2013-12-29

Imposibles Vengadores






Hace mucho tiempo que no sigo ninguna serie con la palabra "vengadores" en el título. Bendis me dejó agotado y he pasado de leer a Hickman, un autor que parece darlo todo en sus series independientes, pero que en Marvel tira de esquemitas, de planificación, y se queda en algo que, para mí, no tiene alma.
Con este percal no me percaté de la aparición de la serie "Imposibles Vengadores" hasta que llegó el boca a boca. Amiguetes, podcast, opiniones en internet... Un runrún que me hizo recopilar los diez números españoles y trincármelo de una tacada. Forraje puro que he disfrutado como un cochino.

Rick Remender es el guionista. Un tipo que te convierte a Frank Castle en el monstruo de Frankenstein o se marca un clásico directo con su serie X Force. El dibujo corre a cargo de Cassaday, Oliver Coipel, Daniel Acuña (dibujante titular) y Salvador Larroca. Y la serie empieza floja. Con un primer arco que no entra bien. El villano es Cráneo Rojo, los protagonistas no convencen... Buff. No sé, no termina de cuajar la idea general de la serie: Mutantes y Vengadores haciendo frente común en un entorno hostil para los que llevan el gen X.

Pero luego, poco a poco, la cosa funciona. Remender se acuerda de sus tramas en X Force y las incorpora la serie de forma natural. Villanos como Apocalipsis o Kang, pululan por los números sin chirriar; al igual que los protagonistas. Remender hace fácil la unión de series Marvel y te ofrece una trama que siempre va a más, que promete épica y un regusto agradable tras la lectura.

Kaos, el Capitán América, Fuego Solar, Pícara, Wanda, Wonderman, la Avispa... Mutantes y vengadores, todos juntos, como si Remender hubiera inventado la pólvora, cuando la idea es más vieja que la tos... Pero todo se hace fresco, original, con ganas de leer cada número. 
Una gran serie, sí señor.

2013-12-22

Mercadillo 2013



Buenas a todos.

Un nuevo mercadillo; hacer espacio en las baldas y llenar los bolsillos para las novedades que puedan venir. O tal vez un cambio por algo que nos pueda interesa a los dos.

Material de DC al 50% respecto a su precio más gastos de envío si los hubiera.

Alla va:

Batman Noel de Lee Bermejo.

Joker de Brian Azzarello y Lee Bermejo.

Superman, Identidad Secreta de Kurt Busiek y Stuart Inmonem (Edición de Planeta)

Tomos 3, 4, 5 y 6 de Red Robin (Planeta y ECC)

Northlanders, tomos 1 & 2

Tomo 1 de Hombre Lobo de Robert Kirkman.

Tomos 1 a 5 de Aquaman NUDC de Geoff Johns e Iván Reis.

Tomos 1 a 5 de Batman & Robin de Peter Tomasi y Patrick Gleasson NUDC

Tomos 1 y 2 de Animal Man de Jeff Lemire NUDC
 
Tomos 1, 2 y 3 de La Cosa del Pantano de Scott Snyder NUDC

Mundo Putrefacto tomos 1 y 3


Si estaís interesasados:

Este blog, o el mail ternin (arroba) gmail.com

Material en perfecto estado.









2013-12-19

Thor: El sonido del trueno.







Marvel Now. Maniobra comercial de la editorial para rivalizar con la competencia y arañar ventas durante un tiempo. Series nuevas, relanzamientos innecesarios, bailes de autores... Pintaba mal, en teoría. Hasta que llegaron las series y, en algunas ocasiones, la cosa mejoró.

Thor. El Dios del Trueno. Héroe con películas; personaje con solera y una larga tradición de buenos tebeos, de sagas laureadas, de autores que se consagraron con las historias del Vengador nórdico.

Jason Aaron: Salvo su tibia etapa con Hulk, ha brillado desde su desembarco en el Motorista Fantasma o Lobezno. Un guionista que se esfuerza en dar espectáculo y diálogos trabajados; historia curradas y planes definidos para sus series.

Este nuevo volumen de Thor cuenta, además, con Esad Ribic; artista croata que es más ilustrador que dibujante, que ofrece una nueva dimensión cuasi pictórica de sus comics. Épica que retrotrae a un Buscema pletórico o la BD de Fantasía.

Su primera historia abarca un arco de once números donde el Dios del trueno se enfrenta a un nuevo enemigo denominado "Asesino de Dioses". Una némesis, una amenaza, que le lleva a luchar con diferentes versiones del personaje: un Thor joven y bisoño, el actual y un envejecido monarca de Asgard. Tres facetas del héroe que dan frescura a la típica historia de toda la vida.

Un salto de calidad en las series superheroica; una colección a seguir; que invita al tomo; a la relectura y al atesoramiento. Épica, fuerza, entrechocar de aceros, enemigos invencibles y frases lapidarias.

¡Heavy Metal!

2013-12-17

El Capitán América de mi nostalgia.



El domingo me hice con un par de retapados caseros que engloban la etapa del Capi de DeMatteis y Mike Zeck que va a empezar a recopilar Panini este mes.

Muchas ganas le tengo yo a esta etapa. Por motivos nostágicos, claramente. El lector/coleccionista es así, y yo en mi caza y captura de todo el material leído en los ochenta, voy a disfrutar de su lectura como un niño pequeño. 

El componente nostálgico es importante para mí. Lo reconozco. Leer estos tebeos supone, en parte, volver a mi infancia; a jornadas de camping; a lecturas de bocadillo; a puestos de compro/cambio/vendo de mercadillo; a tebeos intercambiados entre amigos, que se leían sin importar qué había antes pero pendientes de qué iba a continuar en el siguiente número. Una etapa de carencia económica donde me bebía los anuncios de las series en la contraportada: La Patrulla X; Conan el Bárbaro... Felicitaciones navideñas o de verano del equipo de Forum...

Panini reedita esos comics a los que yo guardo un recuerdo increíble, sin el papel amarillento y el formato original ni los correos de lectores. Yo he recuperado todo esto, lo que supone un viaje a mi yo de hace venticinco años. Poco me importa si han envejecido más o menos estos tebeos, porque tengo claro que el que ha envejecido he sido yo.

2013-12-13

El Llanero Solitario: Bala en la cabeza del pulp.







Bajo la foto, a modo de leyenda, podría leerse: dos hombres caminan hacia el aburrimiento. Sí, amigos, The Lone Ranger, el Llanero Solitario de toda la vida es una nueva palada en la tumba del pulp en el cine actual. Y gracias, de nuevo, a Disney. Los mismos que sacarán en un par de años las nuevas de Star Wars, los que han comprado los derechos de explotación de Indiana Jones, aquellos que sólo usan sus esfuerzos creativos para su división de animación con Pixar a la cabeza... Sí, los que lo están petando con las pelis de Marvel.

Piratas del Caribe fueron de más a lo peor, con una cuarta entrega que es de lo mejorcito para echarse una siesta; John Carter me gustó a mí nada más, al parecer, y se vendió como el culo... Conceptos pulp desaprovechados que se estrellan en la taquilla. ¿Desinterés del público? No. Desinterés de sus creadores.

El Llanero Solitario. Te imaginas al personaje pegando tiros plateados, acción a raudales, una de vaqueros e indios con todo el poderío económico de Disney/Bruckheimer y el estilo visual de Gore Verbinski; con el añadido del reclamo de Johnny Deep y un actor desconocido para que pueda mimetizarse con el ranger enmascarado. Todos los ingredientes para triunfar.

Y una mierda.

Veinte minutos iniciales que llevan a pensar que estamos ante un espectáculo entretenido, veinte finales donde la acción es slapstick y dinámica. Una traca final que llega muy, muy, muy, muy tarde: después de hora y media del más absoluto coñazo cinematográfico. Falta de ritmo, de tono, dureza innecesaria, diálogos imbéciles, tramas, subtramas... Un rollo. ¿Por qué este despropósito? ¿Reescrituras de guión? ¿Corte del grifo? ¿Droga mala?

Un chorro de millones de euros que se van a la basura porque la película es mala; y al ser una película de aventuras, que pretende recuperar el sentido del espectáculo, es imperdonable.

Viendo ésto da miedo qué nos traerá Disney con las futuras Star Wars o Indiana Jones. Y no es su primer patinazo.


2013-12-11

Doctor Who: Épica y cartón piedra.







Varios años en el disco duro. Esperando a que reuniera fuerzas después de una primera oportunidad donde me venció el estilo naif de un piloto que da ganas de abandonar la serie. Sí, ver el primer episodio del relanzamiento (2005) de Doctor Who supone un atragantamiento para alguien profano y acostumbrado a los pilotos donde el personal se gasta un pastizal para darlo todo, para apabullar, aunque más adelante ese presupuesto se vaya en el sueldo de los actores o el bolsillo de los productores. 

Venía de flipar con el BattleStar Galactica y me meto entre pecho y espalda una historia de la invasión de unos maniquíes de una tienda de Londres. ¿Cómo, cómo... ¡Cómo!? Sí. Me largué por patas de allí.

Años después, el hype está por la nubes. Opiniones de amigos, de autores consagrados, de fans irredentos: ¡Dale una oportunidad, dásela, que sí, que gana, que está muy bien! Claro, pudiendo perder el tiempo con Perdidos... VegavayahombreporDios...

Total, que ahora, con el Aniversario del 50 Aniversario y todos los whovians excitados como conejitos en celo, le doy un tiento a la serie. La primera temporada son pocos capítulos...

Oye, y después de ver la temporada completa... Pues no está mal la cosa. Nada mal. Entiendo el fanatismo, los seguidores, el fenómeno en torno al Señor del Tiempo. Doctor Who, como personaje, es enigmático, infantil, seductor, cobarde, humano, misterioso, atractivo... Un imán para el espectador que deja atrás el cutrerío de alguna de las situaciones. ¡Los Daleks, Dios, los Daleks! Christopher Eccleston me gusta como Doctor, le da caché y fuerza al Doctor. Da gusto verlo decir "Magnífico", un portento efímero que dejará pasar a un David Tennant que no he visto aún y que, según dicen, está mejor. A ver...
Como buen héroe tiene su sidekick. Una chica londinense al que le va el rollo, Billy Piper, y que funciona bien como acompañante.

¿Las tramas? Episodios autoconclusivos, como un procedimental, salvo los últimos capítulos que cierran una historia que es inesperadamente épica. Sacrificios, gotas de terror (¡Mamá, eres tú mi mamá), aventura de sábado por la tarde y unos actores que lo dan todo pese al cartón piedra. Ah, y el Capitán Harkness.

Tal vez ese postizo sea el encanto del Doctor. A mí me ha convencido.

2013-12-08

Thanos. Vida de un psicópata.







Le toca el turno de la notiriedad a Thanos. Personaje Marvel, villano con solera, que se hizo conocer ante el gran público en el final/final de Los Vengadores y que ahora protagoniza el evento de turno de la editorial.
¿Y cómo lo damos a conocer al lector ocasional y al aficionado de toda la vida? Con un año cero de esos que se estilan, sobre todo en la editorial de la competencia.

Thanos Rising en la edición inglesa se transforma en Thanos Infinito. Jason Aaron a los guiones y un inspirado Simone Bianchi a los lápices. El objetivo: simplificar, desmitificar, deconstruir al Dios Loco; pasando por encima de las etapas anteriores. Un borrón y cuenta nueva que no viola el pasado pero que no logra aportar nada nuevo a la mitología del villano.

A lo largo de cinco números, Jason Aaron, con solvencia y oficio pero sin sorprender, desgrana la infancia, los vicios ocultos, de un Thanos que conoce el lado oscuro y lo abraza en el relata típico y tópico de un sociópata con poderes, suerte y malas compañías.

Un relato bien hilado que cae en los mecanismos del psicópata cinematográfico; busca la empatía para posteriormente ilustrar el horror de sus acciones. De esa labor, la miniserie logra su objetivo... A costa de desmitificar al personaje.

Thanos es frialdad ante la vida. Poder del Caos. El novio, literal, de la muerte. No le importa nada ni nadie salvo el objetivo final: la inexistencia. De poco me sirve que me cuenten sus traumas, o que su madre estuviera loca... Humaniza a un villano que no necesita ese ejercicio. Pero claro, la miniserie debe ir de algo y no sirve, Thanos y sus maldades. No vende. No cumple los requisitos editoriales ante un evento como Infinito a la futura peli de los Guardianes de la Galaxia.

¿Una mala compra? Para nada. Se lee, entretiene y es una historia sólida, dibujada con un estilo particular y por un autor, Bianchi, que ha ganado en capacidad narrativa después de los atentados perpetrados con sus colaboraciones con Jeph Loeb.


2013-12-01

Era de Ultron




Era de Ultron. Bonito nombre. Tan bonito que Joss Whedon va a usarlo en la secuela de los Vengadores. Era de Ultron. Tu nombre me suena a clásico; a Hank Pym, a la Visión con las lágrimas saltadas, a John Buscema, a George Perez; a Inteligencia artificial cuando nadie hablaba de eso.
Era de Ultron.
Bendis se despide de la familia Vengadora con un redoble de tambores desacompasado, a destiempo. Una historia que, fríamente, no suena mal: Ultron vence y los Vengadores tienen que buscarse la vida, en un mundo desolado, para ir al pasado y terminar con el germen del robot. Sí. No será original; no será la repera, pero dice algo, avecina aventuras, te deja con ganas de más. Si fuera un número claro.
Bendis no. Te lo cuenta en diez. Y no solo eso, sino que te lo cuenta en diez pero mal contado. Porque la cosa empieza bien, con un mundo jodido y unos héroes en las últimas; Ultron señoreando una Nueva York devastada y acción a raudales... Hasta que empiezan las malas decisiones, la falta de respeto hacia el lector y las ganas de terminar de forma forzada. La Editorial manda y a otra cosa mariposa.
La Era de Ultron es el fracaso de los eventos en un mundo editorial donde prima más los números trimestras, semestrales o anuales que la propia trayectoria de las series. Es el fracaso de un sistema de landscapes que ofrecen mucho pero que no saben resolverse; de relanzamientos vacuos, de autores castrados e ideas mutiladas.
No esto son los Vengadores ni Ultron es Ultron. Es más, apenas aparece en la narración, oculto por personajes como Lobezno o Sue Storm que no son ellos, son caricaturas de sí mismos que hacen y deshacen por el mero placer de ver cómo se dilatan las páginas hasta un anticlímax que emula Crisis Infinita de la peor forma posible.
Toda da tanta pereza que los dibujantes no se quedan atrás: Brian Hitch y Carlos Pacheco no brillan, no destacan, no serán recordados por estos números. Brandon Peterson es el tercer muleta de esta cuadrilla desganada. Se lo curran, no hacen daño a la vista, pero me quedo con la sensación de que el scope tendría que haber destilado épica; y no ha sido así.
Infinitos vendrán que bueno la harán,