2013-01-22

First Wave. Homenaje deslucido al género pulp




First Wave. A priori este Elseworld convertido en nueva línea editorial pintaba bien, muy bien. Azzarello, el gran Azzarello de Luthor y 100 Balas, relanzaba a los héroes pulp con historias nuevas y todas las bendiciones de DC.
Pulp. Doc Savage, Spirit y Batman, más múltiples personajes del Universo de los treinta: El Vengador, científicos locos, ciudades fantásticas, androides, indios asesinos... ¡Todo!
Éxito seguro. Pelotazo.
Cogí, tiempo ha, este tomo con interés infinito. Esperaba que Azzarello reinventara el género, usara sus agudos diálogos para insuflar nueva savia en unos personajes que unidos debían dar para, al menos, buenas aventuras.
Mmmm...
Tibio, entretenido, regulero, por debajo de las expectativas. Así se ha quedado la lectura de estos cinco primeros números de una larga senda editorial que desapareció en el olvido. Fiasco artístico y de ventas. ¿A nadie le interesa este smash monsters de personajes pulp? Según el fandom sí. El aficionado busca el sentido de la aventura de unos tebeos, unas novelas, que ofrecían grandes historias, sencillas, potentes, directas como un rodillazo en la oreja. 
¿Estamos viejos para estos experimentos?
No lo sé. Quizás el producto final está un escalón por debajo de la media del autor. 
La historia nos lleva a un Doc Savage, élite entre los hombres, que ve como su fallecido padre le lleva, después de muerto hacia la resolución de la típica conquista del mundo por parte de científicos nazis, enmascarados deformes y demás parafernalia de atrezzo. En su camino se cruzan un vitriólico Spirit, unn Batman pistolero y el mejor personaje (desconocido para mí), el Vengador. Más duro que un cuerno y que se lleva las mejores frases de un Azzarello que se luce con los diálogos dejando la trama para un quiero ni puedo de homenajes que se queda en algo demasiado atribulado como para resultar fresco.
Frescura. Tal vez sea eso. Una revisión debe aportar algo nuevo, un enfoque del que carece este First Wave.
Rags Morales no ayuda. Dos primeros números muy currados para luego venirse abajo.
Molan los personajes, la historia no está mal, pero no funciona. ¿Tengo la culpa por esperar algo más? Quizás, pero es un tebeo que pudo ser más y se quedo en un homenaje deslucido.

2013-01-15

Batman Noel


 



Cortesía de El Club Batman y ECC Ediciones, he disfrutado de Batman Noel, obra de Lee Bermejo como autor completo.
Tenemos a Miller, Eisner, Byrne y Davis como ejemplos (entro otros muchos) de autores completos que han triunfado en el comic. Otros ejemplos: el reciente Tony Daniel en Batman es un caso desafortunado de incompetencia en dibujo y guión.
¿Qué nos ofrece Bermejo en Batman Noel?
Una obra de arte en mayúsculas en el aspecto gráfico. Hablamos de composición, de narración, de tono, de ritmo. Desde las primeras páginas nos sumergimos en una Gotham extrañamente luminosa, nevada, con una luz especial sobre los tejados nevados de la ciudad.
El trabajo de Bermejo es alucinante, de verdad. Lo disfruté en Luthor y en Joker, pero aquí, quizás al tener el listón muy alto, hace su mejor obra. De leer y releer.
La ciudad es otra. No es la Gotham fotocopiada de tantos y tantos tebeos. Bebe más de la Nueva York de Miller (o de Eisner que para el caso es lo mismo) que de los diseños abigarrados del comic o del cine más casposo de Schumacher.
Los diseños de personaje van desde lo casi caricaturesco de Bob, el narrador de este particular Cuento de Navidad, hasta el realismo militarizado de Batman. Catwoman es una diosa de licra, y Joker es... Joker. Su Joker. El Joker de Bermejo.
Pero, ¿y el guión?
Bermejo adapta el Cuento de Navidad de Dickens al imaginario del murciélago. Lo que parece una historia simple, lineal, para mí es un ejercicio crítico sobre el devenir del Caballero Oscuro durante las últimas décadas.
Batman/Scrooge es el villano dela historia. El terror de los maleantes. Inflexible, implacable. Egoísta.
Ha perdido su humanidad y necesita de la consabida visita de los espíritus del pasado, el presente y el futuro para enderezar su vida. Para convertirse en buena persona.
Crítica de un tiempo actual donde Batman es un arquetipo de mandíbula tensa, de ademanes casi robóticos. Tiene un camino y debe seguirlo. Durante años, muchos autores han malbebido de la imagen que Miller (otra vez) dio a Batman. Marcó al personaje olvidándose de ese superhéroe camp y sonriente que ha sido relegado a autohomenajes o el desprecio.
Bermejo reinvidica en sus flashbacks a ese Batman sesentero y su galería de villanos y lo contrapone con ese Batman blindado que ha perdido el norte.
Buen trabajo del autor, que quedará soterrado por su propio y excelso trabajo.
Un best seller de calidad. Un dibujo que apreciarán los seguidores de Batman y los críticos del género. Un comic que irá a más con el paso del tiempo.
Una gozada.