2013-11-11

Soldado de invierno: la despedida de Brubaker de Marvel.




Ed Brubaker deja Marvel para irse a pastos más verdes artísticamente hablando con su Velvet debajo del brazo y con una de las mejores etapas del Capitán América en su currículum; además de ser uno de esos llamados "arquitectos" Marvel en cosas como Asedio o Miedo Encarnado. Un trabajo que tiene a la serie Soldado de Invierno como puntilla, y que deja al lector con un buen sabor de boca; o por lo menos, a mí.

Soldado de Invierno es uno de los personajes de nuevo cuño Marvel que han calado mejor en la mercadotecnia de la editorial. De estética agradecida y desarrollo como personaje atractivo, se ha hecho un hueco en las filias del lector. Brubaker lo parió en la serie del Capi y bordeó la herejía al traer de la muerte a Bucky Barnes, el sidekick eterno que llevaba más de cuarenta años muerto.

Y la jugada le salió bien. Tan bien que incluso llegó a vestir el traje del Capi sin perder méritos y manteniendo sus propias características de soldado soviético reconvertido a héroe forzado. Eso es el Soldado de Invierno: una máquina entrenada para matar y obedecer órdenas. Un émulo de Jason Bourne al que sacan del congelador cada pocos años para cumplir su misión. Lavados de mente, agentes durmientes, claroscuros, guerra fría y ambiente cool.

Ed Brubaker en su salsa.

Quince números de serie centrada en el personaje que he disfrutado muchísimo. Un Brubaker centrado en la trama y alejado de cruces con otras series o eventos. Quince números (luego viene un arco de Jason Latour que hace lo que puede pero termina siendo un remedo repetitivo de la etapa anterior), que pasan en un suspiro. Pura novela high tech de espías que aprovecha el bagaje de personajes de la época de la Unión Soviética sin forzar la situación.

Dos tomitos que se dejan leer y sobrepasan con creces la calidad de otras propuestas editoriales de peor pelaje.

El dibujo de Butch Guice se deja querer pese al forzado de su narrativa, que busca, errando, un estilismo Steranko pero que, al final, lastra la lectura por compleja y farragosa.

Michael Lark, mucho mejor, sin duda.


2 comentarios:

Asterios Polyp dijo...

Ahí lo tengo en casa, pendiente de lectura.El que sí me parece que ha bebido mucho de las aguas de este Brubaker es el actual Nick Spencer de Secret Avengers (salvando las distancias).Leyéndolo la influencia me pareció clarísima.

Ternin dijo...

Nick Spencer me suena de una serie independiente pero no recuerdo el nombre. ¡Ah, y de una etapa muy floja de War Machine.