2014-01-07

Perros del desierto








Encontrada en un papelería de barrio, escondida entre las últimas novedades en tapa dura, haciendo señales desde su lomo magro, su portada impactante y su aspecto de bolsilibro. Claro, que me la llevé a casa.
Perros del desierto, como reza en su portada es un violento western de ciencia ficción. Ni más  ni menos. En poco más de cien páginas, Francisco Serrano vomita excelencia pulp de qualité a base de un lenguaje cuidado, recuersos literarios que embellecen pero no apelmazan la narración y un interés, muy de agradecer, de dar al lector una novela de la frontera de impacto directo.

En "Perros del desierto" conocemos al agente Rai Cruz, policía de un planeta desértico, sin nombre, atrasado tecnológicamente respecto a la Tierra. Un conexto genial para realizar un western de futuro anticipativo, sucio, pesimista y duro. Leer las aventuras de Cruz mientras acompaña a una forastera con mucho a sus espaldas por los páramos del planeta evoca a Serie B cinéfila, a novela sin pretensiones del Oeste, a tiroteos y mutantes, a diversión. Y es así, pero con mimo, bien escrito, bien estructurado; breve e intenso. Francisco Serrano no necesita emborronar páginas y páginas cuando puede evocar... Todo está en el imaginario del lector. Los paisajes son áridos y los personajes duros... Se perfilan casi a vuelapluma, con diálogos que dicen más de ellos que párrafos y párrafos de relleno vacuo.

Cuatreros, disparos, emboscadas y perros asesinos; el hombre de negro que vagabundea por el desierto, fogatas y cicatrices; armas caseras y locura. Estilísticamente más cerca de un Mccarthy que de otros puristas de la ciencia ficción, "Perros del desierto" es, más allá de un homenaje formal a una forma de hacer literatura, una rara avis en el panorama editorial español; la prueba de que las fórmulas no han muerto, ni lo llamado pulp, la literatura de evasión, está divorciada de la buena escritura.

Seis euros, dos sentadas. Cortesía de los valientes de Editorial Alegoría.

PD: Lo que supuso un golpe, una sonrisa y una maldición bienintencionada fue encontrar como coordinador de la línea editorial a Alberto Haj-Saleh: Lector yamigo al que nunca he podido estrecharle la mano pero que considero como tal. Cosas de la vida.

2 comentarios:

Rafael Lindem dijo...

Excelente novela. Ligera y directa como un chisme bien contado. Las andanzas del señor Serrano como detective de lo infernal prometían; ahora cumple la promesa con nota alta. Muy recomendable, y huele a saga.

Ternin dijo...

Eso espero. La historia se presta a más, pero como novela autocontenida funciona muy bien. Cosa que es de agradecer.