2012-03-26

Una Princesa de Marte


No he visto la película John Carter, aviso. Caerá, seguro y será debidamente asimilada; pero, ¡aquí vengo a hablar del libro! Una princesa de Marte es el punto de origen de tantas cosas que merece su propio análisis después de 100 años desde su escritura. 100 años donde Edgard Rice Burroughs plantó la semilla que han recogido todos los autores que ha creado esa red tan sutil que es la cultura pop. Toma, ya. ¿Estoy hablando de una obra maestra de la Literatura? No. Princesa de Martes, esa primera pincelada del tapiz de la Saga de Barsoom es una novela donde pasan tantas cosas, es tal la voluntad de entretener, de transportar a parajes exóticos, audaces e inhóspitos que no hay sino apreciar en su justa manera.

John Carter es un capitán confederado que por arte de birlibirloque (no esperemos explicaciones ni falta que hace) es transportado a Marte. Un Marte plagado de razas en disputa, animales impsibles y la sombra de la muerte rondando en cada esquina polvorienta. John Carter es valiente hasta la inconsciencia, el perfecto atleta, honorable y con un sentido del honor que ahora tacharíamos de rancio. Un héroe de espada y semidesnudez que no tiene ni una fisura, el tío. Un torero que se mete en un fregao alienígena y se dedica a mesianizar con entretenidos resultados.

Fundacional a la hora de concebir un estilo de literatura que busca la evasión y el entretenimiento por encima de otras premisas. Un tanque poular que arrasó y que llegó al corazón creador de muchos otros autores. Una corriente lejana que sigue chocando contra la orilla del imaginario popular. Lectura coherente, sincera, y que da lo que se busca. ¡Y quedan 10 novelas más!

Fiascos cinematográficos aparte, Una Princesa de Marte siempre estará ahí. Para disfrutar con sus aventuras, con la morbidez de Dejah Thoris, con el legado intrépido de ese John Carter imposible que quizás fue el tío abuelo lejano e inocente de esos Han Solo, de esos Avatares y de tantas y tantas obras que muchos adoran.

2012-03-09

13 asesinos




Treces asesinos es cine de samurais, épica, de motivaciones incomprendidas e incomprensibles en la época actual. Es un obra que genera envidia en el mercado occidental, que va al contenido, al meollo de la historia y que tiene un pulso y un sentido cinematográfico increíble en cada uno de los fotogramas.
Un placer visual lleno de acierto narrativos que pasará a la historia del cine por su impresionante batalla final. Pero 13 asesino del prolífico director japonés Takashi Miike es más que eso. Vamos con la sinopsis:

Japón está al canto de un duro de entrar en la era moderna. El sistema político basado en el shogunato agoniza y mientras tanto tenemos al hermanastro del Shogun cometiendo maldades y tropelías sin nombre amparado en su poder e impunidad. Él manda y el pueblo, siervos, obedece e incluso mueren por él. Un villano sin fisuras de los que odias nada más aparece su rostro de hielo en pantalla. Un malo maloso que debe recibir los suyo.

Cansado de tanto atropello y temeroso de que semejante prenda llegue a cotas de poder mayores, un clan viejo samuria convoca a doce guerreros para eliminar (liquidar) a ese demonio de tío.

Punto.

La peli no descubre la dinamita ni es un despliegue de argumentos. Esto es la historia de trece tíos contra una superioridad numérica atroz. Una historia de dos veteranos samurais (Shinzaimon, nuestro héroe, que derrocha carisma en cada intervención) y Kitou (el, a su pesar, mano de hierro del malvado hermanastro), destinados a enfrentarse en un duelo de honor.

Cine de acción, coregrafías vistosas, repletas de contorsiones, sangre, zumbidos, carne rasgada, rictus de dolor... Pulso firme en el retrato de la violencia y un encomiable estilo para no desgastar el paladar a base de espadazos y combates masivos. Lo dicho: la peli rezuma épica, una manera de vivir la vida enfoca en la servidumbre total y el afán por una muerte gloriosa con la espada en la mano. Vía del Samurai en estado puro.

Os dejo con el trailer: