2014-11-18

Penny Dreadful






Historias seriadas, adecuadas para los bolsillos vacíos y las ganas de llenar la cabeza de historias truculentas más sórdidas que la propia sordidez de la vida real. Penny Dreadful, las novelas de a duro de la Inglaterra de luz de gas. La madre aficionada al té de los bolsilibros; la prima con acento extraño de las novelas de pulpa de papel de los americanos. 

Penny Dreadful la serie. Ocho capítulos es el formato adecuado para cierto tipo de historias. Si en True Detective funcionó, en está producción de Showtime apadrinada por Sam Mendes, también. Ocho capítulos que muchos han tildado de La Liga de los hombres extraordinarios pero en bueno. Sí, vale, los que no se han leído el cómic.

Penny Dreadful te cuenta una historia que pretende ser el smash monster definitivo en forma de serie de televisión. John Logan escribe un serial moderno donde cabe las almas poseídos, los vampiros, Dorian Gray el monstruo de Frankenstein y su creador y un remedo de Alan Quatermain que salva del ostracismo al ex agente 007 Timothy Dalton. Ah, y un pistolero llamado Chandler que siempre hay que poner un yanqui en cualquier en este Londres de lujo y tinieblas.

Y sí, gusta. Diálogos currados, su poco de acción, y un trama que no por alargada deja con ganas de más.  Los misterios egipcios se mezclan con el vampirismo, los exorcismos, el amor y existencialismo de los seres resucitados a trozos de forma pausada, adentrándose en las motivaciones de los personajes y evitando el pim pam pum fácil del material con el que se cuenta. No es la serie perfecta y no le hace falta. Está realizad con oficio y presupuesto, sin tomar por estúpido al autor y sabiendo que no es más que una historia de sordidez sobrenatural para el espectador resabiado del siglo XXI. Con todo lo que eso conlleva.

2014-11-17

Firmas y presentaciones





Esto marcha a velocidad de vértigo. El 21 de Noviembre sale a la venta la novela y el día siguiente ya tengo mi primera presentación y firmas en mi segunda casa: Cards & Comics en Sevilla. A la hora del ángelus estaré charlando con el quiera pasarse por allí y si tienen a bien llevarse Laguna Negra se llevarán una dedicatoria molona.






Pero el bombazo es que a principios de años, el sábado 17 de enero, estaré en la Librería Gigamesh de Barcelona (EL TEMPLO) en otra presentación con toda la plan mayor de la editorial Tyrannosaurus. Una noticia alucinante de la que aun me estoy recomponiendo.

¡No veas!

2014-11-08

Laguna Negra: Coming Soon









El "próximamente" se queda corto cuando queda menos de una semana para que esté en todas las librerías mi primera novela.

Porque sí, señores, a boca llena, con el orgullo a flor de piel y la sensación de que he coronado una montaña, puedo decir que Laguna Negra, el cuarto volumen de la serie Monster Unleashed verá la luz el viernes 14 de Noviembre.

Mucha es la confianza depositada en mí por parte de la editorial Tyrannosaurus Books, y sé que la apuesta es fuerte. La suerte está echada y sólo queda el veredicto del lector. ¿Y qué se encontrará aquel que lea el libro? Un homenaje a una generación en realidad. Envuelto en un relato de terror y monstruos es un canto a una forma de ver la cultura pop desde el punto de vista de mi generación. La idea de la línea editorial era sacar de su contexto a los monstruos clásicos de la Universal. La Momia, El Hombre Lobo, Drácula... Todos asentados en una cosmogonía propia. El plan era sencillo: descontextualizarlos y cambiarlos al género macarra y grindhouse de la novela setentera, del asiento de atrás de un autocine, de las sesión doble y la estantería de videoclub.

La idea molaba un huevo y le eché cara ofreciéndoles mi visión del monstruo de la laguna negra (por aquí conocida como "La mujer y el monstruo"). ¿Y quién es el monstruo de la laguna negra o Gill Man? Para mí era más que un ser que acechaba a una preciosa muñequita en una película en blanco y negro, era más el increíble diseño de Stan Winston en "Una Pandilla Alucinante"; era olor a pantano, almizcle, colmillos y desajustes hormonales; era pura droga hormonal... Para mí era un monstruo que tenía su lugar en ese foco pop que existió durante la década de los setenta y ochenta. Por alguna extraña asociación de ideas imaginé el Universo de "Corrupción en Miami", esas producciones donde todo el mundo se metía una raya de coca, hombreras, frases lacónicas, héroes one liner y el mayor presupuesto que pudiera dar la productora Cannon.

Laguna Negra es Literatura de evasión; es un divertimento llenos de homenajes a mí mismo y a aquellos que pudieron compartir mi infancia. Es la novela que escribe un tipo que no sabe si volverá a escribir una puñetera novela más en su vida. Hecha con el cariño de la primera vez y con el miedo del novato. Es terror y acción, son monstruos y héroes, combates a muerte y nazis deformes.

En pocos días estará en las estanterías y si gusta será gracias al oficio de la editorial y de Laura, mi correctora.

Sólo queda que se disfrute porque por mi parte todo está escrito. 

"La selva del Amazonas, 1969. Un búnker nazi, una aberración de la Naturaleza fuera de control. Miami, 1979. Cuando una nueva droga aparece en las calles de la ciudad, Hudson Cardozo, exboxeador y policía corrupto, descubre que la guerra de la coca y su lealtad a la reina del hampa no es lo peor que le puede pasar. Es la hora de cazar a una criatura desafiante al tiempo y a los horrores de los experimentos nazis. Sangre, garras y música disco; peleas ilegales y canibalismo. Una lucha a muerte que llevará al detective Hudson a aliarse con un grupo inesperado para salvar la ciudad de una amenaza letal.
¡Acción y vísceras! ¡Esvásticas, camisas hawaianas, combates ilegales, rayas de coca y mujeres fatales del calibre treinta y ocho! ¡Traición y muerte en la ciudad del vicio!"

2014-10-16

De portadas y proyectos




Pues sí. Ahí está, que parece recién sacada de una pared de videoclub. Laguna Negra, la niña de mis ojos durante un tiempo, el cuarto volumen de la colección Monsters Unleashed. Mi criatura.

En poco tiempo estará en todas las librerías, con la mejor de las distribuciones y toda la confianza de la editorial Tyrannosaurus Books. Ahora, después del tiempo escribiéndola, de cientos de mensajes con editores, correctores, portadistas... Ahora, que todo termina y empieza a la vez, mi libro ya no es mi libro. Esta novela macarra y exploit dejará de estar en mi cabeza para irse a la cabeza de otros. Me despido de ella con la amargura de la pérdida de intimidad con un material que era sólo mío y la alegría de poder llegar a otros que, espero, la disfrutarán.


2014-10-05

Al filo del mañana.









Al filo del mañána la he visto después de meterme entre pecho y espalda dos sinsentidos artísticos como la cuarta de Transformers y Godzilla. Por lo tanto, el ánimo no lo podría tener más bajo. 
En esta cinta tenemos a un reverdecido Tom Cruise que lleva años siguiendo la vía de Charlton Heston setentero; esto es: cifi digna y que se recuerde más de diez minutos. No ha encontrado ningún clásico durante el trayecto pero se va acercando con ésta última. Porque, amigo, Al filo del mañana es una peli si no redonda, coherente, divertida y lo más cercano a un Blockbuster alejado de franquicias decente desde Pacific Rim.

Tom es un mierdas que curra en la publicidad que por razones de cifi/argumento se ve obligado a vivir una y otra vez el ataque definitivo de la humanidad contra unos aliens que nos han invadido. Un acierto de la peli es no meterse en las razones de los extreterrestres, los por qué, de estar aquí dando por saco. Lo hacen. Punto. Sí, todos pensamos en Código Fuente o la inmortal Día de la marmota. Y los mimbres son parecidos, la narrativa igual... pero Doug (la primera de Bourne) Liman y el señor Cruise tiran de oficio y desenfreno para hacer de las repeticiones evolución y no dejarte mirar el móvil en ningún momento.

El mundo Warhammer con sus mechas realistas cobra vida en una acción que no apabulla y que cuenta lo que quiere con contar sin que tengamos que tomar un Tranxiliun por el camino. La historia mola; mola el protagonista y su evolución hacia el Dios de la Guerra desde su inicio piltrafa; molan los secundarios que saben que Cruise no está para cargarse sobre los hombros él solito una producción de acción de este calibre. Casi no me lo creía en la reivindicable y en ocasiones paródica, Jack Reacher y aquí sí cuela como action hero a su pesar.

El final, eso sí, es una concesión a la idea de que el público quiere un final feliz aunque rompa con el tono del film. Una lástima porque rompe la redondez de la mejor peli palomitera del verano.

2014-09-15

Tomar el nombre del Pulp en vano (III)






Neopulp. Una nueva palabra en el mercado. Un vocablo que evoca modernidad en un concepto que lleva tocándose más de un siglo. Neopulp. ¿Qué es eso? ¿Nuevos autores que trabajan el escapismo literario? ¿Formas nuevas de contar lo mismo?
Si acertamos con las dos preguntas veremos que hay dónde rascar. Nuevos autores. Sí, autores a patadas. Por autores que no quede. Las generaciones se renuevan casi a diario; se amontonan como los zombis en la World War Z. Y el éxito es la presa. La parte positiva de todo esto es que por estadística nos encontraremos, y aquí hablo como lector, con productos de calidad. Gente que se esfuerza en dar lo máximo en cada escrito, que cuidad el estilo y sabe que la mejor forma de trabajar es la pausa y dejarse los cuernos mimando su obra. Luego está la mierdaca seca; pero no me interesa hablar se eso porque todos sabemos que en cualquier materia todo el monte no es orégano.

¿Formas nuevas de contar lo mismo? Aquí nos encontramos con la pérdida de memoria, desconocimiento o bisoñez. Todo está contado. Todas las tramas están urdidas. Todos los personajes han nacido, muerto y desarrollado su parte en la función. ¿Vaqueros contra monstruos? Ya se ha hecho. ¿Zombies? A patadas... Pero a patadas... Las ideas revolucionarias, los argumentos rompedores están ahí, pero deben estar alejados de los clichés. Basta con leer el principio de algunas de estas nuevas muestras de neopulp para toparse una y otra vez con lo mismo. El mismo tono que novelas traducidas del inglés una y mil veces, ideas muy buenas ahogadas en un estilo que suena a mil veces leído... Hay autores que lo han entendido a la primera: Jasso, Bueso, Álamo, Vilas... y muchos más, que se alejan de los convencionalismos y se abrazan a un nuevo modo de contar lo mismo. Eso es lo que me atrapa como lector; el amor por el lenguaje; alejarse de ese concepto tan visto de "estilo cinemaográfico". La Literatura es Literatura y el Cine es Cine. Literatura son palabras, evocaciones lingüísticas no secuencias de celuloide. Los autores que me interesan lo hacen a través del lenguaje; algo más allá que la historia (que en ocasiones me importa un huevo); la manera de escribir, de afrontar la narración. No hablo de experimentos con gaseosa, la Alta Literatura que empalaga como un fuego artificial privado y demodé. Hablo de buenos escritores; de buenas novelas.

Y me dejo muchos autores más que son meritorios y capaces. Todo el monte no es orégano pero dentro de la abundancia hay autores que merecen un seguimiento especial en lengua castellana.

2014-09-08

Tomar el nombre del Pulp en vano (II)









En el post anterior comentaba las diferencias entre la política editorial y los escritores de género pulp de ahora y los de antes. Antes, la escala de producción ofrecía una oferta impensable ahora, unos precios asequibles y una calidad media que ha denigrado a la novela de bolsillo entre sus camaradas de Alta Literatura.

Autores de fama se ganaron el pienso con novelas de a duro que pagaban el cole de los niños o las letras del coche. Autores nada academicistas salían de su oficina y se acostaban tarde para pillarse un sobresueldo mientras firmaban con pseudónimos anglosajones, pasando al olvido de la clase literata pero no en el corazón de los lectores.

Ahora, en los tiempos actuales de RRSS, editoriales voluntariosas y nostalgia más o menos bienaventurada, los autores pulp parecen captar más la forma que le esencia, o más bien las malas formas. No quiero generalizar ni mucho menos, sino narrar una situación que veo repetidas en muchas novelas que se adaptan a las maneras de la Literatura Popular: las erratas.

Erratas como castillos; castillos repletos de orcos con armaduras erizadas con pinchos... y caras de muy mala hostia. Hostia, sí; que Ostia en un pueblo de Italia, como me dijeron una vez.

Veo una novela y me llama, tengo al alcance de la vista las primeras páginas, o alguien me pasa un escrito para que lo lea y vea si el tema mola. Y me jode, me fastidia y me da pena que un libro EDITADO por una empresa que se dedica a esto saque un producto que falta al respeto tanto al lector.

Es una negligencia. Primero del autor, y ahí me meto yo en el saco. Me da mucho coraje que la editorial detecte errores de bulto en lo que escribo. Me abochorna y doy gracias a Cromo por sus servicios de corrección. El autor es el responsable de lo que escribe, ¿o un cocinero no lo es del sabor de sus platos? ¿Si un guiso está pasado de sal la culpa es del cocinero o del restaurante? Pues eso, pero con letras.

He llegado a escuchar a autores disculpándose con la excusa de que la trama es lo importante. Vale. Ese será para lectores con tragaderas, pero no. 

Y me ciño al género pulp pero podría tratar la novela erótica, histórica, etc, etc... Dejadez, desinterés, prisas... En los sesenta, con miles de novelas publicadas al año, una editorial de bolsilibros podía columpiarse con su servicio de corrección pero, ¿ahora? "Llevo escribiendo mi gran novela durante cuatro o cinco años", se oye por todos lados, y los guiones de diálogo no están bien colocados.

Y os habla uno que medio ha aprendido a base de chocazos contra la pared.

2014-09-06

Tomar el nombre del Pulp en vano (I)






Leo o leía frases como "el pulp está de moda" o "hay un nuevo relanzamiento del género". Es un mantra, una frase repetida que tiene visos de veracidad ahora que pequeñas y valientes editoriales están apostando por la Literatura de género en sus catálogos. Pero, el Pulp, el Weird... Lo empleamos con familiaridad, con ansias de etiquetar una forma de escribir y publicar que ya no existe.

Tipos como Lester Dent o Ralph Barby (por escoger un ejemplo vivo de esta concepción de la Literatura popular) no trabajaban como se trabaja ahora. El escritor pulp tenía una producción de trabajo brutal en comparación con la oferta de nuestros días. Novelas de a duro sí, pero que se escribían en cuestión de días. Días, señores. No meditaban el argumento meses y meses hasta que les daba por sentarse en la máquina de escribir. Las editoriales publicaban de acuerdo a un sistema que inundaba los kioskos de libros de bolsillo de lectura rápida. Vaqueros, fantasmas, espías, soldados, amores... Sí, amores. Porque se olvida el boom espectacular de la Literatura Romántica en los bolsilibros. Las editoriales se regían por los gustos del estudiante, el obrero o el oficinista que no tenía la cabeza metida en el Iphone, en una época donde la tele no era la tela y las novelas sacaban al lector del mundo gris y lo enviaban en cuestión de un párrafo al Salvaje Oeste o dónde fuera.

El Pulp es novela de confección barata y contenido estandarizado. ¿Se publicaron joyas literarias? No lo niego. Pero ese chaval que hacía la mili en la época quería que El Coyote venciera siempre y no la calidad de las metáforas empleadas. Era Literatura de Profesionales.

Ahora no es así. Ni las editoriales piden escritores de novela a semana ni el público las pide. No me engaño, no es así. Se intenta captar el espíritu, la idea mágica de un mundo lleno de aventuras y unos escritores que se partían los cuernos delante de la máquina para cubrir su otro trabajo. En estos tiempos de procrastinación las novelas se relatan palabra por palabra antes de escribirlas, los argumentos se sueñan durante años y se intenta conservar ese halo del tiempo que no volverá.

No, la Literatura Pulp no es sólo tomar referencias crepusculares y extrapolarlas a la actualidad.

2014-09-05

Facebook es el Mal





O eso me han dicho muchos conocidos/amigos cuando comenté mi decisión de apartarme y aparcarme de Facebook. Una decisión meditada desde el convencimiento de que tener la cabeza hundida en el móvil cada dos por tres no es sano ni para mí ni para los que me rodean. Punto.

¿Interesa estar metido en este ajo si te dedicas a escribir y quieres promocionar tus cosas? Por supuesto. ¿El precio a pagar es una tonelada de polémicas, estados chungos o pasivo/agresivos, frases lapidarias y Sabios por doquier? Sí. Por lo menos para mí. 

Gracias a Facebook he podido conocer a autore y editoriales que me han proporcionado amistad y trabajo (y no todo por este orden necesariamente), me he divertido y me he reencontrado con personas importantes de mi niñez; he podido compartir mis historias y encontrar gente que las comparte conmigo. Sí. Muy bien. 

Pero la esclavitud de los estados, los comentarios, las charlas improductivas... Demasiado para mi cuerpo. Me alejo renqueante, hasta la cueva que me ha cobijado durante ocho años: este blog. Si tengo cosas que contar lo haré aquí más por mí que por los pocos que aún se acuerdan de que esto está abierto.

¿Volveré a Facebook? Sí. Lo digo con naturalidad, conociéndome. Tengo trabajos pendientes que se merecen ser anunciados y promocionados. Tengo contactos profesionales que se deben mantener. Y tengo amigos a los que no les quiero perder la pista. Eso es lo más importante.

Y sí, Facebook es el Mal.

2014-09-04

Guardianes y capitanes






He sido incapaz de ver por segunda vez la peli de Los Vengadores. No puedo, es imposible. Algo huele mal en el revisionado tras el impacto primigenio de ver a los héroes de toda la vida en pantalla grande. Falla algo. Más allá de los efectos, todo resulta acartonado, como una serie de sketches mal conjuntados. Un sopor, vaya. Cosa que no me pasa con Pacific Rim por ejemplo. Mi blockbuster de los últimos años y un juguetito que disfruto cada vez más.

A lo que iba. Guardianes y capitanes. Sí, he visto las últimas películas de Marvel después de esos truñacos infumables que son Iron Man 3 y Thor: Los Guardianes de la Galaxia y Capitán América el Soldado de Invierno.

Vamos a ver, vamos a ver, vamos a ver... No sé qué pasa con estos tiempos cinéfilos en que el espectador se convierte en productor, director y voz en la peli. No, Marvel estudio no cuenta con la opinión del aficionado, hace sus películas para ganar la máxima pasta posible a través de todos los medios que el capitalismo le permita. Los valores artísticos se supeditan a la capacidad de captar los dólares del sujeto pasivo/espectador. Punto.

Que luego nos encontremos con productos, PRODUCTOS, que son verdaderos películas, es casi cuestión de suerte. Y pasa con estas dos piezas de Marvel. Cada una a su estilo y yendo más allá del subgénero superheroíco que está herido de muerte argumentalmente hablando, Guardianes y Capitán son una de aventuras cósmicas y otra de espías fantasiosos.





Espias y astronautas, aventuras y color. Falsa seriedad y folletinescas maneras. Cientos de millones de dólares invertidos para que la maquinaria de moda siga dando Fases como si de el nuevo producto de McDonalds se tratara. No busco pies al gato. Veo las pelis y normalmente a los seis meses las olvido y después me da pereza volver a verlas. Olvido las escenas finales, la explosiones obligatorias y el fin de esos villanos que se repiten más la salsa de yogur de un kebab. Y repito, pereza.

Pero Guardianes tiene un puntito nostálgico que hace que la peli vaya a más. Unas ganas de atraer a gente de mi edad que resulta simpática. Todo igual de colorido pero con un interés por divertir más acentuado. 

Y el Capitán América me ha sorprendido. Bien hecha, bien contada, bien interpretada por los maniquíes de siempre... Un producto que cae bien, sienta bien y del que no se puede hablar mal. Joder, y eso es un mérito en un mundo donde todo el mundo saca punta de lo más mínimo a más de un año del estreno del último pelotazo.


2014-08-31

Encargo.






Y recibes un encargo en el que tienes que tratar algo real. Sin más libertad que la de las licencias narrativas, constreñido por lo ocurrido, por hechos y personas que aún están vivas. Y asusta. Sucesos sórdidos, conocidos, que han marcado a la gente con actos y rostros.

2014-08-24

Los Hijos de la Medianoche.





Pillado en una de esas gangas que ni se esperan ni se piensan, Los Hijos de la Medianoche es un evento noventero de Marvel inédito para mí. Leí los tomos de Motorista Fantasma de Howard Mackie en la serie "Marvel Héroes" y no me parecieron demasiado envejecidos: un dibujo de Texeira pasable y unas historias acordes con los tiempos editoriales llenos de hombros anchos, cuero y violencia gratuita. Pues Los Hijos de la Medianoche es más de lo mismo pero no mejor.

El Universo Marvel de inicios de los noventa quería tocar varios géneros como se hizo en la crisis editorial de los setenta. Adaptar los gustos y los personajes al lector; a lo que que tocaba. Si molaban las pelis de acción llenas de músculos y explosiones, Marvel te lo daba en viñetas imposibles y multiportadas holográficas. En los noventa el cine de terror de serie B triunfaba. Los adolescentes lo gozaban con personajes demoniacos; Freddy Kruger era un icono y el espectro de Spawn se aprovechó de esa querencia por los seres sobrenaturales; pero eso será otra historia...

El Motorista Fantasma era un éxito de ventas y la editorial tenía los cajones llenos de conceptos y personajes de su rama de terror. Sumar dos y dos fue fácil. Los Nightstalkers, Morbius, dos Motoristas (uno de ellos sin cabeza llameante pero con un pistolón para compensar molonidad, unos buscadores de lo desconocido que parecían sacados de la serie de Viernes 13, los Darkhold... Todo ligado en un gazpacho espectral que relanzaba series llenas de la palabra venganza, trajes de cuero y poses.

El nexo era la villana Lilith que unía a los ¿héroes? al estilo Loki con el objetivo de matarlos porque influirían su plan de llenar la tierra de tinieblas y todo eso. Una premisa casposa que sólo sirve para acumular números uno hasta la consabida batalla final de tibia intensidad.

¿Lo mejor de esta inmersión en un cómic que ha envejecido fatal? Ese Andy Kubert molón al máximo y un Garney primerizo que se deja ver. ¿El resto? EL factor nostalgia no salva una miniserie de seis números que no lleva a ningún sitio y que satura con frases rimbombantes y poses chulescas. 


2014-08-21

Cara de muerto





   Verano. Este tiempo de playas, de lecturas sosegadas buscando el fresco, de ocio más o menos dilatado, invita a buscar algo fresco que echarse al coleto; y Cara de Muerto ha cumplido con su misión a la perfección.

   La premisa del libro y el propio concepto de la colección es la diversión como estandarte. Literatura de género que nos sirva para pasar el rato sin que nos tomen por imbéciles, que bastante daño se hace al nombre "pulp" con obras que no quiero ni nombrar. Con cierto recele afronté las primeras páginas de la novela de Luis Guallar; porque convertir el mito de Frankenstein en el Oeste en un pastiche intragable es más fácil que difícil. Pero vamos a la información ofrecida por la editorial:


Para Colton Wheeler no resulta fácil vivir a la sombra de su difunto hermano Patrick, uno de los delincuentes más buscados de todo Texas. Pero cuando el misterioso forajido al que unos llaman Mano Lenta y otros Cara de Muerto comienza a sembrar el terror, Colton encuentra el modo de limpiar el nombre de su familia: él cazará a ese monstruo imparable de dos metros y formado por pedazos de cadáveres. Pero Colton no puede detener solo a "Cara de Muerto", así que tendrá que reunir a un variopinto y desavenido grupo de asesinos, pistoleros y mercenarios para cazar al que no es otro que la monstruosa creación del fallecido doctor Frankenstein. ¿Qué busca ese monstruo en su sangriento periplo por el país? ¿Lograrán detenerle antes de matarse unos a otros? La cacería ha empezado.




   Cara de Muerto eleva la apuesta de la colección Monsters Unleashed con referencias e incluso metalenguaje. Guallar es consciente del material que toca y no se enreda en la madeja de gustarse como escritor. Maneja el lenguaje con la agiilidad adecuada, y el pulso firme; sus descripciones no son las florituras de a centavo la palabra. Abundan pero no agobian (salvo alguna ocasión en la que terminé apabullado ante algunos epitetos cual espectador ante la CGI de la última de Transformers)... Guallar mimetiza una manera característica y la hace propia. Porque señores, estamos en un Universo donde el monstruo de Frankenstein vaga por el Weird West más polvoriento, seco y desharrapado. El Oeste de Guallar está tamizado con la fotografía de las de Leone. Los hombres se mueven, hablan, disparan y maldicen como si hablaran en inglés y pensaran en italiano. Miradas torvas y dientes que aprietan cigarros apagados. Un grupo salvaje de "outsiders" que se enfrentan al MONSTRUO con la resignación de los condenados a muerte. 

   Y luego las referencias. Guallar es un tipo listo y cuaja la sencilles argumental con huevos de Pascua que despiertan sonrisas y ayudan a que la cacería avance sin pensar en las páginas que quedan. Mad Max, la Trilogía del Dólar, Eric Clapton, Tabernas, Reanimator, Jonah Hex... Y más... Un pasatiempo dentro de un pasatiempo que me ha parecido un acierto total.

   No engaña a nadie y su única vocación es entretener a un lector que va entregado a un rato de tiroteos, terror, gore y frases lapidarias. Dicen que el género Weird West resurge; que el pulp renace, que la evasión pura y dura se acoda en las estanterías de los lectores... Si es así, Cara de Muerto tiene un lugar de honor.


2014-07-13

De viaje




Cual familia Griswold, este año hemos decidido lanzarnos a la carretera y  visitar las tierras más allá de Despeñaperros. Moreno en el antebrazo, música para conducir, paciencia para enfrentarme a la M40 y cinco días de viaje familiar en Salamanca y Madrid. Pero como soy así, no me centraré en la belleza monumental de Salamanca, ni en los fastuosos paseos por la Madrid de los Austria. Que sí, que hemos visitado todo lo visitable o por lo menos lo que nos ha dado la gana... Pero me centraré en mi particular vicio a la hora de viajar: visitar tiendas de comics.

Esta vez la cosa fue a tiro hecho: Shogun Salamanca y Akira Cómics. En la primera, puede hablar con su dueño, Raúl, y pasar un buen rato de charleta freak; cosa que se agradece. Bichear por su tienda, ver el material que no se tiene en Sevilla, pillarme la Plot número 1. Un gustazo. Un tipo cercano y simpático de los que te dejan con ganas de visitar de nuevo.





Pero en Akira es donde lo flipé. Así, directamente: flipar. Una tienda enorme con dos plantas, luminosa y llena de recuerdos de todos los autores y personajes que han pasado por allí.  Un gran fondo de catálogo y muchas opciones para dejarse la pasta en cualquier capricho.Un ejemplo de cómo gestionar un negocio basado en el tebeo y similares. Y atención, un lugar acondicionado para aquellos que vamos con niños pequeños. Porque resulta que muchos de nosotros tenemos herederos de nuestro Imperio y vamos con carritos, con niñas, con bolsas, sin capacidad de concentración... Pues en Akira, "Justi", la matriarca de la tienda nos hizo sentir como en casa. Y eso marca la diferencia.

Dos tiendas, dos placeres. Una pequeña parte de nuestro viaje que ha colmado mis ansias frikis. Gracias Raúl y "Justi" por recibirnos tan bien.

2014-07-06

Snowpiercer







Snowpiercer, o Rompenieves es un ejemplo más de que la Ciencia Ficción es el vehículo ideal para crear parábolas sociales efectivas. Ocurrió en la década de los setenta con especial virulencia y parece resurgir en la actualidad con cintas como ésta.

Snowpiercer es una fábula en la que hay que entrar convencido. La premisa es lo suficientemente simple como para que entremos al trapo sin dificultad. En el 2014 y para paliar el efecto invernadero las naciones del mundo sueltan en la atmósfera un producto que genera una glaciación brutal que congela el mundo entero condenando a la humanidad. Los únicos supervivientes son los pasajeros de un tren que recorre las tierras heladas sin un destino determinado; los pobres en los vagones de cola, los ricos cerca de la máquina (LA MÁQUINA, elemento cuasireligioso) que empuja el mecanismo/sociedad y que proporciona el calor y los alimentos que garantizan la supervivencia de todos.

En la cola, los supervivientes se hacinan, cohabitan, procrean como ratas en sus propios deshechos. La comida es una mierda y se mastica un odio hacia los habitantes acomodados de los vagones de más allá. La revolución está a punto de estallar. Y ahí empieza la peli. 

Bong Joon-ho (The Host) dirige y coescribe esta adaptación de una novela gráfica con acierto y ganas de crear una atmósfera malsana y deprimente que acompaña a la rebelión de los desheredados en su sangriendo viaje de vagón a vagón. Sangre, sudor, hachas, cucarachas, cigarrillos que no existen, guarderías, UZIS... Como de una gimkana salvaje, el protagonista (Chris Evans) no tiene más propósito que salir de la precariedad sabiendo que no hay más vida que la que ofrece el tren. Fuera, el hielo y la muerte. Como un ratón busca los recovecos de la jaula sin saber que no hay más que barrotes y encierro a su alrededor.

Resuelta, efectiva y técnicamente perfecta. Un entretenimiento que exige al espectador entrar en la premisa. Un plato no apto para los descreídos que al saber de su planteamiento bufan y buscan argumentos más masticados.



2014-06-23

Escritorzuelo (IV)





Pequeñas historias, relatos ínfimos que cobran vida. Supongo que les pasa a muchos: un cuento se escapa del control y crece hasta convertirse en algo más. Páginas y páginas, palabras dictadas por la mente. Lo que hay dentro hay que sacarlo y todo eso. Sí, es muy común y casi igual de aburrido que contar que a mí de leer... Pero eso es otra historia.

¿Cómo llegué a ese banner que ilustra el post? ¿Qué mecanismos se activaron para que una editorial aprobara mi proyecto? ¿Sucedió el milagro? ¿Soborno? ¿Suerte? No. Cara, mucha cara.

Escritores más o menos consagrados dedican parte de su tiempo a contar cómo y de qué forma un autor novel puede acercarse a una editorial con un manuscrito. Casi todos son acertados y se acercan bastante a la realidad. Profesionalidad, seriedad y no vender humo. Yo añadiría algunas gotas de poca vergüenza.

En 2013 me enteré de la publicación de la línea Monsters Unleashed gracias a Tony Jiménez (me apunto un próximo post sobre amigos escritores), un autor de Tyrannosaurus Books con el cual tengo una excelente relación de amistad y compañerismo. Monsters Unleashed, en pocas palabras, es una idea genial que hace confluir los monstruos clásicos con el exploit más alejado de su concepción original. Una frikada que bebe más de subgéneros trash y la literatura más pop que de otros planteamientos más "literarios". Una aventura en la que yo quise participar sí o sí.

Como uno de esos soldados bisoños que se ofrecen voluntario para la típica misión suicida de la que no sobrevive ni el apuntador, le eché rostro y les mandé un mail a los editores. El contacto previo lo tenía de mi participación en Epic pero como buen Don Nadie que soy, el NO ya lo tenía.

Les mandé una propuesta con el monstruo de la Laguna Negra, Miami finales de los setenta, drogas, nazis y escuadrones de la muerte pasados de rosca y... ¡Aceptaron!

Si Crom quiere después del verano tendréis la novela entre las zarpas. ¿La primera? Seguro que no, pero eso, como he dicho más arriba, es otra historia.

2014-06-14

Escritorzuelo (III)







La Habitación Fría. Mi  primera colaboración para La Pastilla Roja




Como decía, mi relación con Tyrannosaurus Books estaba a punto de comenzar. Pero toca hacer un alto en el camino para hablar de otra iniciativa en la que pude participar gracias a esa cosa llamada Redes Sociales.
Fue a través de Facebook como conocí a un montón de gente interesada en la literatura: consagrados, profanos con interés, gente solidaria, majetes, auténticos imbéciles, cansinos... Sí, hay de todo, porque esto es como la parroquia retratada en La Colmena y cada uno somos de nuestros padre y de nuestra madre. Total, que moviéndome en Facebook y mientras la confianza de Rafael Lindem en mis relatos cuajaba en más participaciones en su revista, conocí al editor de La Pastilla Roja ediciones: Athman Charles.

La Pastilla Roja es el esfuerzo de un solo hombre. El amor hacia el género de terror convertido en un proyecto que, no se sabe cómo, se materializa en varias antologías que sólo tienen como interés promover a los autores patrios. Gracias a él, pude aparecer en un par de publicaciones de las que estoy particularmente orgulloso: Fantasmas, espectros y otras apariciones y Bueno, Bonito... maldito.



 La segunda y espero que no sea la última.



Aparte del logro personal, estar en estas antologías me hizo conocer a más gente, y ser conocido entre más lectores. Lo que vulgarmente se conoce como "hacerse un nombre". Un nombre pequeño, anodino e invisible. Pero es mi nombre.

En realidad hice lo opuesto a muchos otros autores que conozco. Casos de los que soy testigo. Meses y años encerrados en sus cuartos escribiendo una novela; pulirla, apuntalarla; cientos o miles de páginas escritas en soledad: una obra inmensa que después del logro de terminarla empieza a moverse por las editoriales. Ese proceso está caracterizado por la esperazan, la incertidumbre y la paciencia... Lo que yo llamo sacarse las oposiciones de escritor.


 Carne Nueva, apuesta editorial de Fermín Moreno y Tusitala. Pronto en las librerías




Por elección, ganas y circunstancias yo no seguí ese camino. Algunos, los pocos, han conseguido el objetivo, otros están apuntalando la obra como si de la obra del El Escorial se tratar, otros optan por la autoedición más o menos encubierta para llevar a los demás su obra. Yo, y siempre yo, tiré por el camino fácil: escribir en la distancia corta, en el relato breve y divertirme en el proceso. No tenía el cuerpo para más.


 Carmen Cabello y Kelonia Editorial. Microcuentos y Fantasía



Hasta que una historia minúscula se me escapó del control.

2014-06-07

Escritorzuelo (II)








Seguí escribiendo. Era la noche de mi cumpleaños y después de la catástrofe dejé el archivo de la novela aparte y me senté a escribir. Relatos cortos, lo primero que se me ocurría. Durante un par de meses escribí cuentos mientras mantenía correspondencia con el autor de Recalibrados. Le pasaba lo escrito, charlábamos del mundillo, de aficiones comunes. Me vi con fuerzas para mandarle lo que estaba haciendo en ese momento y me los corregía. Él me recomendó que enviara algunos cuentos para la revista "El Hombre de Mimbre", en la que colaboraba. La cosa marchaba ya que me aceptaron un par de cuentos para el número dos. Animado, seguía con la relación epistolar con Santos mientras, navegando por la red descubrí un certamen de relatos zombies para la editorial Tusitala y otra convocatoria que me cambiaría la vida: Epic, de la editorial Tyrannosaurus Books.

En el verano del 2012 tenía dos cuentos seleccionados para su publicación en papel y una colaboración en una revista digital que pintaba bien. Me sentía bien en el mundo del relato. Historias cortas que me servían de formación estilística. Eliminé vicios y prácticas erróneas, escribí y escribí sólo por el hecho de ganar músculo, de crear mi propia forma de expresarme. Me daba/me da igual el género. Pasé de quere expresar imágenes a aprender a manejar palabras. Un concepto difícil que va más allá de imaginar e intentar volcar lo imaginado. Un proceso largo de trabajo que recuerdo con mucha ilusión. 





El relato para la convocatoria de género zombie se congeló mientras que Epic de TB Books aparecía en el mercado a principios de 2013. Fue un momentazo, lo admito. Un trocito de mi esfuerzo combinado en una antología sobre Fantasía Épica que no sé si vendió bien o mal, lo único que sé es que era mi primera publicación en papel. Era el rey del mundo. 

Mientras, los relatos se sucedían al igual que mi colaboración en "El Hombre de Mimbre". A ratos empecé a escribir una novela (ahora lo sé pero en ese momento sólo quería hacer una historia noir de cifi que luego creció indómita hasta otro proyecto de mayor calado) y más cuentos que presentaba a diferentes sitios con desigual fortuna.

Mi buena relación con los editores de TB y Tony Jiménez, autor que empezaba a despuntar con su primera antología, me hizo llegar a "Monster Unleashed"...

Continuará...

2014-06-01

Escritorzuelo (I)


Un viaje en avión y esta novela.






Cada uno cuenta la guerra como le va. Eso es un hecho incontestable que en el mundo de las letras se convierte en una verdad con un añadido: que se puede fabular según el bando perdedor o ganador. El trono del hierro del escritor medio es el éxito. Algunos lo cuantifican en ventas/pasta y otros en prestigio. A todos nos gusta que nos lean, si no, ¿a cuento de qué iba uno a "soltar" lo escrito al exterior? El éxito, já. Pero antes de eso, de encontrar el Santo Grial, tenemos que publicar, o lo que en cristiano sería darnos a conocer.

¿Y cómo llega uno a publicar? ¿Cómo se pasa de lo que uno escribe con la disciplina de un monje o a ratos sueltos a una impresión o un archivo digital? Ahí está guerra y cómo se cuenta.

Yo contaré mi guerra, mi batalla, mi historia. Una historia que no le interesará a casi nadie, la verdad. Escribir sobre escribir puede ser un ejercicio de pedantería máximo; una suerte de onanismo brutal donde el ego toma las riendas. Pero bueno, me apetece hacerlo. Después de unos años, me merezco contar cómo es que he llegado a fichar por una editorial. Es mi batalla.




¿Qué había detrás de estas ilustraciones?



No decidí escribir cuando era pequeño, ni he pasado la infancia garabateando historias en una libreta. No más que cualquiera que se dedique a esto, supongo. Me gustaba más dibujar monigotes y siempre estaba pendiente de las portadas de los tebeos del kiosko de debajo de mi casa. No, no diré que siempre me he dedicado a escribir. Sería mentir como se mienten en las entrevistas que se hacen. No fue hasta la mayoría de edad cuando me dediqué a escribir cuentos pequeños y algún remedo de guión perdido en el memoria bit de algún diskette. Hice otras cosas más mundanas que me llenaron; cosas necesarias; como formarme o leer mucho más de lo que leo ahora. Años después me picó el gusanillo y escribí un relato para un certamen de Literatura Fantástica. Quedé finalista y mi ego se calmó.

Hasta un viaje en avión en 2011 y una novela de un autor sevillano: Antonio Santos. La novela Recalibrados llegó a mi vida gracias a un amigo, editor de la fenecida Viaje a Bizancio Ediciones, que me pasaba sus publicaciones. Recalibrados supuso un punto de inflexión en mi vida durante ese viaje Londres-Sevilla. ¡Me encantó! Un golpe de estilo que me espoleó. Joder, yo quería hacer eso. Al llegar a casa y aprovechando el resto de las vacaciones me puse a escribir. Una historia que le pasé a mi amigo editor para que le echara un vistazo. El hombre me animó a seguir. Me animó a que le pasara lo que fuera escribiendo. Me alentó. Y yo le di a la tecla como si me fueran a matar si lo dejaba. Creí estar escribiendo una historia llena de épica. Todas las influencias, toda la bisoñez de novato, todo el barroquismo, todos los clichés y todos los vicios se volcaron en un mamotreto que le presenté a mi amigo/editor con la mirada llena de esperanza y casi oliendo el papel de la novela recién impresa.

Me dio la del pulpo. Me venció, me tumbó, me destrozó. Analizó el primer capítulo de una forma que me dejó reventado. Lo que era un horizonte lleno de éxito se convirtió en el lodazal del fracaso. "Mejor dejas de escribir, me dijo. No pasa nada. O dedícate a los cuentos."

¿Y yo qué hice?

Seguí escribiendo.

Continuará...


2014-05-26

Los Proyectos Manhattan nº 1



Los Proyectos Manhattan es una de las propuestas de Image que posibilita que autores encandenados a las decisiones editoriales de las majors nos ofrezcan sus propuestas más personales. Jonathan Hickman es un conocido de los lectores Marvel. Autor de ideas de largo recorrido, se ha adueñado de los destinos de varias series de la Casa de las Ideas dividiendo a crítica y público con sus lecturas a varios niveles y una forma de narrar de forma alargada que llega a desesperar en muchos momentos. Un escrito de esquemas que se ha labrado una reputación entre las masas gracias a trabajos como "Guerreros Secretos", "Shield" o "Los Cuatro Fantásticos".

Los Proyectos Manhattan es una propuesta diferente. No hay superhéroes, hay científicos. EL Proyecto Manhattan real fue la respuesta americana definitiva en la II Guerra Mundial que se tradujo en dos bombas atómicas; pero ¿qué pasaría si ese atrazo adelanto tecnológico enmascarara un experimento mayor?

Puro pulp, pura especulación histórica protagonizada por los principales cerebros de la época, pero retratados de una forma peculiar. Con un tono cuasi televisivo, con un manejo acertado del cliffhanger, Hickman nos asalta, nos satura con ideas e ideas que llenan los cinco números del tebeo hasta su fin. Una suerte de Warren Ellis en sus mejores momentos que sorprende después de leer algunos trabajos del escritor.

Una apuesta acertada que deja con ganas de más. Albert Einstein desatado, el cerebro de un presidente metido en la Primera I.A. del mundo... Fat Man y Little Boy fueron sólo la punta del iceberg. Un relato que ofrece una lectura corrosiva sobre el uso de la ciencia por mentes que están por encima de la humanidad media. Porque fuera del entretenimiento asistimos al día a día de los mayores genios jugando con la eternidad.


2014-05-24

El columpio negro





Vamos allá con la sinopsis:

"Una enfermedad degenerativa mantiene a Katsina Hogwood recluida en un misterioso edificio. Algunas circunstancias extraordinarias, como relojes que aparecen y desaparecen o una joven japonesa que se desliza entre el mundo de los vivos y de los muertos le hacen sospechar que, extramuros, existe otra realidad. ACRAN, la ciudad sin techo, es el máximo exponente de una sociedad en que los sintéticos se utilizan como mano de obra gratuita, los humanos están abocados al consumismo y cuerpos de élite como La Guardia de Quianmen garantizan una convivencia gestionada con herramientas del futuro y convicciones procedentes de una tradición milenaria."



Palabras como distopía, cifi hard, multirreferencial se pronuncian al hablar de esta novela del autor catalán Lluis Rueda. Yo, si me permite, me ceñiré al más amplio término de Ciencia Ficción para analizar esta novela de marcados ecos cinematográficos. La vía fácil es tirar diciendo que es un símil de Blade Runner. Sí. en la novela tenemos seres llamados sintéticos que reflexionan sobre su propia existencia, marcando el tono de la narración y tiñendo la historia con una reflexión sobre la propia existencia que densa lo que podría entenderse en principio como una más de robots.




Pero la referencia cinéfila, a mi entender, se acerca mas a Hitchcock que a Scott, sobre todo en la primera parte de la novela. Las aventuras de Katsina Hogwood, casi un personaje de novela decimonónica, por escapar de la férrea sombra de su marido, encerrada en una casa donde se mezcla el horror tecnológico con las costumbres victorianas, están narradas con un acertado pulso; salvo un exceso de epítetos e imágenes no del todo acertadas en algunos momentos cuya intención, deduzco, es dar tono. Puro thriller que engancha más allá del género escogido. En la casa de Endurance las muñecas saben kung-fu y los hologramas están más vivos que los humanos.

Conforme avanza la novela el ritmo se suelta, y la historia, con la incorporación de una carismática heroína de manual (Arizona Risso), el thriller pasa a la acción hasta confluir en una refrescante novela que revitaliza un género poco tocado por los autores patrios actuales.

Rueda se enfrenta al reto, se vuelca con lo que quería contar. Se nota que ha mamado de las historias que homenajea con un respeto muy alejado de otros títulos que fusilan sus refererntes.

Columpio Negro merece la pena. Merece la oportunidad de leer una novela que se sabe escrita como si fuera la última oportunida del escritor para contar SU historia. Y esas son las novelas que me gusta a mi leer.

2014-04-28

True Detective







El tono lo es todo. Es un aforimos literario que bien se puede ajustar a True Detective. El tono es todo; y las expectactivas también.

True Detective era y es la Gran Esperanza Blanca de las series de principios de año. Ocho capítulos cuidados con un mimo que ya querrían cintas de gran presupuesto, un escritor para toda la trama y un director que mantenga el pulso, un guión cuidado e intérpretes colosales... Y HBO poniendo la pasta. ¿Qué puede salir mal? Para mí, nada. Para muchos: que no se han cumplido sus expectativas, que la aventura no es sufuciente y que la película mola más cuando te la montas en la cabeza. True Detective es tan potente que el espectador, algunos, lo flipan tanto y tan fuerte que el final es un dulce amargo para lo que podría haber sido para ellos.

SPOILERS A TOPE A PARTIR DE AQUÍ:

True Detective es víctima de su propia premisa, de su propia mitología. Nic Pizzolatto, artífice del guión, nos cuenta una historia clásica, sacada en parte de hechos reales (sólo hay que googlear un poco, vagos) en la que el cómo pesa más que el qué. 

El 1995 dos detectives de homiciodio, Rust Cohle y Marty Hart investigan el asesinato de una prostituta. Mal les pinta la cosa: un asesinato ritual en una zona muy chunga de Lousiana. El tono, amigos, es el todo aquí. Los detectives son antagónico, carismáticos, cortados con las tijeras de los personajes clásicos. La investigación del crimen es un hecho secundario porque Nic, perro viejo, se entretiene dándonos píldoras del placer en forma de referencias metalinguisticas, flashbacks y un desarrollo de personajes que emplea a fondo esta, que no es de otra forma, película de ocho horas.

La trama salta de un 2012 en una sala de interrogatorio donde los protagonistas no son lo que era, ¿por qué? y un 1995 donde Cohle y Hart investigan horrores con nombres literarios (pulp si me apuran), el tono, siempre él, se adueña de todo; el espectador asiste hipnótico a una historia que trata de homicidios rituales, una buddy movie con ínfulas y un drama familiar de mentiras y silencios.

Poco a poco la vista se aclara como la visión de Cohle en un día bueno y el pantano deja de enturbiarse. Atrás hemos dejado pinceladas de esas que se comentan en Twitter: el cuerpazo de la Daddario, el plano secuencia que mola tanto pero que en realidad es una sobrada, el "quiero que vengas a casa y me la metas por el culo"... Cada capítulo tiene lo suyo y no tiene nada que haga avanzar la trama. ¿Acaso importa? A estas alturas estamos hasta las rodillas de agua lodosa, las chimeneas humeantes de ese monstruo petroquímico que dibuja el horizonte pantanoso nos acompaña y nosotros, el espectador, está enamorado de ese ambiente white trash hasta las cachas.

Sinestesia. Combinación de sentidos para dar algo diferente. Coño, True Detective nos da eso. No me salto los títulos de crédito porque molan mil, las BSO es brutal y esto tiene que salir en volandas, petarlo todo... True Detective es la serie. ¡No! LA SERIE. Llega a ser tan SERIE que a lo mejor dejo de dar por saco a mis colegas con The Wire, fíjate.

Y llega el final a toda marcha, con el corazón a mil y con las más locas teorías en la cabeza. ¿El Rey Amarillo? ¿Carcosa? ¿Es Cohle el villano? ¿Es Hart? El hombre de las cicatrices estaba allí. Siempre estuvo allí. El caso era tan fácil, parecía tan fácil... Endogamia sureña, Mardi Grass demencial, abusos de la Iglesia, rituales... Un caso de casi veinte años que se ventila de forma convencional. Los polis hacen su trabajo y todo termina como debería haber sido años atrás, si la locura y los problemas de los detectives le hubieran dejado pensar con claridad. ¿Decepcionado? ¿Te la han colado como con Perdidos? Bueno, depende de lo que buscaras o de tus propias movidas. Porque Pizzolatto lo tenía claro desde el principio. No hay finales alternativos, no hay más de una temporadas donde el fandom puede llorar y quejarse porque no hacen la serie que ellos quieren ver.

True Detective es un relato policiaco del bien contra el mal. De redención y de maldad no erradicada. Es una serie bien interpretada, bien dirigida, bien escrita... ¿Qué estás decpecionado? Pues lo siento por ti. Es lo que hay.

Yo, anoche, le di al botón de stop con la sensación de que no me han timado, de que cada minuto de su visionado mereció la pena, de que añoraré esta serie. Pensé que somos injustos con este mundo lleno de posturas, de poses, que nos impiden disfrutar de lo que hay.


2014-04-25

La gran belleza




    Jep Gambardella ha cumplido sesenta y cinco años. Hace muchos años escribió una novela aparentemente revolucionaria y vive de las rentas de esa fama entre noches romanas y su oficio de entrevistador en una revista cultural. A Jep Gambardella no le falta un perejil. Impecable, repeinado, conjuntado en estilo y maneras, de ojos tristes y sonrisa rápida; el escritor ve pasar sus días entre la decadencia atisbando en ocasiones la gran belleza: esos flashes efímeros de belleza que nos asaltan antes de poder asimilarlos.

      La Gran Belleza es una película que me ha tocado como espectador. Ha supuesto más una experiencia literaria que cinematográfica, y eso que Paolo Sorrentino hace todo lo que puede para impactar visualmente al espectador: travellings imposible, cortes de escena, montaje, escenografía apabullante... El director satura como si mañana le prohibieran coger una cámara para siempre. No, el impacto visual se deshace más por el qué que por el cómo. Caso contrario que para muchos, creo.

     El viaje de Jep por el submundo moral de esa Roma bella y etérea, sublime y de pesadilla es un viaje interior. Sesenta y cinco años de futilidad, piensa el escritor, mientras pasea por una ciudad desierta, por sus palacios iluminados por velas, por sus jardines secretos, por entre las piernas de damas ajadas, por el deseo de rememorar sus años de juventud perdidos, por la mentira y el engaño, por el ruido y el recogimiento del patio de un convento.


      La Gran Belleza sólo se puede haber creado en una Roma que enamora en cada plano, por artificial que sea. Una Roma de ensueño de siesta de verano, en la terraza del escritor, donde las miserias afloran entre sorbo y sorbo de vino caro, y todo el miedo se deshace con un movimiento de manos y un comentario sarcástico. Una experiencia estética que queda por debajo del retrato de los personajes.

     Pinceladas. Sorrentino deja caer el peso de la narración en su alter ego: el actor Tony Servillo, que atrapa con su mirada de animal herido, casi un clown de sí mismo. Un ser que se abe despreciable y no mejor que la casta que le rodea, pero que se consuela con la idea de transcender a través de sus recuerdos y la idea de ser algo más si las noches o la vida se lo permite. Pinceladas en los personajes secundarios en escasas palabras o acciones determinadas; desde lo grotesco a lo glorioso.

    Porque todo cabe en estas dos horas de arte. La Gran Belleza se padalea con gusto, sin prisas y con la mente abierta. Es de las mejores pelis que he visto en años. Una experiencia que te hace pensar más allá de sus artificialidad formal.

   Plas, plas, plas.


2014-04-19

El regreso de los muertos vivientes







Corría uno de esos veranos alegres y despreocupados donde el calor obligaba a la reclusión en casa durante esas horas malditas de la siesta. El videoclub Tarradellas era un paraiso del Vhs; las carátulas eran molonas y parecía que las mejores pelis siempre estaban disponibles en la sección Beta. Sí, soy un señor mayor.
En aquellos momentos que jamás regresarán, tuve grandes momentos de recaída en varías películas. Daba igual que ya las hubiera visto, al final caían otras vez. Creo que la gente de los inicios de Telecinco o Antenas 3 se olieron el percal porque programaron a toneladas varios de mis clásicos de cabecera de mi preadolescencia.

A lo que iba: El Regreso de los Muertos Vivientes. Y sí, todo con las palabras en mayúsculas que mola más. Que para eso lo emplean los americanos.

Lo zombi mola. Moló, mola y molará. Están de moda en la literatura con árboles y árboles muertos convertidos en apocalipsis zombies; mola en el cine y es un género que no ha decaido en décadas; mola en el comic desde los tiempos de la ECC y mola en las series verbigracia de ese bluff que yo dejé en el tercer capítulo que es The Walking Dead. Los muertos vivientes tienen tirón pese a una fórmula reiterada ad nauseam. Es algo incomprensible, como el género superheróico, vaya.

Cada uno escoge sus filias y fobias y reconozco que El Regreso de los Muertos Vivientes tiene un lugar en mi corazón. Pero, ¿Regreso? ¿Estuvieron alguna vez? El propio título ya despierta alguna pregunta.

El caso es que esta peli del 1985 es una ¿secuela? de la ya mítica "La noche de los muertos vivientes" de George A. Romero. En la cita que reseño, se tienen como referencia la película del 68 añadiendo algunos cambios a la trama y comportamiento de los monstruos.

Dan O´Bannon escribió y dirigió al película. Autor de culto en el mundillo fantástico, antiguo amiguete de John Carpentes y escritor del guión de Alien, se pasó a la dirección con esta película con bastante tino, debo decir.

Pero, ¿de qué va?

Freddy es un ex punkie que quiere reformarse, se ha echado una novia medio normal y he empezado a trabajar en un almacén de productos de suministros médicos de medio enchufe gracias a su tío Frank que curra allí. Para hacerse el interesante el tito Frank le enseña unos barriles del ejército. Le cuenta la historia de que dentro está la Trioxina 53 (o algo así), unos gases muy chungos. La pareja abre el barril por error y esparcen el gas por la fábrica resucitando a un perro cortado por la mitad y a un cadáver del depósito de cadáveres.

Los colegas de Freddy, punkies ochenteros de manual, matan el tiempo mientras Freddy la lía parda en el almacén entrando en un cementerio diseñado por Bernie Wrighson, por lo menos. Varias malas decisiones más tarde y el gas se expande por la ciudad.






Secuela espiritual de La Noche de los Muertos Vivientes, pero no oficial, ya que George Romero estrenó ese mismo año El Día de los Muertos, más seria y afincada al canon que él mismo creo. En cambio, El Regreso... es más comedia que terror. Un sutil engranaje que funciona gracias a la pareja protagonista y su histrionismo calculado, James Karen (Frank) es genial; humor zafio, terror, efectos muy bien colocados y ganas de divertir.

El Regreso... es una película de culto para los de mi generación, pero no ha envejecido. Revisionada hace poco, se mantiene fresca, funciona como film sin necesidad de tirar de nostalgia para que se mantenga el invento.

Por cierto, marcado por el desnudo pre gótico sexy de Linnea Quigley que se marca un "estriptis" que se mantiene en la memoria prepúber.



Y sí, la peli de Romero, mentía.


2014-03-03

Riddick








El cine necesita héroes, iconos, imágenes a las que adorar, franquicias que mantener... Los superhéroes son la fuente a la que las productoras van a beber, pero el género cifi está huérfano de héroes. No existen una Ripley, ni un Deckard... Remakes vergonzantes pueblan las pantallas y el fan hocica con la cabeza agachada. No queda otra.
En el 2000 Universal estrenó Pitch Black. Serie B con miras que lo petó a su manera. Un ejercicio sano y divertido que nos dio un nuevo personaje: Riddick. Un tipo misterioso, letal y de verbo escueto pero acertado. Un felino que se las tenía que ver con aliens y policías espaciales. Un tipo duro más bien traído.
En 2004 a Riddick le quitaron el misterio y le añadieron un pasado de space opera que no caló en el imaginario del aficionado. Más pasta pero menos fuste. Las Crónicas de Riddick evidenciaron una dependencia brutal a los mitos Howardianos y una falta de ideas preocupante.
Y en 2013 el héroe vuelve a los orígenes. Presupuesto acortado y un back to the essentials que puso palote al aficionado irredento. Riddick de nuevo en un planeta remoto, dejado de la mano de Dios y con unos mercenarios detrás de sus huesos.
Mismo actor, mismo director y un aroma a directo a DVD que tira "patrás".
Riddick es la esencia de estos tiempos. Un personaje con posibilidades que se pierde en tiempos muertos, voces en off de verguenza, acción CGI cutre y unas ganas de molar que aburren. Vin Diesel quiere ser un héroe y le pone ganas, las que le han faltado a un guión que va desde la historia típica de naúfrago espacial de Weird Stories a la serie Z de "no tenemos un pavo para más y nos vamos a meter en un cuarto a hablar hasta que pase un cuarto de hora y podamos rellenar los 90 minutos de marras".
Eso es Riddick. Nada más y nada menos. Snake Plissken no tendría nada que hacer con él. Es el único héroe espacial que nos quedaba, la gran esperanza blanca del género. ¿Dónde está Max ahora que Alex Murphy y este hombre nos han defraudado?

2014-02-12

Viaje a los noventa: X-Force









A principios de mes llegó a mi casa un paquete. Voluminoso y cargadito de grapas. Era la recuperación de un placer culpable, de un compromiso ante tantos comics perdidos o directamente no leídos. La caja estaba llena de comics mutantes; todos de la década de los noventa. Canela fina.

Entre tanto material, que ya comentaré en el blog, venía el tomo con los últimos números de Nuevos Mutantes y los quince primeros números del volumen uno de X-Force. Yeah!

Tres millones de copias vendió el primer número de esa serie. ¡Tres millones! Lejos de los ocho del número uno de los X-Men pero coño, ¡tres millones! Un comic que ha trascendido del propio género. Un tebeo infame, conocido por sus carencias e infravalorado con el paso de los años. Siempre he pensado que esta serie debío gustarle a más de uno y a más de dos porque venderse se vendía del copón. Lo mismo ocurre con Rob Liefeld, que todo el mundo se cachondea pero no creo que todas las copias las pillara él, ¿no? Venga me creeré que los noventa fueron una époc convulsa y tal. Me lo creo porque estaba alejado del mundo del cómic, pero no queda nadie que alabe estos tebeos.

Así que me enfrenté a esos tebeos con el handicap de años hablando mal de estas grapas, de esta serie y de este autor. Me cogí el tomito y las grapas y me lo metí entre pecho y espalda en un par de días.

Cable en ese momento era un personaje con un pasado misterioso y pose, mucha pose; y músculos, y dientes, y armas. Pesadas y enormes. Era un desagradable, malajoso, que por razones un tano inexplicables se hacía con la tutela de los Nuevos Vengadores. El plan de este comic dibujado por Rob y dialogado por Fabian Nicieza, era que este grupo (Syrin, Sendero de Guerra, Bum Bum, Dominó, Bala de Cañón, Estrella Rota y Feroz) fuera una unidad activa: los mutantes viven bajo amenaza y ellos no se van a limitar a esperar las hostias, las van a dar.

Proactivo (palabro que odio), directos y armados. Escorzos, posturas, mandíbulas y militarismo. Ellos plantaron las semillas que molaban tela. Porque todo era para molar. Molar era la palabra. Era la serie más noventa del mundo. Los noventa en tu puta cara, como se suele decir. Y poco más. Discordia, la nueva Hermandad de Mutantes, Tom Cassidy... ¡Masacre! Todo en unos números que se leen de forma atropellada, aturullado por unos diseños de personajes y una narrativa que no sé cómo era en la época, pero hace ilegible una trama inexistente.

¿Cómo hubiera digerido estos comics en su época? Conociéndome, lo hubiera flipado a tope. Lo reconozco. Con doce años, estos X-Force me hubieran parecido geniales, en consonancia con el cine de acción de esos años. Héros mutantes fuertemente armados. ¡Flipa!

Ahora. Un documento histórico del comic. Un ejemplo de lo que se hacía en ese tiempo. Una lectura no-nostálgica que me ha hecho sonreír en ocasiones.

2014-02-11

Lobezno: Snikt!



Descubrí a Tsutomu Nihei gracias a mi amigo Yorkshire y su fascinación por el mangaka japonés. Autor de Blame! es un dibujante y guionista que disfruta de los ambientes ciberpunks, los relatos apocalípticos y las criaturas de la Carne Nueva. Un trazo característico, una narrativa que aborrece de los cuadros de diálogo... Una experiencia que no es para todos los gustos.

A mí me enamoró con Biomega.Y hace unos días cayó en mis manos su aportación al imaginario Marvel: Lobezno Snikt!!

¿Qué nos ofrece este particular autor?

Lobezno pasea por las calles de Nueva York cuando le aborda una chica, le da la mano y lo traslada a un futuro chungo, muy chungo. Nuestro mutante canadienses es el único capaz de salvar el futuro de una amenaza biológica llamada El Mandato. Nada más, y nada menos.

Nihei, no hay que olvidar que esta es una obra de encargo de Marvel, retrata en Snikt, una aventura distópica cuyo protagonista es una mera excusa para regalarnos su habitual desfile de conceptos, criaturas, recreaciones y atmósferas que forman parte de su imaginario.

Nihei aborda la obra como una prolongación de su narrativa. Lobezno es un héroe instrumental. Pocas palabras en una historia donde vence el tono frente a la historia.
 



Snikt es un viaje breve, potente, por un futuro lleno de torreones desiertos, monstruos, criaturas-esfínter y violencia. 120 páginas que son más un retrato de ambientes que un comic book al uso. Nihei no engaña a nadie. Si Marvel lo quería, lo tuvo. Tanto da si es Lobezno o Iron Man o quién sea; lo que vale, lo que eleva a este tomo sobre toda la mediocridad del comic USA es la capacidad visual de trascender.




Un mundo por salvar de unas criaturas horribles, humanoides, devoradoras de carne, aglutinadoras de despojos... Y un héroe mutante (alejado de su canon incluso en su forma de ser dibujado) que (Sknit) garras en ristre debe matar y sajar para volver a su época.
Explicaciones las justas. Lo importante es un concepto que hemos vivido todos a través de la propio simología cifi nipona y cientos de influencias. Nihei quiere epatar y lo consigue con sencillez y honestidad.

2014-02-03

Rush







No tengo ni idea de Fórmula Uno. No soy aficionado, y si conozco algo de este deporte es lo mimetizado por otros. Jamás he visto una carrera de motu propio. Pero Rush me ha encantado.

Es como la persona que ve "Evasión o Victoria" y lo flipa. En este subgénero de cine deportivo, para triunfar hay que tirar de épica: la canasta en el último minuto, el gol en el descuento, el púgil que se levanta de la lona antes de que el arbitro cuente hasta diez...

Rush, de este melón por abrir llamado Rono Howard que te hace dos malas por una buena, es un biopic engañoso del piloto inglés James Hunt. ¿O es un biopic sobre Niki Lauda? Un relato clásico de enfrentamiento entre dos hombres dispares, dos concepciones de ver el mundo, su mundo. ¿Es Rush una peli de épica y gasolina? Sí y no.

Peter Morgan, guionista de Frost/Nixon, hace un gran trabajo eludiendo el camino fácil del bueno contra el malo. El carisma de Hunt (Chris Hemsworth haciendo de Tony Stark en la Fórmula Uno) contra la frialdad de Niki Lauda (un impresionante Daniel Brühl que ES Niki Lauda). No, esta peli, pese a la espectacularidad de la puesta en escena, es un film de personajes bien retratados, con la narración a su favor.
Rush engancha no por saber quién venció en el Campeonato de 1976, sino porque durante dos horas vemos a dos tipos diferentes luchando por un objetivo que les contrapone. Cada uno a su manera. Uno tirando de "queledenporculoatodo" y otro mirando las estadísticas para no matarse.

Chris Hemsworth quiere quitarse el sambenito de Thor sin quitarse el pelazo (no es su culpa James Hunt tenía melenón y era igual de guaperas) y se lo curra gracias a un papel más agradecido que el de su némesis deportiva. Porque Daniel Brühl es el que se parte la boca en este película. Da carisma a un señor apodado "rata", le da humanidad, ingenio e inteligencia a lo que fácilmente podría haber sido una calculadora humana.
Si Rush supera la media es gracias al actor germano/español.

A esto le añadimos la obligatoria música de Hans Zimmer que se descuelga con el mejor trabajo de un 2013 desangelado y nos da un par de temazos de esos que te ponen los pezones como nudos de globo.

¡Corre a verla!