2013-11-04

The last Morrison.





Siete años en una etapa dan para mucho. Corría el año 2006 cuando Grant Morrison se hizo cargo de Batman y con él, llegó el escándalo. Y a mí, me tenía rendido desde su primera saga. Con altibajos, con relecturas necesarias para poder digerir sus tramas, con idas de olla y momentos emocionantes. Siete años, he dicho, dan para mucho; y ya era hora de cerrar el chiringuito.

Debo reconocer que tenía ganas de leer la resolución del Batman de Morrison. Un rompecabezas que tenía demasiadas aristas, demasiadas autorreferencias y pinta de tener un clímax brutal. Las piezas llevaban años puestas.

Y llega el final con: Leviatán como principal amenaza; un muerto, una némesis dispuesta a todo; una revuelta que amenaza Gotham; un Batman puesto, como siempre, al límite. Si RIP moló, esto debía ser la hostia.

Pero algo se ha roto aquí y el final es, es... Bufff...

Puede ser el descenso de ventas y con él, el descenso de seguidores; puede ser que Grant Morrison tenga la cabeza en otro sitio y se aburriera de su larga etapa con el Caballero Oscuro. Pueden ser tantas cosas... Pero no puedo dejar de lamentar que una saga tan buena, tan bien hilvanada y que ha aportado tanta frescura al personaje finalice ahora de una forma tan rutinaria y maquinal.

Pelea final, duelo y vuelta de tuerca para que todo quede bien. Diálogos propios de otro guionista y una resolución plana, de las que se leen con la cabeza en otra cosa. Y para más recochineo, un número de Batman en Japón metido con calzador que es de lo más malo que me he metido entre pecho y espalda.

No sé. Decepcionante fin para una etapa que he disfrutado muchísimo.