2013-10-18

Carta de amor a Spiderman.







Hace un tiempo, en este abanadonado blog, hablé casi por encima, del Spiderman de Dan Slott. Corría el año 2011, mediados, y había caído en la costumbre mensual de comprar un comic de Spiderman. Y así lo hice durante casi dos años; disfrutando del camino de unos números que me han recordado a tiempos pasados. Tiempos de acné.

Ahora, cuando leo el último tomito de Superior Spiderman, caigo en lo importante que ha sido el lanzarredes en mi vida como aficionado al comic. Tebeos de Bruguera comprados por mis tíos en el pueblo de mis padres. Tebeos que colgaban de alfileres en el kiosko, como pescados puestos a secar. Cabeza de martillo, Kingpin, el Duende Verde... Sin continuidad; sin saber los nombres de los autores; pero las viñetas de Ross Andru, de Romita Sr, de Gil Kane... Spiderman era mi héroe. Recibía palizas y no tenía un duro. Era un perdedor, un no rebelde con causa...

Leí el tebeo donde se casaba con Mary Jane en un viaje de mil kilómetros en coche. Era el único tebeo que tenía, así que lo releí mil veces.
Luego llegaron los retapados de Forum que compraba mi amigo Rubén. Roger Stern, Romita; el Doctor Octopus, Lápida y el puteo a Robertson; el Comepecados... Y un número, no recuerdo cuál, dónde Peter Parker era ingresado en un manicomio en un claro homenaje a "Alguien voló sobre el nido del cuco". ¡Ah!, y uno en el que un farsante extraía tumores de enfermos terminales hasta que Spidey lo resolvía todo con su sentido arácnido. Sí, todos esos.
Llegó Todd MacFarlane y nos volvimos locos. Eso era el subidón de unos tebeos dónde todo era espectacular y estaba lleno de rayitas y filigranas. Buffff...
Recuerdo haber leído un número del spiderman de MacFarlane dónde se enfrentaba a un Duende demonio junto con el Motorista Fantasma...
Después un distanciamiento de muchos años, hasta Romita JR y Straczinsky. Pintaba todo muy bien hasta que se desmadró el asunto y le cogí asco al personaje. Dan Slott me devolvió el interés con su etapa. Todo era diferente pero igual. Parker con buena suerte, con sus seres queridos y sus enemigos de siempre. La vida agridulce de un personaje con muchos años y muchos altibajos.
Y ahora es el Superior Spiderman. Una nueva etapa, más aventuras bien llevadas, guionizadas con cariño y respeto. ¡Qué no, que este no es Parker, que me lo han cambiado! Vale. A lo mejor. O tal vez hemos cambiado todos un poquito.
Yo sigo mientras el interés me lleve a comprar cada mes un comic de Spiderman. Coleccionando una serie que me ha acompañado desde la infancia, de un modo u otro.

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