tipos: los que leí sin conocer la procedencia (amigos, familiares, etc...) o los que escogí con mi prematuro criterio en el puesto de compro/cambio/vendo del mercadillo de Cerdanyola. Creo recordar que todos los tebeos de los Vengadores que he leí en esa época salieron de ese puesto.

De un tiempo a esta parte, me he puesto al día con la nostalgia y mi historia como lector de tebeos. He podido recuperar el edición Forum de estos tebeos y disfrutarla como lo hice de pequeño. Bueno, igual no, la verdad. Las portadas me siguen impactando, el sentido del espectáculo de unos comics que para mi siginificaron la mejor historia fantástica concebible, sigue ahí, soterrado por un segunda lectura más crítica, más descreida y más baqueteada por los años.

Los Vengadores de Ster y Buscema son un regalo para mi propia memoria. El Caballero Negro me encantaba, con su moto mecánica y su espada mágica, Hércules jamás, jamás ha sido mejor dibujado. El Capitán América nunca ha sido mejor segundo ni ha generado más respeto. Qué decir de la avispa: una líder que me ponía palote con sus modelitos y su flirteo descarado con el Caballero. La Capitana Marvel, perdida en el espacio, aprendiendo a exprimir sus poderes. Ese rescate de Marrina junto a los Alpha Flight... Y el colofón: El asalto a la Mansión. Una saga donde se demuestra que el mayor reto es levantarse después de ser derrotado.

Guines inspirados, capaces de tejer un hilo consistente, sólido, que siembra una huella en un grupo con dos décadas a sus espaldas y lo que te rondaré morena.

No, no es mi comic favorito de los ochenta. Le falta el toque maestro de un autor completo como Simonson o Miller o el asombro y la frescura de Claremont (en aquellos entonces), e incluso ese Byrne en los 4F cuyo rastro todavía se persigue... Este puñado de números no serán los mejores de una época que brilló como ella sola en la historia del comic. Joder, pero cómo me siguen diviertiendo.

2011-11-10

Batman Año 100


Desentendido prácticamente del Universo DC como franquicia, industria o continuidad a seguir, sigo disfrutando de obras autoconclusivas y alejadas de maniobras editoriales de resultados artificales en la mayoría de los casos. Y es el caso de Batman Año 100.

Publicado por Planeta hace unos años es uno de esos comic situado en ese invento que ha abandonado DC llamado "Other Worlds": versiones de los personajes más icónicos de la editorial enclavados en otras épocas y fuera de la continuidad. Este caso es singular ya que supone un trabajo como autor completo de un gran descubrimiento para mi: Paul Pope.

Su Batman no es la versión outsider de un autor fuera de la industria. Pope ha sabido reflejar la auténtica esencia del personaje en una historia futurista y distópica donde el caballero oscuro y su propia esencia tiene más razón de ser que nunca.

Un futuro chungo, orwelliano, sucio, inundado de neón, asifixiante y opresivo. Totalitarismo futurista de manual en una Gotham City más perdida que nunca. Los superhéroes han caído en el olvido y una figura aterradora surge para resolver un asesinato y poner la ciudad patas arriba.

Una historia detectivescas, acción sin freno y ¡por fin! un Batman misterioso, rodeado por un aura de peligro que se ha perdido, a mi entender, entre tanto culebrón mensual. Pulp, puro pulp. Ese Batman con huecos en la memoria, aparentemente inmortal, con versiones de otras épocas y acojonante con unos gadgets que ¡ole Pope! están más cerca de la guerrilla urbana que de la marca registrada de Waynetech.

Pope enarbola un guión entretenido y profesional. Capta el mito haciéndolo suyo con un estilo narrativo impresionante. Trazos gruesos, rápidos, falsamente toscos, con un diseño de viñetas cercano al manga. La perfecta unión de un autor completo de los que no se estilan.




Deudor de las obras quintaesenciales de Miller pero capas de trascender de su propio modelo. Una compra obligada y recomendada. De esos tebeos que merece la pena guardar y releer cada cierto tiempo entre tanta morralla sin alma.

2011-11-07

Enemigos Públicos




Película de Michael Mann por lo que no voy a ver una peli cualquiera. Este señor es de los que saben contar una historia. Acaso la misma, siempre la misma, pero muy bien contada. Eso sí. Autor últimamente centrado en ambientes fríos y artificiales (incursión en la Cifi ya), Mann acoge en sus maneras autorales la traslación fílmica de las aventuras y desventuras del famoso atracador John Dillinger y de su ocaso como leyenda urbana de los USA.

Película de género rodada con un estilo que a mí (quizás cosas mías) me sacó del hilo narrativo ante tanta cámara de millón de dólares y planos documentales. Pero bueno, el relato funciona y la peli se disfruta con gusto pese a su frialdad formal.

Vamos a la sinopsis: John Dillinger (Johnny Depp) es una figura adorada y temida en esos años treinta en que los USA intentaban levantar cabeza después de la Gran Depresión. Convertido en un mito, se dedica a robar bancos en diversos estados, escaparse de la cárcel o planear la fuga de sus colegas. Un prenda con carisma y tirón mediáticos. Un tío que tendría una legión de seguidores en facebook en el día de hoy.

El Estado, encabezado por un Hoover encarnado por Billy Cudrup decide emplear sus recursos inagotables y las mejores técnicas de investigación policial para atrapar a Dillinger y a su banda. Le toca al agente Purvis (un hierático Christian Bale) encabezar la cuadrilla ante la presión y/o soplidos en la nuca de su jefe que quiere resultados pero ya.

Un duelo que no es tal y un retrato romántivo/épico de John Dillinger. Johnny Deep pone el rostro, la simpatía y un toque canalla que engrandece una figura y la hace simpática pese a que se rodea de auténticos hijos de puta. Dillinger mola y hasta tiene tiempo de echarse novia (Marion Cotillard) y prometerle amos eterno. Los atracos se suceden y las fugas de cárcel de vodevil también. La leyenda crece. Pero... ¿qué hace la poli?

Purvis/Bale, aprieta la mandíbula y pone cara de cagar duro en casi todo el metraje. Viendo como sus hombres fracasan constantemente hasta que decide coger el toro por los cuernos y llamar a un hombre que da miedo: Stephen Lang, que con su sola presencia devora cada plano como una piraña actoral e infravalorada.


Una peli de "gángteres" a la nueva usanza. Reflejo actual de una época pretérita donde las leyendas se implantaban y se asentaban en el acervo cultural. Un retrato amable de un Dillinger que termina como debe terminar pero que deja un poso de desesperanza, de muerte de un mito, que se hace más grande ante la asepsia y mecánica de un bando contrario que es la imagen de la maquinaria estatal.

Sin ser redonda, es una de las pelis "tapadas" del 2009 que merece un revisado dentro de varios años.

2011-11-01

Sin Perdón



Existen películas que ganan con cada visionado y Sin Perdón es una de ellas. He disfrutado de su revisión a sorbitos cortos, paladeando cada escena con el conocimiento de que me enfrento con una de esas obras tan redondas, tan perfectas, que no pierden su brillo con el paso de los años. La historia de William Munny es la de tantos y tantos pistoleros de sábado por la tarde que gastaban pólvoras y rondas de whisky a manos llenas. ¿Qué pasa cuando el malo de esas películas se escapa del tiro mortal del héroe, se pierde en las sombras y envejece?

Se ha dicho que Sin Perdón es el culmen del llamado western crepuscular. Un canto a un género que en los noventa sobrevivía a revisiones épicas de Kevin Costner y poco más. Sin Perdón es una historia trasladable a otros géneros que en el western se engrandece en un paisaje de naturaleza indómita que sirve de contexto perfecto y reflejo de una manera concreta de narrar historias.

Clint Eastwood tiene una escena en este peli (y aquí puedo soltar un destripe de los gordos) donde la tensión se palpa en cada poro de celuloide. Es mi favorita: Una de las putas sale del pueblo para pagar a Munny y a Kid por matar a los dos vaqueros que rajaron a la pobre chica de saloon de Big Whiskey. Ella le cuenta que Little Big Daggett, el sheriff del pueblo, ha matado a su amigo Ned y lo ha expuesto en la puerta de la taberna como advertencia. Munny, incrédulo pregunta a la chica por los detalles mientras afila la mirada en el horizonte. Mientras escucha, descorcha una botella de licor y bebe a sorbos, pensativo...

Contado puede resultar una mierda, pero sabiendo que Munny era un asesino despiadado hasta que su difunta y amada esposa le sacó del mal camino quitándole de la bebida durante años. Pues ya os dire...





Detalles como ese, miles. Desde personajes antológicos como Bob, el inglés, el novelista Beauchamp o la chica rajada... Pasando por un Gene Hackman inmenso en un papel cruel y humano a la vez. Un gustazo, señores. Un clásico que se debe visitar de vez en cuando para tomar una porción de buen cine.