2013-12-29

Imposibles Vengadores






Hace mucho tiempo que no sigo ninguna serie con la palabra "vengadores" en el título. Bendis me dejó agotado y he pasado de leer a Hickman, un autor que parece darlo todo en sus series independientes, pero que en Marvel tira de esquemitas, de planificación, y se queda en algo que, para mí, no tiene alma.
Con este percal no me percaté de la aparición de la serie "Imposibles Vengadores" hasta que llegó el boca a boca. Amiguetes, podcast, opiniones en internet... Un runrún que me hizo recopilar los diez números españoles y trincármelo de una tacada. Forraje puro que he disfrutado como un cochino.

Rick Remender es el guionista. Un tipo que te convierte a Frank Castle en el monstruo de Frankenstein o se marca un clásico directo con su serie X Force. El dibujo corre a cargo de Cassaday, Oliver Coipel, Daniel Acuña (dibujante titular) y Salvador Larroca. Y la serie empieza floja. Con un primer arco que no entra bien. El villano es Cráneo Rojo, los protagonistas no convencen... Buff. No sé, no termina de cuajar la idea general de la serie: Mutantes y Vengadores haciendo frente común en un entorno hostil para los que llevan el gen X.

Pero luego, poco a poco, la cosa funciona. Remender se acuerda de sus tramas en X Force y las incorpora la serie de forma natural. Villanos como Apocalipsis o Kang, pululan por los números sin chirriar; al igual que los protagonistas. Remender hace fácil la unión de series Marvel y te ofrece una trama que siempre va a más, que promete épica y un regusto agradable tras la lectura.

Kaos, el Capitán América, Fuego Solar, Pícara, Wanda, Wonderman, la Avispa... Mutantes y vengadores, todos juntos, como si Remender hubiera inventado la pólvora, cuando la idea es más vieja que la tos... Pero todo se hace fresco, original, con ganas de leer cada número. 
Una gran serie, sí señor.

2013-12-22

Mercadillo 2013



Buenas a todos.

Un nuevo mercadillo; hacer espacio en las baldas y llenar los bolsillos para las novedades que puedan venir. O tal vez un cambio por algo que nos pueda interesa a los dos.

Material de DC al 50% respecto a su precio más gastos de envío si los hubiera.

Alla va:

Batman Noel de Lee Bermejo.

Joker de Brian Azzarello y Lee Bermejo.

Superman, Identidad Secreta de Kurt Busiek y Stuart Inmonem (Edición de Planeta)

Tomos 3, 4, 5 y 6 de Red Robin (Planeta y ECC)

Northlanders, tomos 1 & 2

Tomo 1 de Hombre Lobo de Robert Kirkman.

Tomos 1 a 5 de Aquaman NUDC de Geoff Johns e Iván Reis.

Tomos 1 a 5 de Batman & Robin de Peter Tomasi y Patrick Gleasson NUDC

Tomos 1 y 2 de Animal Man de Jeff Lemire NUDC
 
Tomos 1, 2 y 3 de La Cosa del Pantano de Scott Snyder NUDC

Mundo Putrefacto tomos 1 y 3


Si estaís interesasados:

Este blog, o el mail ternin (arroba) gmail.com

Material en perfecto estado.









2013-12-19

Thor: El sonido del trueno.







Marvel Now. Maniobra comercial de la editorial para rivalizar con la competencia y arañar ventas durante un tiempo. Series nuevas, relanzamientos innecesarios, bailes de autores... Pintaba mal, en teoría. Hasta que llegaron las series y, en algunas ocasiones, la cosa mejoró.

Thor. El Dios del Trueno. Héroe con películas; personaje con solera y una larga tradición de buenos tebeos, de sagas laureadas, de autores que se consagraron con las historias del Vengador nórdico.

Jason Aaron: Salvo su tibia etapa con Hulk, ha brillado desde su desembarco en el Motorista Fantasma o Lobezno. Un guionista que se esfuerza en dar espectáculo y diálogos trabajados; historia curradas y planes definidos para sus series.

Este nuevo volumen de Thor cuenta, además, con Esad Ribic; artista croata que es más ilustrador que dibujante, que ofrece una nueva dimensión cuasi pictórica de sus comics. Épica que retrotrae a un Buscema pletórico o la BD de Fantasía.

Su primera historia abarca un arco de once números donde el Dios del trueno se enfrenta a un nuevo enemigo denominado "Asesino de Dioses". Una némesis, una amenaza, que le lleva a luchar con diferentes versiones del personaje: un Thor joven y bisoño, el actual y un envejecido monarca de Asgard. Tres facetas del héroe que dan frescura a la típica historia de toda la vida.

Un salto de calidad en las series superheroica; una colección a seguir; que invita al tomo; a la relectura y al atesoramiento. Épica, fuerza, entrechocar de aceros, enemigos invencibles y frases lapidarias.

¡Heavy Metal!

2013-12-17

El Capitán América de mi nostalgia.



El domingo me hice con un par de retapados caseros que engloban la etapa del Capi de DeMatteis y Mike Zeck que va a empezar a recopilar Panini este mes.

Muchas ganas le tengo yo a esta etapa. Por motivos nostágicos, claramente. El lector/coleccionista es así, y yo en mi caza y captura de todo el material leído en los ochenta, voy a disfrutar de su lectura como un niño pequeño. 

El componente nostálgico es importante para mí. Lo reconozco. Leer estos tebeos supone, en parte, volver a mi infancia; a jornadas de camping; a lecturas de bocadillo; a puestos de compro/cambio/vendo de mercadillo; a tebeos intercambiados entre amigos, que se leían sin importar qué había antes pero pendientes de qué iba a continuar en el siguiente número. Una etapa de carencia económica donde me bebía los anuncios de las series en la contraportada: La Patrulla X; Conan el Bárbaro... Felicitaciones navideñas o de verano del equipo de Forum...

Panini reedita esos comics a los que yo guardo un recuerdo increíble, sin el papel amarillento y el formato original ni los correos de lectores. Yo he recuperado todo esto, lo que supone un viaje a mi yo de hace venticinco años. Poco me importa si han envejecido más o menos estos tebeos, porque tengo claro que el que ha envejecido he sido yo.

2013-12-13

El Llanero Solitario: Bala en la cabeza del pulp.







Bajo la foto, a modo de leyenda, podría leerse: dos hombres caminan hacia el aburrimiento. Sí, amigos, The Lone Ranger, el Llanero Solitario de toda la vida es una nueva palada en la tumba del pulp en el cine actual. Y gracias, de nuevo, a Disney. Los mismos que sacarán en un par de años las nuevas de Star Wars, los que han comprado los derechos de explotación de Indiana Jones, aquellos que sólo usan sus esfuerzos creativos para su división de animación con Pixar a la cabeza... Sí, los que lo están petando con las pelis de Marvel.

Piratas del Caribe fueron de más a lo peor, con una cuarta entrega que es de lo mejorcito para echarse una siesta; John Carter me gustó a mí nada más, al parecer, y se vendió como el culo... Conceptos pulp desaprovechados que se estrellan en la taquilla. ¿Desinterés del público? No. Desinterés de sus creadores.

El Llanero Solitario. Te imaginas al personaje pegando tiros plateados, acción a raudales, una de vaqueros e indios con todo el poderío económico de Disney/Bruckheimer y el estilo visual de Gore Verbinski; con el añadido del reclamo de Johnny Deep y un actor desconocido para que pueda mimetizarse con el ranger enmascarado. Todos los ingredientes para triunfar.

Y una mierda.

Veinte minutos iniciales que llevan a pensar que estamos ante un espectáculo entretenido, veinte finales donde la acción es slapstick y dinámica. Una traca final que llega muy, muy, muy, muy tarde: después de hora y media del más absoluto coñazo cinematográfico. Falta de ritmo, de tono, dureza innecesaria, diálogos imbéciles, tramas, subtramas... Un rollo. ¿Por qué este despropósito? ¿Reescrituras de guión? ¿Corte del grifo? ¿Droga mala?

Un chorro de millones de euros que se van a la basura porque la película es mala; y al ser una película de aventuras, que pretende recuperar el sentido del espectáculo, es imperdonable.

Viendo ésto da miedo qué nos traerá Disney con las futuras Star Wars o Indiana Jones. Y no es su primer patinazo.


2013-12-11

Doctor Who: Épica y cartón piedra.







Varios años en el disco duro. Esperando a que reuniera fuerzas después de una primera oportunidad donde me venció el estilo naif de un piloto que da ganas de abandonar la serie. Sí, ver el primer episodio del relanzamiento (2005) de Doctor Who supone un atragantamiento para alguien profano y acostumbrado a los pilotos donde el personal se gasta un pastizal para darlo todo, para apabullar, aunque más adelante ese presupuesto se vaya en el sueldo de los actores o el bolsillo de los productores. 

Venía de flipar con el BattleStar Galactica y me meto entre pecho y espalda una historia de la invasión de unos maniquíes de una tienda de Londres. ¿Cómo, cómo... ¡Cómo!? Sí. Me largué por patas de allí.

Años después, el hype está por la nubes. Opiniones de amigos, de autores consagrados, de fans irredentos: ¡Dale una oportunidad, dásela, que sí, que gana, que está muy bien! Claro, pudiendo perder el tiempo con Perdidos... VegavayahombreporDios...

Total, que ahora, con el Aniversario del 50 Aniversario y todos los whovians excitados como conejitos en celo, le doy un tiento a la serie. La primera temporada son pocos capítulos...

Oye, y después de ver la temporada completa... Pues no está mal la cosa. Nada mal. Entiendo el fanatismo, los seguidores, el fenómeno en torno al Señor del Tiempo. Doctor Who, como personaje, es enigmático, infantil, seductor, cobarde, humano, misterioso, atractivo... Un imán para el espectador que deja atrás el cutrerío de alguna de las situaciones. ¡Los Daleks, Dios, los Daleks! Christopher Eccleston me gusta como Doctor, le da caché y fuerza al Doctor. Da gusto verlo decir "Magnífico", un portento efímero que dejará pasar a un David Tennant que no he visto aún y que, según dicen, está mejor. A ver...
Como buen héroe tiene su sidekick. Una chica londinense al que le va el rollo, Billy Piper, y que funciona bien como acompañante.

¿Las tramas? Episodios autoconclusivos, como un procedimental, salvo los últimos capítulos que cierran una historia que es inesperadamente épica. Sacrificios, gotas de terror (¡Mamá, eres tú mi mamá), aventura de sábado por la tarde y unos actores que lo dan todo pese al cartón piedra. Ah, y el Capitán Harkness.

Tal vez ese postizo sea el encanto del Doctor. A mí me ha convencido.

2013-12-08

Thanos. Vida de un psicópata.







Le toca el turno de la notiriedad a Thanos. Personaje Marvel, villano con solera, que se hizo conocer ante el gran público en el final/final de Los Vengadores y que ahora protagoniza el evento de turno de la editorial.
¿Y cómo lo damos a conocer al lector ocasional y al aficionado de toda la vida? Con un año cero de esos que se estilan, sobre todo en la editorial de la competencia.

Thanos Rising en la edición inglesa se transforma en Thanos Infinito. Jason Aaron a los guiones y un inspirado Simone Bianchi a los lápices. El objetivo: simplificar, desmitificar, deconstruir al Dios Loco; pasando por encima de las etapas anteriores. Un borrón y cuenta nueva que no viola el pasado pero que no logra aportar nada nuevo a la mitología del villano.

A lo largo de cinco números, Jason Aaron, con solvencia y oficio pero sin sorprender, desgrana la infancia, los vicios ocultos, de un Thanos que conoce el lado oscuro y lo abraza en el relata típico y tópico de un sociópata con poderes, suerte y malas compañías.

Un relato bien hilado que cae en los mecanismos del psicópata cinematográfico; busca la empatía para posteriormente ilustrar el horror de sus acciones. De esa labor, la miniserie logra su objetivo... A costa de desmitificar al personaje.

Thanos es frialdad ante la vida. Poder del Caos. El novio, literal, de la muerte. No le importa nada ni nadie salvo el objetivo final: la inexistencia. De poco me sirve que me cuenten sus traumas, o que su madre estuviera loca... Humaniza a un villano que no necesita ese ejercicio. Pero claro, la miniserie debe ir de algo y no sirve, Thanos y sus maldades. No vende. No cumple los requisitos editoriales ante un evento como Infinito a la futura peli de los Guardianes de la Galaxia.

¿Una mala compra? Para nada. Se lee, entretiene y es una historia sólida, dibujada con un estilo particular y por un autor, Bianchi, que ha ganado en capacidad narrativa después de los atentados perpetrados con sus colaboraciones con Jeph Loeb.


2013-12-01

Era de Ultron




Era de Ultron. Bonito nombre. Tan bonito que Joss Whedon va a usarlo en la secuela de los Vengadores. Era de Ultron. Tu nombre me suena a clásico; a Hank Pym, a la Visión con las lágrimas saltadas, a John Buscema, a George Perez; a Inteligencia artificial cuando nadie hablaba de eso.
Era de Ultron.
Bendis se despide de la familia Vengadora con un redoble de tambores desacompasado, a destiempo. Una historia que, fríamente, no suena mal: Ultron vence y los Vengadores tienen que buscarse la vida, en un mundo desolado, para ir al pasado y terminar con el germen del robot. Sí. No será original; no será la repera, pero dice algo, avecina aventuras, te deja con ganas de más. Si fuera un número claro.
Bendis no. Te lo cuenta en diez. Y no solo eso, sino que te lo cuenta en diez pero mal contado. Porque la cosa empieza bien, con un mundo jodido y unos héroes en las últimas; Ultron señoreando una Nueva York devastada y acción a raudales... Hasta que empiezan las malas decisiones, la falta de respeto hacia el lector y las ganas de terminar de forma forzada. La Editorial manda y a otra cosa mariposa.
La Era de Ultron es el fracaso de los eventos en un mundo editorial donde prima más los números trimestras, semestrales o anuales que la propia trayectoria de las series. Es el fracaso de un sistema de landscapes que ofrecen mucho pero que no saben resolverse; de relanzamientos vacuos, de autores castrados e ideas mutiladas.
No esto son los Vengadores ni Ultron es Ultron. Es más, apenas aparece en la narración, oculto por personajes como Lobezno o Sue Storm que no son ellos, son caricaturas de sí mismos que hacen y deshacen por el mero placer de ver cómo se dilatan las páginas hasta un anticlímax que emula Crisis Infinita de la peor forma posible.
Toda da tanta pereza que los dibujantes no se quedan atrás: Brian Hitch y Carlos Pacheco no brillan, no destacan, no serán recordados por estos números. Brandon Peterson es el tercer muleta de esta cuadrilla desganada. Se lo curran, no hacen daño a la vista, pero me quedo con la sensación de que el scope tendría que haber destilado épica; y no ha sido así.
Infinitos vendrán que bueno la harán,

2013-11-18

Lobezno: Inmortal



Vista la segunda incursión en la taquilla de Lobezno en solitario, me deja con un sabor agridulce. Casi dos horas que se ven sin que te de un ataque al corazón, plácidamente, sin asombrar y sin repeler. Es Lobezno Inmortal una versión softepic de lo que nos ofrece el género últimamente. Obras como la trilogía de Batman/Nolan o Man of Steel tiran a sofocar con grandilocuencia y artificio. Éste Lobezno es el pariente pobre del género. Un producto que va de baratito para intentar ganarse el corazón del aficionado. Un intento loable que se queda a medio gas porque al final tiene que arrodillarse ante su propia esencia y darnos una gran porción de lo que lleva huyendo durante gran parte del metraje: Mutantes.

Lobezno (Hugh Jackman más ciclado que nunca y que sabe hacer el personaje hasta dormido) está traumatizado por haberle dado matarile a Jean Grey en X-Men 3. Vive en la montaña, no se lava, escucha la COPE y se ha hecho amigo de un oso. Hasta que el Sol Naciente le llama. Él es un soldado ¿? que ha jurado no derramar más sangre, hasta que se mete en un sofrito de familia que le obliga a: A) Buscarse la vida como Orzowwi con el poder curativo bajo mínimos B) Pincharse a la japonesa guapita y C) Hacer lo que mejor sabe... repartir estopa.

Adaptando según le da Lobezno: Honor, James Mangold se emperra en ofrecer un thriller negro, de tintes crepusculares pese a toda la idiosincracia del personaje. Y la peli, con ese tono, aguanta bien, hasta que todo se desmadra a base de Mechas de Adamantium, villanas metidas con calzador y sin el mínimo de carisma y vueltas de guión que se huelen desde el prólogo.

Formalmente agradable, Lobezno Inmortal busca la redención del espectador por la primera película y avecina más secuelas mutantes para que la FOX no pierda los derechos de la franquicia. 

¿Merece la pena una tercera de Lobezno?

2013-11-11

Soldado de invierno: la despedida de Brubaker de Marvel.




Ed Brubaker deja Marvel para irse a pastos más verdes artísticamente hablando con su Velvet debajo del brazo y con una de las mejores etapas del Capitán América en su currículum; además de ser uno de esos llamados "arquitectos" Marvel en cosas como Asedio o Miedo Encarnado. Un trabajo que tiene a la serie Soldado de Invierno como puntilla, y que deja al lector con un buen sabor de boca; o por lo menos, a mí.

Soldado de Invierno es uno de los personajes de nuevo cuño Marvel que han calado mejor en la mercadotecnia de la editorial. De estética agradecida y desarrollo como personaje atractivo, se ha hecho un hueco en las filias del lector. Brubaker lo parió en la serie del Capi y bordeó la herejía al traer de la muerte a Bucky Barnes, el sidekick eterno que llevaba más de cuarenta años muerto.

Y la jugada le salió bien. Tan bien que incluso llegó a vestir el traje del Capi sin perder méritos y manteniendo sus propias características de soldado soviético reconvertido a héroe forzado. Eso es el Soldado de Invierno: una máquina entrenada para matar y obedecer órdenas. Un émulo de Jason Bourne al que sacan del congelador cada pocos años para cumplir su misión. Lavados de mente, agentes durmientes, claroscuros, guerra fría y ambiente cool.

Ed Brubaker en su salsa.

Quince números de serie centrada en el personaje que he disfrutado muchísimo. Un Brubaker centrado en la trama y alejado de cruces con otras series o eventos. Quince números (luego viene un arco de Jason Latour que hace lo que puede pero termina siendo un remedo repetitivo de la etapa anterior), que pasan en un suspiro. Pura novela high tech de espías que aprovecha el bagaje de personajes de la época de la Unión Soviética sin forzar la situación.

Dos tomitos que se dejan leer y sobrepasan con creces la calidad de otras propuestas editoriales de peor pelaje.

El dibujo de Butch Guice se deja querer pese al forzado de su narrativa, que busca, errando, un estilismo Steranko pero que, al final, lastra la lectura por compleja y farragosa.

Michael Lark, mucho mejor, sin duda.


2013-11-04

The last Morrison.





Siete años en una etapa dan para mucho. Corría el año 2006 cuando Grant Morrison se hizo cargo de Batman y con él, llegó el escándalo. Y a mí, me tenía rendido desde su primera saga. Con altibajos, con relecturas necesarias para poder digerir sus tramas, con idas de olla y momentos emocionantes. Siete años, he dicho, dan para mucho; y ya era hora de cerrar el chiringuito.

Debo reconocer que tenía ganas de leer la resolución del Batman de Morrison. Un rompecabezas que tenía demasiadas aristas, demasiadas autorreferencias y pinta de tener un clímax brutal. Las piezas llevaban años puestas.

Y llega el final con: Leviatán como principal amenaza; un muerto, una némesis dispuesta a todo; una revuelta que amenaza Gotham; un Batman puesto, como siempre, al límite. Si RIP moló, esto debía ser la hostia.

Pero algo se ha roto aquí y el final es, es... Bufff...

Puede ser el descenso de ventas y con él, el descenso de seguidores; puede ser que Grant Morrison tenga la cabeza en otro sitio y se aburriera de su larga etapa con el Caballero Oscuro. Pueden ser tantas cosas... Pero no puedo dejar de lamentar que una saga tan buena, tan bien hilvanada y que ha aportado tanta frescura al personaje finalice ahora de una forma tan rutinaria y maquinal.

Pelea final, duelo y vuelta de tuerca para que todo quede bien. Diálogos propios de otro guionista y una resolución plana, de las que se leen con la cabeza en otra cosa. Y para más recochineo, un número de Batman en Japón metido con calzador que es de lo más malo que me he metido entre pecho y espalda.

No sé. Decepcionante fin para una etapa que he disfrutado muchísimo. 

2013-10-30

Furia: Mis guerras perdidas.




En el tercer arco argumental de la serie MAX: Punisher, Garth Ennis nos presentó su particular versión de Nick Furia en este remedo de Universo "realista" del cosmos marvelita. Un Nick Furia crepuscular, desencantado, putero y con la capacidad para quitarse la correa, literalmente, y darle lo suyo a un general traviesillo. Este Furia no fuma los puros, los masca con desgana.

En 2012, después de varias apariciones más y una miniserie, Nick Furia apareció en la línea MAX con serie propia. A los guiones, Ennis y al dibujo el croata Goran Parlov que ya dio muestras de su trabajo en la serie del Castigador.

Furia: Mis guerras perdidas es el primer arco, de dos, de una serie ya cancelada en los USA y que profundiza en un personaje que potencia sus características sin llegar a la caricatura. Ennis nos retrata las memorias tristes de un hombre que ha visto demasiado y ha matado aún más; y que se ha dado cuenta desde hace mucho que su bandera no siempre es la mejor opción.

No es el Furia comandante de Shield de la Marvel habitual. Es un agente de campo que sólo quiere estar en el campo de batalla porque no sabe hacer otra cosa. Un dinosaurio que envejece más lento y que ésto sólo le sirve para gruñir más y acumular más ácido en el estómago.

Mis guerras perdidas es un paseo por la "realidad" del preconflicto de Vietnam y el golpe de Estado en Cuba en los años cincuenta. No veremos superhéroes ni pasadas de rosca. Es el relato de cómo los USA se enfangaron en guerras "menores" con tal de no partirse la boca definitivamente con la Unión Soviética.





Un relato bélico que relata los entresijos políticos, las decisiones equivocadas, que llevan a la pérdida de vidas. Nick Furia y su contraputo "watsoniano", Hatherly; un militar ingenuo que va perdiendo sus creencias a ritmo de tiroteo y muerte absurda. Amén de un personaje femenino, un amor de Furia a lo largo de los años, que sirve de ancla a la historia.

En fin, una comic muy bien escrito, que deja un poso más sólido que otros del género y que pide un segundo tomo que, sale este mismo mes. Una buena opción dentro de la inmensa cantidad de novedades que abarrotan las estanterías.

2013-10-27

Drácula vs la Momia: Batalla por Chicago.



Sinopsis proporcionada por la editorial a un clic:


Monstruos. 
La palabra, de tanto usarse, se desgasta como un helado en verano. Pierde fuerza. Pensamos la palabra y en nuestra mente sentimos el miedo de los rincones oscuros, dientes y ojos brillantes que nos miran desde el fondo de un armario o junto que polvo que acumulamos debajo de la cama.
Monstruos clásicos.
Esto es otra cosa. La imaginación se va directa hacia un mundo en blanco y negro: las capas, los cuellos desprotegidos, el olor a tumba o un hombre con la ropa rasgada y aullando a la luna lleva. El terror del mito, de símbolos reconocibles durante generaciones...
Monstruos clásicos sacados de su contexto original.
¡Mola!

Tony Jiménez (Cinco tumbas sin lápida, Actos de Venganza) nos trae una historia de terror que transita por el género pero en un contexto diferente al habitual.

Nos ponemos en antecedentes: Chicago, años treinta. Al Capone, mafiosos, crímenes, Ley Seca, hombres con tuxedo y polis corruptos... Brian de Palma, Spencer Tracy y ametralladoras Thompson. Un lugar de leyenda dónde todo se compra y se vende, y la vida no importa más que una mala mirada o una palabra equivocada. Este Universo da para mil novelas, pero ¿y si añadimos a cierto vampiro y al no muerto egipcio? Entonces tenemos pura diversión. Evasión de la buena; aferrada a los cánones de la Literatura de Terror. Un Monster Smash en toda regla. Una gozada.

Porque, ¿quién no quiere pasar unas horas de evasión en semejante universo? Tony, dibuja los personajes con meticulosidad; con esmero: cada secundario importa; cada escena tiene su importancia, sus olores, su atmósfera. Si los protagonistas desayunan, sabemos qué comen y por qué les gusta comer ahí. Todo de forma amena, con inmensas ganas de entretener y de ofrecer una experiencia en la lectura. Cosa que es de agradecer en un mundo literario dónde se nos olvida que el lector es el principal protagonista de la lectura. Hay que mimarle, entretenerle, hacerle olvidar sus malos ratos mientras pasa las páginas... Y que no pierda el interés. 
Y Tony lo logra por méritos propios gracias a su estilo. Jiménez bebe del cine, de los maestros contemporáneos del terror, incluso del cómic mainstream para lograr el efecto "enganche". El lector actual busca el cliffhanger y "Batalla por Chicago" se lo da. 
Tony tiene muchas lecturas sobre las espaldas y aprovecha lo bueno de ellas.

"Drácula vs la Momia: Batalla por Chicago" es una novela coherente con lo que quiere contar. Divertida y respetuosa con el lector. ¿Qué busca un lector que coge este libro de la estantería de la tienda? Pues eso.

En contra (todo no pueden ser parabienes): Un final, tal vez, demasiado abrupto respecto al subidón del enfrentamiento de los dos monstruos. Las piezas se colocan con precisión; los protagonistas (humanos) padecen hasta llegar al final, y todo queda en un clímax que podría haber dado más de sí.

Un novela recomendable para aquellos que disfrutamos del terror sin sentirnos encadenados por los convencionalismos. Un explotation sano y que no defrauda. Un éxito.


Iron Man 3




Sigo con mi lista de blockbusters pendientes del 2013 con el pelotazo Marvel del la primavera/verano: Iron Man 3.

Con la resaca de los Vengadores la audiencia fiel estaba como loca ante la tercera parte del personaje que lo originó todo en este nuevo orden Disney/Marvel en cinematográfico. La cosa pintaba bien con un director aclamado por los fans de las buddie movies ochenteras y resurrector de Downey Jr en su peli de culto Kiss, Kiss Bang, Bang. Había mucha pasta, se iba a adaptar la saga Extremis de Warren Ellis y los trailers dejaban ver una trama de caída del héroe que tanto gustan ahora.

Y la némesis absoluta del hombre de hierro: el Mandarín.

Vamos, la locura.

Y de locura ha sido la recaudación, las ventas de bluerays, la invasión del mercado asiático... Un pelotazo económico que augura más leña para esta Marvel en cine que tanto rendimiento está dando. El tiro ha sido acertado y la audiencia aplaudió sacándose la pasta de la cartera y poniéndola en las manos de la empresa del ratón.

Ahora, ¿pero esto qué coño es? O para ponerlo más global: WTF!!! de los cojones.

Vista la peli no puedo decir que ha sido una experiencia. En dos horas he visto momentos sublimes con secuencias de auténtica verguenza ajena. De esas como para quitar la tele y ponerte a ver otra cosa. ¿Y lo que vi en el trailer? ¿Dónde está eso, Dios mío? No. Veo un producto que quiere ser todo menos una peli de Iron Man. Desde el protagonista; un Downey Jr que ya va solo por el mundo, se ha comido a Tony Stark y recita todo con la ceja enarcada, sabiendo que molará sea lo que sea que le pongan por delante; pasando por el Mandarín (una de las vueltas de tuerca que podían salir bien pero optaron por reflejarlo de la peor forma posible; si acaso les faltó poner la tonadilla de Benny Hill para ese ¡ese! momento), hasta una trama que es inverosímil y con agujeros de guión imperdonables.

Y todo marcha, todo fluye entre chiste y chiste, entre paseo y paseo, entre personaje que aparece, desaparece, dice lo suyo y se va. Ejemplo: si sacas a Rebeca Hall del metraje, ¡no pasa nada! Sus escenas las puede hacer otro personaje y tan panchos.

Y colamos escenitas de acción CGI/3D para que el personal se acuerde, de vez en cuando, que esto no va de un tipo que olvida ser colega de SHIELD y de los más poderosos héroes de la tierra y que por eso hace bombitas con bolas de Navidad para luchar contra los malos. Iron Man renquea entre la molonidad y el pasillo de comedia.

Molonidad porque de vez en cuando suelta una perla, un diálogo que me hace pensar, ¡eh, aquí hubo un guión en alguna parte!, pero todo se diluye cuando te paras a pensar. Y una buena peli de acción no es eso. Es ser coherentes con el género, atravesarlo, retorcerlo, ofrecer espectáculo, pero no insultar al espectador; o por lo menos a mí.

Pero el filme tiene una moraleja: Nunca, nunca, nunca, dejes tirado a un científico que quiere darte la lata el día de Nochevieja mientras tú esté hasta el mocho de copas y enredado con una morenaza. Atiéndelo, mímalo, porque si no, crecerá, se hará mayor y querrá destrozarte la vida, poderes mediante, por semejante afrenta.

Yo me aplicaré el cuento, si se tercia alguna vez.

2013-10-25

Podcast Manía

El año 2013 ha sido mi descubrimiento al mundo de los podcast. Instalado el Ivoox en el móvil, aprovecho los ratos de limpieza o en la cocina para devorar podcast. He abandonado la radio y sus noticias monótonas y sus tertulias caníbales. Prefiero elegir qué escuchar y a quíen. 
Y me quedo con las noticias de Freakytown con la voz profunda de Juan Muñoz, a la nostalgia de "Tú no has tenido infancia", al frikismo positivo y muy entretenido de "Dos frikis y un murciano", a los compañeros y amigos de "Comics desde Star City"...


Mi reconocimiento a todos ellos por darme horas de diversión y evasión. Tíos, lo vuestro no está pagado.

2013-10-23

Pacific Rim



Mi mujer sabe lo que pesado que me pongo cuando me da por un tema. Y lleva mucho aguantado con Pacific Rim. No hice que pasara por el trance de verla. Me reservé el evento para mí mismo. Tranquilidad, sosiego y ganas de disfrutar como un enano. Al terminar de ver la peli, la abordé, y casi dando saltitos, le dijo lo mucho que me había gustado Pacific Rim.
Pero mucho, mucho. Es más, mi regalo de Reyes (guiño, guiño) quiero que sea un Gipsy Danger. De los baratitos, que la cosa está muy mala; pero un Gipsy Danger, ¿eh, eh?
Porque Pacific Rim tiene la perfección de lo simple y la virtud de ofrecer todo con la máxima coherencia y falta de pretensiones.

En el 2020, una brecha se abre en el Pacífico; y de ella salen los monstruos. Unos bichardos de tres pares, grandes como disgustos y con ganas de merendarse una ciudad. Las naciones del mundo se unen y construyen los Jaegers: robots tripulados por dos mentes afines que son igual o más bichardos que los monstruos pero de metal.

La sinopsis es esa y de ahí no se mueve. Tenemos al héroe de turno, la jefe molón del héroe de turno (Idris Elba, cuestionas mi varonía, con eso te lo digo todo), la chica asiática de turno, la pareja de cienti/freaks de turno y los personajes pintorescos de turno. Todo muy cogido con pinzas no vaya a ser que nos desviemos de lo esencia: los monstruos y sus peleas.

Brutales, flipantes, alucinantes, fantásticas. De agarrar el reposabrazos del sillón y no acordarse de parpadear. Un gustazo para el friki que anida en mí. Porque esta peli está hecha para nosotros. Sí, nosotros. Los que vimos Mazinger o Iron Man 28, o Evangelion, o el Godzilla de los sesenta, o Bioman...
Es un mega bukkake de referencias y homenajes, de situaciones imaginadas mil veces que ahora se plasman en celuloide como una oda a una generación de aficionados. 
Grande Guillermo del Toro. Y gracias.

2013-10-20

Superman año cero.



El último habitante de un mundo moribundo llega a la tierra en una nave espacial en la forma de un bebé normal y corriente. Es criado por un par de granjeros en el corazón de los Estados Unidos. Pastel de manzana, banderas y partidos de beísbol. El chico crece ocultando sus poderes, que van más allá de lo imaginable, hasta que si Destino Manifiesto se desvela y tiene que revelar su naturaleza al mundo. Él ha llegado a la tierra para hacer el bien, tal como le enseñaron. Es más, es la idea del bien personificado. Poderoso, magnánimo, noble, caballeroso y justo. 
Viste de rojo y azul y tiene un emblema que se conoce en el mundo entero. Es un mito nacido a través de otros mitos. Una proeza perpetrada en los años treinta y magnificada por el comic, la radio, la tele, el cine, la animación, los videojuegos y la cultura pop durante generaciones...
Y en 2013 llega una nueva versión del mito. ¿Y se puede pretender que me desligue de mi propia percepción sobre el mito para poder digerir mejor la película? Lo siento pero no puedo.

Es jodido hacer una adaptación novedosa de Superman sin transitar caminos pisados por otros con mayor o menor fortuna. Brian Singer quiso mimetizar el legado de Donner y le salió un producto tan fallido como referencial y mitómano en sí mismo.
¿Smallville? Vale.

El trío Goyer, Snyder y Nolan lo intentan a la deriva del éxito de Batman. La Warner juega sobre seguro y quiere repetir éxito jugando sobre seguro. Los fans aplaudimos la decisión por lógica, y esperamos más movimientos. El primer acierto es su protagonista: Henry Cavill. El chaval ES Superman en cuanto a percha, mandíbula, músculos y mirada. Viste el traje con comodidad y da gusto verle encarnar al superhéroe.

El casting sigue molando con Russell Crowe, Michael Shannon (rostro Kyrbiano y ganas de ofrecer un villano con enjundia), Kevin Costner como Pa Kent y Diane Lane como Ma Kent. Amy Adams hace de una Lois Lane que intenta rezuma carácter en cada línea de diálogo, intentando tener química aunque no la haya. Haciendo lo posible, imposible.

Porque no se puede hacer mejor silla con estos mimbres. Y el mimbre es de segunda: el guión. Sí. Técnicamente "El Hombre de Acero" es soberbia. Ofrece un espectáculo bestial y se nota la cuidad producción. Superman hace de Superman con una energia y un despliegue brutal. Increible. Excelso. Pero el guión, a mi entender, carece del punto más importante para lograr enganchar: conectar con el espectador. O al menos, conmigo que da la casulidad que es quién escribe esta reseña.
Superman es un ser atormentado, casi divino, apesadumbrado, castrado por el temor de su padre terrícola. Vagabundea, timorato, por el mundo en busca de su origen. Hasta que encuentra, como comenté más arriba, su destino y su amenaza. Su némesis y la razón para descubrirse frente a los humanos.
Mola, debería molar. Es la historia de siempre. Contada un millón de veces. Pero es fría, triste, intensa hasta el ridículo. Todo el mundo tiene un terrible dolor de cabeza. Coño, Supes no es la alegría de la huerta, pero apenas está tan meditabundo, tan solo, tan serio...
Lois Lane, su interés romántico, siempre está allí por casualidad o por necesidad, metida en la trama a zapatazos, para cumplir con el canon. No hay química; no da tiempo a que se dé.
La trama es meritoriamente novedosa. Flashbacks, elipsis, saltos temporales, que sirven para no darnos el relato lineal de siempre. Porque claro, a esto hay que darle una vuelta de tuerca, un revuelo, que se note que estamos dando una NUEVA visión de Superman. ¡Eh, eh!
Superman vive en un mundo que sólo sirve para ser destruido. Toneladas de acción, de devastación, de millares de muertos que mueren como hormiguitas pisoteadas por titanes. Smallville, a tomar por saco; Metropolis, más. Claro, es la primera misión de Superman y no controla el tema. Porque es Superman, no Clark Kent. Kent yace olvidado tras la bota de Pa Kent, que aquí ejerce el papel de malvado moral de la historia. Miedo, pavor, charlas con los dientes prietos: "Niño no, no te muestres, que el mundo te teme, que no están preparados, que la van a liar parda. Fíjate, niño y grabátelo bien tras esos ojos azules, que soy capaz de tener una muerte ridícula con tal de que no ayudes a la humanidad. Y mira que te avisé de que, a lo mejor, interesaba que tus colegas del cole murieran que aquel accidente de autobús. Haz caso a tu viejo y pásame una cerveza..."
No, no me puedo desligar de mi visión de Superman que he vivido durante mis años de lector y aficionado. No. No creo que decir que no debo comparar para disfrutar de esta peli sea justo.
Al hombre de Acero le queda grande el legado. Por querer molar, por querer ofrecer una versión "adulta", "oscura", "creíble" de un personaje que pide "sense of wonder" y aventuras más grandes que la vida misma. Pero claro, se olvidan de Clark y nos dan Superman. Y es justo al revés.
¿Un truño? Ni de lejos. Es entretenida y se deja ver, pero para este viaje no hacían falta unas alforjas tan pretenciosas. 

2013-10-18

Carta de amor a Spiderman.







Hace un tiempo, en este abanadonado blog, hablé casi por encima, del Spiderman de Dan Slott. Corría el año 2011, mediados, y había caído en la costumbre mensual de comprar un comic de Spiderman. Y así lo hice durante casi dos años; disfrutando del camino de unos números que me han recordado a tiempos pasados. Tiempos de acné.

Ahora, cuando leo el último tomito de Superior Spiderman, caigo en lo importante que ha sido el lanzarredes en mi vida como aficionado al comic. Tebeos de Bruguera comprados por mis tíos en el pueblo de mis padres. Tebeos que colgaban de alfileres en el kiosko, como pescados puestos a secar. Cabeza de martillo, Kingpin, el Duende Verde... Sin continuidad; sin saber los nombres de los autores; pero las viñetas de Ross Andru, de Romita Sr, de Gil Kane... Spiderman era mi héroe. Recibía palizas y no tenía un duro. Era un perdedor, un no rebelde con causa...

Leí el tebeo donde se casaba con Mary Jane en un viaje de mil kilómetros en coche. Era el único tebeo que tenía, así que lo releí mil veces.
Luego llegaron los retapados de Forum que compraba mi amigo Rubén. Roger Stern, Romita; el Doctor Octopus, Lápida y el puteo a Robertson; el Comepecados... Y un número, no recuerdo cuál, dónde Peter Parker era ingresado en un manicomio en un claro homenaje a "Alguien voló sobre el nido del cuco". ¡Ah!, y uno en el que un farsante extraía tumores de enfermos terminales hasta que Spidey lo resolvía todo con su sentido arácnido. Sí, todos esos.
Llegó Todd MacFarlane y nos volvimos locos. Eso era el subidón de unos tebeos dónde todo era espectacular y estaba lleno de rayitas y filigranas. Buffff...
Recuerdo haber leído un número del spiderman de MacFarlane dónde se enfrentaba a un Duende demonio junto con el Motorista Fantasma...
Después un distanciamiento de muchos años, hasta Romita JR y Straczinsky. Pintaba todo muy bien hasta que se desmadró el asunto y le cogí asco al personaje. Dan Slott me devolvió el interés con su etapa. Todo era diferente pero igual. Parker con buena suerte, con sus seres queridos y sus enemigos de siempre. La vida agridulce de un personaje con muchos años y muchos altibajos.
Y ahora es el Superior Spiderman. Una nueva etapa, más aventuras bien llevadas, guionizadas con cariño y respeto. ¡Qué no, que este no es Parker, que me lo han cambiado! Vale. A lo mejor. O tal vez hemos cambiado todos un poquito.
Yo sigo mientras el interés me lleve a comprar cada mes un comic de Spiderman. Coleccionando una serie que me ha acompañado desde la infancia, de un modo u otro.

2013-08-12

Sin pena ni gloria: La Era del Apocalipsis




Sí, señoras y señores, nueva sección en este errático blog. "Sin pena ni gloria". Sí, esos comics, libros, pelis que salen al implacable mercado y se desvanecen entre novedades más rutilantes, eventos y blockbusters varios.

En los tebeos suela pasar. Series que se relanzan, eventos que paralizan el mundillos, resurrecciones, "Marvel Now", "Nuevo Universo DC", lo que quieras. Kilos y kilos de papel que se ahogan en las listas de venta. Se olvidan.
¿Son malos tebeos? ¿Son fracasos? Los lectores le damos la espalda porque el dinero es escaso y las luces brillantes del autor hot son demasiado tentadoras como para rascarnos el bolsillo por una cosa que "puede ser o no".

Esto le pasó a "La Era del Apocalipsis". Casi veinte años después, Marvel se acuerda de este evento y gracias a los X Force de Rick (Nadie se acuerda, ahora que soy Dios, de que convertí a Punisher en el jodido monstruo de Frankenstein) Remender y vuelve a este mundo alternativo donde los mutantes parten el bacalao y los humanos son una expecie en extinción.

Y aparece nueva cabecera: "La Era de Apocalipsis". Nuevas aventuras en este Universo a cargo de un escritor galardonado pero que no ha petado en las majors: David Lapham.

¿Pero de qué va esto? Arma Omega es el dueñoy señor de una devastada civilización. Un lugar sacado de cualquier evento postapocalíptico. Ciudades arrasadas y gente con capucha, como mandan los cánones. La humanidad está condenada, pero una figura se alza para luchar contra el malvado y chunguísimo Lobezno malvado que, inspirado por los Celestiales, quiere borrar al Homo Sapiens de la faz de la tierra.

Lapham monta una serie que pretende ser de larga cocción. Como líder, el Profeta. Un humano que sabe predecir los acontecimientos y siempre está preparado para ello. Junto a él, una mezcla de humanos y mutantes renegados que están bien construidos y tienen el carisma suficiente como para leer sus aventuras con interés.



Catorce números que no matan, que resultan agradables a la vista gracias al inconmensurable trabajo de un Roberto de la Torre que tiene como misión oscurecer y darle pátina postapocalítpica a esta serie de aventureros alternativos. Renato Arlem intenta clonarlo en los números que le corresponden con un resultado inferior.

Villanos implacables; héroes que no se andan con chiquitas, sacrificios y tono crepuscular... La Era del Apocalipsis será olvidada por el fandom, sepultada por los eventos; amén de uno de los finales de serie más vergonzosos de la historia.

Resulta que a Marvel no le salían las cuentas y deciden cancelar Extreme X-Men (no sé nada de ella) y ésta. Y se inventan un evento mutante para cerrar las colecciones. ¡Hostia que malo es! Dibujada por fanzineros de los malos y con unos guiones que son, siendo generoso, pobres. Un fin de fiesta que ensombrece una serie que podría haber dado más de sí con más apoyo de los lectores y de la editorial.

Recomendado para obnubilados por los X Force de Remender y para aventureros mutantes sin prejuicios. Total, son dos tomitos y el crossover te lo puedes saltar por dañino y mal hecho.

2013-07-19

Star Trek: En la Oscuridad.




Retomo el ritmo del blog después de las dificultadas técnicas con la reseña de una de las pelis del verano; la secuela del reboot de Star Trek del 2009, Star Trek: En la Oscuridad.

Le tenía ganas a esta peli. La primera me encantó, me divirtió, me pareció del carajo. J.J. Abrams te adoro y todo eso. La secuela estaba cantada y las bases asentadas; se contrató a Sherlock como villano y la mesa estaba puesta para reventar las taquillas y las retinas de los profanos y de los conversos. La película ha sido un éxito económico, y gran parte del público se ha arrodillado ante el nuevo dios de las sagas galácticas. Misión cumplida.

Anoche la vi. Con ganas de divertirme, con espíritu de space opera, entregadito. Y salí decepcionado. No por el hype, sino que el guión de ST: En la Oscuridad no me ha convencido. Para nada. Un prólogo de infarto que anuncia una montaña rusa brutal de efectos digitales y "trepidancia" en cada escena. Un prólogo que mola tanto que casi no me di cuenta lo imbécil de su planteamiento (No quiero spoilear). Y me di cuenta de que lo que fallaba era el guión: una mezcla del último Bond, personajes que no se desarrollan, batiburrillo y ganas de contentar a todo el mundo. Todo vale. Todo se mezcla para un "rizar el rizo" que se queda en un espejismo digital con menos alma que su predecesora.

Siempre entretenida, eso sí, pero por debajo de lo que yo esperaba. Abrams cumple y todo lo que enseña sale bonito, con su montaje currado y una música que sigue siendo inconmensurable. Los actores cumplen, fotocopiando los roles clásicos sin dar nada nuevo.

Se masca la tercera parte. Seguirán con el no va más, seguro. La fórmula funciona porque lo anterior al reboot rezumaba tanta caspa que era imposible hacerlo peor. El sentido de la aventura está ahí. Pero todo es tan épico, tan sentido y tan, tan... que al final de la peli todo está en automático. 

Apuntes con SPOILERS:



-¿Por qué molestarse en desarrollar el personaje de John Harrison, el villano? Soy malo porque hago maldades y quiero seguir haciéndolas...

-Doctora buenorra. Vale, bien. Pero todo es tan obvio que da la risa floja.

-¿Todos los personajes de la Enterprise deben tener su momento de gloria?

-¿Qué hacía Nacho Canut en el puente de la nave?

-¿Por qué nada funciona en la nave cuándo más debe funcionar?

-Lo de Robocop/Weller con su nave pepino y su falta de seguridad es de traca.



No, no es mi peli del 2013.

2013-04-25

Mad Max

¡Mira lo que me habéis obligado a hacer!


Treinta y cuatro años, mi edad, tiene esta película. De culto, dicen, el inicio de un subgénero (ay, esos italianos y sus locas "versiones") y uno de esos productos que marcan una estética propia que ha invadido el cine, el cómic, los videojuegos, entre otros.
Max Rockatansky es un patrullero de la Fuerza Central, la única ley en las yermas carreteras de un futuro demasiado cercano. Un futuro de pantalones pitillo, melenas y polvo. Un futuro próximo al que ha llegado la humanidad de forma que no se concreta. Crisis, guerras, carencia... Todo esta cubierto por el desánimo; barrido por la arena; agónico.
Max (Un bisoño Mel Gibson, que ya estaba ensayando esa expresión lunática que le granjeó una fama que ha perdido por razones extracurriculares), es el mejor en lo que hace; y lo que hace es mantener a raya a las bandas que campan por esas carreteras eternas, acechando, violando; abrazados a la velocidad.


Toecutter: Seguidor de Tino Casal, fijo.



Ellos, la Patrulla de Fuerza Central,  son lo poco que se atisba de cierto orden, algo de civilizacíon, más allá de bares de carretera, pueblos de una sola calle o una casa junto al mar donde Max vive con su mujer y su hijo pequeño. Un oasis ajeno al polvo y al olor de la escasa gasolina, donde el joven policía se refugia cuando su jefe le permite levantar el pie del acelerador.

El Jinete Nocturno: resorte de los acontecimientos.




Cuando el Jinete Nocturno, amigo del alma de Toe Cutter sádico líder de la banda de motero más letal de ese paraje, muere en una persecución policial se desata la violencia.


La venganza es el resorte de esta historia, de simpleza argumental pero efectiva, gracias a su director, George Miller, que de la necesidad hizo virtud y sacó oro de las cuatro perras gordas que costó la producción. Persecuciones muy bien rodadas, un montaje que no ha envejecido y un tono de western que le da in lustre a un film que marcó una forma de hacer cine futurista. Por otro lado tenemos a unos villanos grimosos, histriónicos y "odiables"; un héroe al borde del abismo, bidimensional, un as del volante que encuentra la excusa perfecta para robar un bólido V8 y asaltar la carretera.
 Un loco más al volante.

 ¡Salvajes de Autopista! Carretera comarcal, más bien.





Cien millones de machacantes de la época en recaudación mundial pero, ¿cúal fue su éxito? Mad Max jugó con diferentes cartas para lograr un producto novedoso. La moda punk estaba ahí de una forma más sutil que en entregas posteriores; los villanos estaban esbozados con un acierto elogioso: eran ambiguos, dementes e impredecibles, para luego convertirse en carne de cañón para el imponente V8 de Max.



 Trailer de la peli; para refrescar la memoria.




Potente film que para mí no ha envejecido mal. Recuerdo haberla visto con nueve años, impactado por la maldad de Toecutter, por las persecuciones y por la sed de venganza de ese jovenzuelo Mel Gibson, que molaba mil con ese uniforme de cuero y esa escopeta recortada.

2013-03-17

Vengadores vs Patrulla X.







Leer este tebeo convierte a otro eventos como Dinastía de M y Civil War en clásicos indiscutibles de Marvel. 
Me explico:
Arrastrando el culo a base de eventos anuales, llego a "Vengadores vs Patrulla X" con muy mala gana y el regusto a vómito de "Miedo Encarnado". Sacacuartos a la enésima potencia que se dilata en seis meses a razón de dos números mensuales. Avalancha de guionistas (Brubaker, Fraction, Aaron y Bendis) y dibujantes (Romita Jr, Coipel y Kubert) y la mayoría de series paralizadas para ponerse al compás del evento.
Seis meses después encuentro que quedaría bien en un tomo Marvel Deluxe o un TPB Americano, en la estantería, al lado del resto de ese Asedio o esa Invasión Secreta. Ahora que, pillo yo esto en otra época y todavía estoy recogiento babas. ¿Qué ha pasado? ¿Me he convertido en un lector resabiado y con el cuerno retorcido? Quizás, puede ser, pero juro ante mis Marvel Essentials que he afrontado la lectura con únicamente ganas de leer un buen tebeo de superhéroes y disfrutar de un buen dibujo, peleas y traca final.
Los principales escribas de la Casa de las Ideas se conjuran para contar el retorno de Fénix a la Tierra. Los Vengadores buscan hueco en la parte de atrás de sus trajes de licra para soportar tanta caquita y se van del tirón hacia la Patrulla X para que les den "amablemente" a Hope, esa chica que lleva bandazos por la franquicia mutante desde hace años, porque según ellos tiene la culpa de todo.
Como en el mundo Marvel nadie habla las cosas con tranquilidad, empieza una guerra fraticida donde nadie se acuerda de las amistades y todos parecen tener toneladas de inquina entre ellos.
Huídas, traiciones, meadas encima la personalidad de personajes (¡Lobezno! ¡Cíclope!), y la sombra sulfurosa de Fénix.
A esto le añadimos a la Bruja Escarlata, algunos patrulleros endiosados, más hostias y un final abierto, de esos que gustan tanto.
¿Cómo lo he pasado? Mal y bien. Mal porque se arrasa con todo con tal de llevarnos de A a B sin importar la idiosincracia de cada personaje; y bien porque ofrece un espectáculo brutal gracias a esos encontronazos imposibles entre superhéroes.
Lástima que Romita Jr ofrezca su trabajo más flojo, que engrandece al ya titánico Oliver Coipel que está inmenso.

2013-02-20

Menos joven.







 Sinopsis de la editorial:

Menos joven es una fantasía severa, una novela cruel —casi pensada para ser leída en voz alta por un tenor heroico—en la que el locutor de un programa infantil radiofónico llamado El peinado de Calígula narra los progresos de su concursante, Bogdano. Éste, a lomos de su caballo, debe buscar, encontrar y someter a una charla de devastación a sus ídolos. Deporte y castigo transcurren «más en palabra que en acto», retransmitidos por el locutor, que cabalga incansable tras el protagonista en compañía de una audiencia de niños que asiste al concurso en directo.
El extravagante discurrir de Bogdano es el resultado de la educación híbrida que su padre le proporcionó de pequeño, y que consistió en darle a leer toda una biblioteca de libros vulgares retapados con cubiertas de las grandes obras de genios de la literatura. «¿Se ha fortalecido su carácter gracias a la ignorancia? Es muy posible.» El problema es, resumiendo, que para él Dickens bien podría ser el autor de la saga de Kunta Kinte; y Antonin Artaud, un actor norteamericano de thrillers de serie B.
Menos joven, segundo libro de Rubén Martín Giráldez, es una carrera desquiciada, una horse movie vociferada que se vale de una verborrea manipuladora que no disimula su deuda con Manganelli, Gombrowicz, Rabelais, Sterne, Céline o Volodine.
Cubierta de Alfonso Rodríguez Barrera y calcomanías de David Cauquil.

Rubén Martín Giráldez (Cerdanyola del Vallès, 1979) ha publicado Thomas Pynchon: un escritor sin orificios (Alpha Decay, 2010) y participa en nuestra antología Doppelgänger, ocho relatos sobre el doble + bonus track (Jekyll & Jill, 2011). Ha traducido diversos libros, entre los que merecería la pena destacar ¡Despidan a esos desgraciados!, de Jack Green; Nada: retrato de un insomne, de Blake Butler, y Naturaleza muerta con pájaro carpintero, de Tom Robbins.


Que se paren las rotativas, que se escondan los héroes vestidos con mallas, que el cine B vomite las palomitas mal digeridas, que la cultura pop se rasgue las vestiduras...
Hoy hablamos de Alta Literatura.
¡Toma!
Menos joven es Alta Literatura en cuestión formal. No esperéis una novela tradicional, ya que está hecha con las vísceras y el certero pulso de un francotirador con ganas de marcha. Menos joven es la caza y captura de los ídolos, de los iconos como sentido y contrasentido. La lucha intelectual de Bogdano por darle un sentido a su hambre de Cutura, con C mayúscula.
Menos joven es dura, deja el cuerpo y el alma maltrechos, con esa sensación de que hemos acompañado a Bogdano, con su caballo, en un periplo que nos lleva a los páramos del ídolo a batir. Bogdano se crió a través de la intelectualidad torcida de un padre más tergiversador que criador: al chaval le confundían las obras maestras con las tapas de lo más vendido de los setenta. 
Edipo a caballo, Edipo confuso, Edipo que ve que se le pasan los años y siempre hay una obra más, un icono más al que adorar... Lo Trash mezclado con referencias que a mí (pobrecico) se me escapan.
He disfrutado con una capacidad formal que me llena de envidia, con una edicion de Jekyll and Jill Ediciones que es un primor: calcamonías, notas a lápiz...
Virtuosismo.
Envidia cochina.

2013-02-17

Dredd, la peli.







Fracaso en taquilla que ha dejado tibios los deseos de productora (Lionsgate), director (Pete Travis) y guionista (Alex Garland) de continuar el devenir de Dredd en la Megacity 1 reimaginada para este nuevo siglo. ¿Tan mal ha ido la cosa?

Dredd es el icono de la editorial 2000AD. Estética deslumbrante, inspiración, autores del comic que son vacas sagradas, más de treinta años de publicación initerrumpida... Dredd se merece un lugar en el panteón del noveno arte y por ende en el cine; esa centrifugadora de ideas ajenas que convierte en film cualquier franquicia/serie que tenga pinta de dar pasta.

En el 94, el dios (en ese momento) Stallone pergueñó con un novato Danny (me hago de oro con CSI) Cannon una adaptación que avinagró el semblante de muchos. Ahora, en el 2012 se prometía volver a la esencia de oneliner Dredd, de su megaviolenta ciudad y de su mutante paisanaje.

Dreed tiene virtudes que nacen de una herencia recibida hace más de veinte años, puesto que destila ambiente ochentero por todos los costados. Alex Garlan y Pete Travis se ciñen al presupuesto y nos muestra una Megacity 1 en glorioso CGI en el plano general pero con vehículos propios de Regreso al Futuro en las persecuciones.

La historia nos traslada a la Detroit de Robocop 2, digo, perdón a la Megaciudad postapocalíptica donde los Jueces dictan sentencia sobre la marcha, con armas multiskill y compasión nula. Dredd es el mejor en lo que hace, más que en lo poco que dice. Es un juez despiadado y solitario. Poned a Harry Callahan con un casco molón y ahí lo tendreis.

Él y una Juez recluta se quedan encerrados en el Nakatomy Plaza del futuro y en las garras de Ma/Cersei Lannister, una mala muy mala, que es tan mala que tiene los dientes picados, de lo pérfida y mala persona que es. Le falta fumar; bueno, se droga con el NUKE, perdón de nuevo, el Slo Mo. Una droga que ralentiza la percepción de la realidad pero que a mí no me parece tan molona, sobre todo si te metes una dosis y luego te dan una patada en las pelotas o te pillas la mano con una puerta.

Mimbres sencillos para una peli que no llega a la hora y media pero que entretiene, ofrece sangre por ordenador a raudales, efectos simpaticones y un aura de entretenimiento sin pretensiones que se agredece y oculta unos fallos y una simpleza de guión imperdonable en otras producciones.

Ojalá que las ventas en DVD/Blue Ray remontan una inicio de franquicia que podría haber dado para muchos más pero que cumple para pasar el ratos; cosa que en estos tiempos no es tan fácil como parece.

2013-01-22

First Wave. Homenaje deslucido al género pulp




First Wave. A priori este Elseworld convertido en nueva línea editorial pintaba bien, muy bien. Azzarello, el gran Azzarello de Luthor y 100 Balas, relanzaba a los héroes pulp con historias nuevas y todas las bendiciones de DC.
Pulp. Doc Savage, Spirit y Batman, más múltiples personajes del Universo de los treinta: El Vengador, científicos locos, ciudades fantásticas, androides, indios asesinos... ¡Todo!
Éxito seguro. Pelotazo.
Cogí, tiempo ha, este tomo con interés infinito. Esperaba que Azzarello reinventara el género, usara sus agudos diálogos para insuflar nueva savia en unos personajes que unidos debían dar para, al menos, buenas aventuras.
Mmmm...
Tibio, entretenido, regulero, por debajo de las expectativas. Así se ha quedado la lectura de estos cinco primeros números de una larga senda editorial que desapareció en el olvido. Fiasco artístico y de ventas. ¿A nadie le interesa este smash monsters de personajes pulp? Según el fandom sí. El aficionado busca el sentido de la aventura de unos tebeos, unas novelas, que ofrecían grandes historias, sencillas, potentes, directas como un rodillazo en la oreja. 
¿Estamos viejos para estos experimentos?
No lo sé. Quizás el producto final está un escalón por debajo de la media del autor. 
La historia nos lleva a un Doc Savage, élite entre los hombres, que ve como su fallecido padre le lleva, después de muerto hacia la resolución de la típica conquista del mundo por parte de científicos nazis, enmascarados deformes y demás parafernalia de atrezzo. En su camino se cruzan un vitriólico Spirit, unn Batman pistolero y el mejor personaje (desconocido para mí), el Vengador. Más duro que un cuerno y que se lleva las mejores frases de un Azzarello que se luce con los diálogos dejando la trama para un quiero ni puedo de homenajes que se queda en algo demasiado atribulado como para resultar fresco.
Frescura. Tal vez sea eso. Una revisión debe aportar algo nuevo, un enfoque del que carece este First Wave.
Rags Morales no ayuda. Dos primeros números muy currados para luego venirse abajo.
Molan los personajes, la historia no está mal, pero no funciona. ¿Tengo la culpa por esperar algo más? Quizás, pero es un tebeo que pudo ser más y se quedo en un homenaje deslucido.

2013-01-15