2013-10-30

Furia: Mis guerras perdidas.




En el tercer arco argumental de la serie MAX: Punisher, Garth Ennis nos presentó su particular versión de Nick Furia en este remedo de Universo "realista" del cosmos marvelita. Un Nick Furia crepuscular, desencantado, putero y con la capacidad para quitarse la correa, literalmente, y darle lo suyo a un general traviesillo. Este Furia no fuma los puros, los masca con desgana.

En 2012, después de varias apariciones más y una miniserie, Nick Furia apareció en la línea MAX con serie propia. A los guiones, Ennis y al dibujo el croata Goran Parlov que ya dio muestras de su trabajo en la serie del Castigador.

Furia: Mis guerras perdidas es el primer arco, de dos, de una serie ya cancelada en los USA y que profundiza en un personaje que potencia sus características sin llegar a la caricatura. Ennis nos retrata las memorias tristes de un hombre que ha visto demasiado y ha matado aún más; y que se ha dado cuenta desde hace mucho que su bandera no siempre es la mejor opción.

No es el Furia comandante de Shield de la Marvel habitual. Es un agente de campo que sólo quiere estar en el campo de batalla porque no sabe hacer otra cosa. Un dinosaurio que envejece más lento y que ésto sólo le sirve para gruñir más y acumular más ácido en el estómago.

Mis guerras perdidas es un paseo por la "realidad" del preconflicto de Vietnam y el golpe de Estado en Cuba en los años cincuenta. No veremos superhéroes ni pasadas de rosca. Es el relato de cómo los USA se enfangaron en guerras "menores" con tal de no partirse la boca definitivamente con la Unión Soviética.





Un relato bélico que relata los entresijos políticos, las decisiones equivocadas, que llevan a la pérdida de vidas. Nick Furia y su contraputo "watsoniano", Hatherly; un militar ingenuo que va perdiendo sus creencias a ritmo de tiroteo y muerte absurda. Amén de un personaje femenino, un amor de Furia a lo largo de los años, que sirve de ancla a la historia.

En fin, una comic muy bien escrito, que deja un poso más sólido que otros del género y que pide un segundo tomo que, sale este mismo mes. Una buena opción dentro de la inmensa cantidad de novedades que abarrotan las estanterías.

2013-10-27

Drácula vs la Momia: Batalla por Chicago.



Sinopsis proporcionada por la editorial a un clic:


Monstruos. 
La palabra, de tanto usarse, se desgasta como un helado en verano. Pierde fuerza. Pensamos la palabra y en nuestra mente sentimos el miedo de los rincones oscuros, dientes y ojos brillantes que nos miran desde el fondo de un armario o junto que polvo que acumulamos debajo de la cama.
Monstruos clásicos.
Esto es otra cosa. La imaginación se va directa hacia un mundo en blanco y negro: las capas, los cuellos desprotegidos, el olor a tumba o un hombre con la ropa rasgada y aullando a la luna lleva. El terror del mito, de símbolos reconocibles durante generaciones...
Monstruos clásicos sacados de su contexto original.
¡Mola!

Tony Jiménez (Cinco tumbas sin lápida, Actos de Venganza) nos trae una historia de terror que transita por el género pero en un contexto diferente al habitual.

Nos ponemos en antecedentes: Chicago, años treinta. Al Capone, mafiosos, crímenes, Ley Seca, hombres con tuxedo y polis corruptos... Brian de Palma, Spencer Tracy y ametralladoras Thompson. Un lugar de leyenda dónde todo se compra y se vende, y la vida no importa más que una mala mirada o una palabra equivocada. Este Universo da para mil novelas, pero ¿y si añadimos a cierto vampiro y al no muerto egipcio? Entonces tenemos pura diversión. Evasión de la buena; aferrada a los cánones de la Literatura de Terror. Un Monster Smash en toda regla. Una gozada.

Porque, ¿quién no quiere pasar unas horas de evasión en semejante universo? Tony, dibuja los personajes con meticulosidad; con esmero: cada secundario importa; cada escena tiene su importancia, sus olores, su atmósfera. Si los protagonistas desayunan, sabemos qué comen y por qué les gusta comer ahí. Todo de forma amena, con inmensas ganas de entretener y de ofrecer una experiencia en la lectura. Cosa que es de agradecer en un mundo literario dónde se nos olvida que el lector es el principal protagonista de la lectura. Hay que mimarle, entretenerle, hacerle olvidar sus malos ratos mientras pasa las páginas... Y que no pierda el interés. 
Y Tony lo logra por méritos propios gracias a su estilo. Jiménez bebe del cine, de los maestros contemporáneos del terror, incluso del cómic mainstream para lograr el efecto "enganche". El lector actual busca el cliffhanger y "Batalla por Chicago" se lo da. 
Tony tiene muchas lecturas sobre las espaldas y aprovecha lo bueno de ellas.

"Drácula vs la Momia: Batalla por Chicago" es una novela coherente con lo que quiere contar. Divertida y respetuosa con el lector. ¿Qué busca un lector que coge este libro de la estantería de la tienda? Pues eso.

En contra (todo no pueden ser parabienes): Un final, tal vez, demasiado abrupto respecto al subidón del enfrentamiento de los dos monstruos. Las piezas se colocan con precisión; los protagonistas (humanos) padecen hasta llegar al final, y todo queda en un clímax que podría haber dado más de sí.

Un novela recomendable para aquellos que disfrutamos del terror sin sentirnos encadenados por los convencionalismos. Un explotation sano y que no defrauda. Un éxito.


Iron Man 3




Sigo con mi lista de blockbusters pendientes del 2013 con el pelotazo Marvel del la primavera/verano: Iron Man 3.

Con la resaca de los Vengadores la audiencia fiel estaba como loca ante la tercera parte del personaje que lo originó todo en este nuevo orden Disney/Marvel en cinematográfico. La cosa pintaba bien con un director aclamado por los fans de las buddie movies ochenteras y resurrector de Downey Jr en su peli de culto Kiss, Kiss Bang, Bang. Había mucha pasta, se iba a adaptar la saga Extremis de Warren Ellis y los trailers dejaban ver una trama de caída del héroe que tanto gustan ahora.

Y la némesis absoluta del hombre de hierro: el Mandarín.

Vamos, la locura.

Y de locura ha sido la recaudación, las ventas de bluerays, la invasión del mercado asiático... Un pelotazo económico que augura más leña para esta Marvel en cine que tanto rendimiento está dando. El tiro ha sido acertado y la audiencia aplaudió sacándose la pasta de la cartera y poniéndola en las manos de la empresa del ratón.

Ahora, ¿pero esto qué coño es? O para ponerlo más global: WTF!!! de los cojones.

Vista la peli no puedo decir que ha sido una experiencia. En dos horas he visto momentos sublimes con secuencias de auténtica verguenza ajena. De esas como para quitar la tele y ponerte a ver otra cosa. ¿Y lo que vi en el trailer? ¿Dónde está eso, Dios mío? No. Veo un producto que quiere ser todo menos una peli de Iron Man. Desde el protagonista; un Downey Jr que ya va solo por el mundo, se ha comido a Tony Stark y recita todo con la ceja enarcada, sabiendo que molará sea lo que sea que le pongan por delante; pasando por el Mandarín (una de las vueltas de tuerca que podían salir bien pero optaron por reflejarlo de la peor forma posible; si acaso les faltó poner la tonadilla de Benny Hill para ese ¡ese! momento), hasta una trama que es inverosímil y con agujeros de guión imperdonables.

Y todo marcha, todo fluye entre chiste y chiste, entre paseo y paseo, entre personaje que aparece, desaparece, dice lo suyo y se va. Ejemplo: si sacas a Rebeca Hall del metraje, ¡no pasa nada! Sus escenas las puede hacer otro personaje y tan panchos.

Y colamos escenitas de acción CGI/3D para que el personal se acuerde, de vez en cuando, que esto no va de un tipo que olvida ser colega de SHIELD y de los más poderosos héroes de la tierra y que por eso hace bombitas con bolas de Navidad para luchar contra los malos. Iron Man renquea entre la molonidad y el pasillo de comedia.

Molonidad porque de vez en cuando suelta una perla, un diálogo que me hace pensar, ¡eh, aquí hubo un guión en alguna parte!, pero todo se diluye cuando te paras a pensar. Y una buena peli de acción no es eso. Es ser coherentes con el género, atravesarlo, retorcerlo, ofrecer espectáculo, pero no insultar al espectador; o por lo menos a mí.

Pero el filme tiene una moraleja: Nunca, nunca, nunca, dejes tirado a un científico que quiere darte la lata el día de Nochevieja mientras tú esté hasta el mocho de copas y enredado con una morenaza. Atiéndelo, mímalo, porque si no, crecerá, se hará mayor y querrá destrozarte la vida, poderes mediante, por semejante afrenta.

Yo me aplicaré el cuento, si se tercia alguna vez.

2013-10-25

Podcast Manía

El año 2013 ha sido mi descubrimiento al mundo de los podcast. Instalado el Ivoox en el móvil, aprovecho los ratos de limpieza o en la cocina para devorar podcast. He abandonado la radio y sus noticias monótonas y sus tertulias caníbales. Prefiero elegir qué escuchar y a quíen. 
Y me quedo con las noticias de Freakytown con la voz profunda de Juan Muñoz, a la nostalgia de "Tú no has tenido infancia", al frikismo positivo y muy entretenido de "Dos frikis y un murciano", a los compañeros y amigos de "Comics desde Star City"...


Mi reconocimiento a todos ellos por darme horas de diversión y evasión. Tíos, lo vuestro no está pagado.

2013-10-23

Pacific Rim



Mi mujer sabe lo que pesado que me pongo cuando me da por un tema. Y lleva mucho aguantado con Pacific Rim. No hice que pasara por el trance de verla. Me reservé el evento para mí mismo. Tranquilidad, sosiego y ganas de disfrutar como un enano. Al terminar de ver la peli, la abordé, y casi dando saltitos, le dijo lo mucho que me había gustado Pacific Rim.
Pero mucho, mucho. Es más, mi regalo de Reyes (guiño, guiño) quiero que sea un Gipsy Danger. De los baratitos, que la cosa está muy mala; pero un Gipsy Danger, ¿eh, eh?
Porque Pacific Rim tiene la perfección de lo simple y la virtud de ofrecer todo con la máxima coherencia y falta de pretensiones.

En el 2020, una brecha se abre en el Pacífico; y de ella salen los monstruos. Unos bichardos de tres pares, grandes como disgustos y con ganas de merendarse una ciudad. Las naciones del mundo se unen y construyen los Jaegers: robots tripulados por dos mentes afines que son igual o más bichardos que los monstruos pero de metal.

La sinopsis es esa y de ahí no se mueve. Tenemos al héroe de turno, la jefe molón del héroe de turno (Idris Elba, cuestionas mi varonía, con eso te lo digo todo), la chica asiática de turno, la pareja de cienti/freaks de turno y los personajes pintorescos de turno. Todo muy cogido con pinzas no vaya a ser que nos desviemos de lo esencia: los monstruos y sus peleas.

Brutales, flipantes, alucinantes, fantásticas. De agarrar el reposabrazos del sillón y no acordarse de parpadear. Un gustazo para el friki que anida en mí. Porque esta peli está hecha para nosotros. Sí, nosotros. Los que vimos Mazinger o Iron Man 28, o Evangelion, o el Godzilla de los sesenta, o Bioman...
Es un mega bukkake de referencias y homenajes, de situaciones imaginadas mil veces que ahora se plasman en celuloide como una oda a una generación de aficionados. 
Grande Guillermo del Toro. Y gracias.

2013-10-20

Superman año cero.



El último habitante de un mundo moribundo llega a la tierra en una nave espacial en la forma de un bebé normal y corriente. Es criado por un par de granjeros en el corazón de los Estados Unidos. Pastel de manzana, banderas y partidos de beísbol. El chico crece ocultando sus poderes, que van más allá de lo imaginable, hasta que si Destino Manifiesto se desvela y tiene que revelar su naturaleza al mundo. Él ha llegado a la tierra para hacer el bien, tal como le enseñaron. Es más, es la idea del bien personificado. Poderoso, magnánimo, noble, caballeroso y justo. 
Viste de rojo y azul y tiene un emblema que se conoce en el mundo entero. Es un mito nacido a través de otros mitos. Una proeza perpetrada en los años treinta y magnificada por el comic, la radio, la tele, el cine, la animación, los videojuegos y la cultura pop durante generaciones...
Y en 2013 llega una nueva versión del mito. ¿Y se puede pretender que me desligue de mi propia percepción sobre el mito para poder digerir mejor la película? Lo siento pero no puedo.

Es jodido hacer una adaptación novedosa de Superman sin transitar caminos pisados por otros con mayor o menor fortuna. Brian Singer quiso mimetizar el legado de Donner y le salió un producto tan fallido como referencial y mitómano en sí mismo.
¿Smallville? Vale.

El trío Goyer, Snyder y Nolan lo intentan a la deriva del éxito de Batman. La Warner juega sobre seguro y quiere repetir éxito jugando sobre seguro. Los fans aplaudimos la decisión por lógica, y esperamos más movimientos. El primer acierto es su protagonista: Henry Cavill. El chaval ES Superman en cuanto a percha, mandíbula, músculos y mirada. Viste el traje con comodidad y da gusto verle encarnar al superhéroe.

El casting sigue molando con Russell Crowe, Michael Shannon (rostro Kyrbiano y ganas de ofrecer un villano con enjundia), Kevin Costner como Pa Kent y Diane Lane como Ma Kent. Amy Adams hace de una Lois Lane que intenta rezuma carácter en cada línea de diálogo, intentando tener química aunque no la haya. Haciendo lo posible, imposible.

Porque no se puede hacer mejor silla con estos mimbres. Y el mimbre es de segunda: el guión. Sí. Técnicamente "El Hombre de Acero" es soberbia. Ofrece un espectáculo bestial y se nota la cuidad producción. Superman hace de Superman con una energia y un despliegue brutal. Increible. Excelso. Pero el guión, a mi entender, carece del punto más importante para lograr enganchar: conectar con el espectador. O al menos, conmigo que da la casulidad que es quién escribe esta reseña.
Superman es un ser atormentado, casi divino, apesadumbrado, castrado por el temor de su padre terrícola. Vagabundea, timorato, por el mundo en busca de su origen. Hasta que encuentra, como comenté más arriba, su destino y su amenaza. Su némesis y la razón para descubrirse frente a los humanos.
Mola, debería molar. Es la historia de siempre. Contada un millón de veces. Pero es fría, triste, intensa hasta el ridículo. Todo el mundo tiene un terrible dolor de cabeza. Coño, Supes no es la alegría de la huerta, pero apenas está tan meditabundo, tan solo, tan serio...
Lois Lane, su interés romántico, siempre está allí por casualidad o por necesidad, metida en la trama a zapatazos, para cumplir con el canon. No hay química; no da tiempo a que se dé.
La trama es meritoriamente novedosa. Flashbacks, elipsis, saltos temporales, que sirven para no darnos el relato lineal de siempre. Porque claro, a esto hay que darle una vuelta de tuerca, un revuelo, que se note que estamos dando una NUEVA visión de Superman. ¡Eh, eh!
Superman vive en un mundo que sólo sirve para ser destruido. Toneladas de acción, de devastación, de millares de muertos que mueren como hormiguitas pisoteadas por titanes. Smallville, a tomar por saco; Metropolis, más. Claro, es la primera misión de Superman y no controla el tema. Porque es Superman, no Clark Kent. Kent yace olvidado tras la bota de Pa Kent, que aquí ejerce el papel de malvado moral de la historia. Miedo, pavor, charlas con los dientes prietos: "Niño no, no te muestres, que el mundo te teme, que no están preparados, que la van a liar parda. Fíjate, niño y grabátelo bien tras esos ojos azules, que soy capaz de tener una muerte ridícula con tal de que no ayudes a la humanidad. Y mira que te avisé de que, a lo mejor, interesaba que tus colegas del cole murieran que aquel accidente de autobús. Haz caso a tu viejo y pásame una cerveza..."
No, no me puedo desligar de mi visión de Superman que he vivido durante mis años de lector y aficionado. No. No creo que decir que no debo comparar para disfrutar de esta peli sea justo.
Al hombre de Acero le queda grande el legado. Por querer molar, por querer ofrecer una versión "adulta", "oscura", "creíble" de un personaje que pide "sense of wonder" y aventuras más grandes que la vida misma. Pero claro, se olvidan de Clark y nos dan Superman. Y es justo al revés.
¿Un truño? Ni de lejos. Es entretenida y se deja ver, pero para este viaje no hacían falta unas alforjas tan pretenciosas. 

2013-10-18

Carta de amor a Spiderman.







Hace un tiempo, en este abanadonado blog, hablé casi por encima, del Spiderman de Dan Slott. Corría el año 2011, mediados, y había caído en la costumbre mensual de comprar un comic de Spiderman. Y así lo hice durante casi dos años; disfrutando del camino de unos números que me han recordado a tiempos pasados. Tiempos de acné.

Ahora, cuando leo el último tomito de Superior Spiderman, caigo en lo importante que ha sido el lanzarredes en mi vida como aficionado al comic. Tebeos de Bruguera comprados por mis tíos en el pueblo de mis padres. Tebeos que colgaban de alfileres en el kiosko, como pescados puestos a secar. Cabeza de martillo, Kingpin, el Duende Verde... Sin continuidad; sin saber los nombres de los autores; pero las viñetas de Ross Andru, de Romita Sr, de Gil Kane... Spiderman era mi héroe. Recibía palizas y no tenía un duro. Era un perdedor, un no rebelde con causa...

Leí el tebeo donde se casaba con Mary Jane en un viaje de mil kilómetros en coche. Era el único tebeo que tenía, así que lo releí mil veces.
Luego llegaron los retapados de Forum que compraba mi amigo Rubén. Roger Stern, Romita; el Doctor Octopus, Lápida y el puteo a Robertson; el Comepecados... Y un número, no recuerdo cuál, dónde Peter Parker era ingresado en un manicomio en un claro homenaje a "Alguien voló sobre el nido del cuco". ¡Ah!, y uno en el que un farsante extraía tumores de enfermos terminales hasta que Spidey lo resolvía todo con su sentido arácnido. Sí, todos esos.
Llegó Todd MacFarlane y nos volvimos locos. Eso era el subidón de unos tebeos dónde todo era espectacular y estaba lleno de rayitas y filigranas. Buffff...
Recuerdo haber leído un número del spiderman de MacFarlane dónde se enfrentaba a un Duende demonio junto con el Motorista Fantasma...
Después un distanciamiento de muchos años, hasta Romita JR y Straczinsky. Pintaba todo muy bien hasta que se desmadró el asunto y le cogí asco al personaje. Dan Slott me devolvió el interés con su etapa. Todo era diferente pero igual. Parker con buena suerte, con sus seres queridos y sus enemigos de siempre. La vida agridulce de un personaje con muchos años y muchos altibajos.
Y ahora es el Superior Spiderman. Una nueva etapa, más aventuras bien llevadas, guionizadas con cariño y respeto. ¡Qué no, que este no es Parker, que me lo han cambiado! Vale. A lo mejor. O tal vez hemos cambiado todos un poquito.
Yo sigo mientras el interés me lleve a comprar cada mes un comic de Spiderman. Coleccionando una serie que me ha acompañado desde la infancia, de un modo u otro.