2014-05-24

El columpio negro





Vamos allá con la sinopsis:

"Una enfermedad degenerativa mantiene a Katsina Hogwood recluida en un misterioso edificio. Algunas circunstancias extraordinarias, como relojes que aparecen y desaparecen o una joven japonesa que se desliza entre el mundo de los vivos y de los muertos le hacen sospechar que, extramuros, existe otra realidad. ACRAN, la ciudad sin techo, es el máximo exponente de una sociedad en que los sintéticos se utilizan como mano de obra gratuita, los humanos están abocados al consumismo y cuerpos de élite como La Guardia de Quianmen garantizan una convivencia gestionada con herramientas del futuro y convicciones procedentes de una tradición milenaria."



Palabras como distopía, cifi hard, multirreferencial se pronuncian al hablar de esta novela del autor catalán Lluis Rueda. Yo, si me permite, me ceñiré al más amplio término de Ciencia Ficción para analizar esta novela de marcados ecos cinematográficos. La vía fácil es tirar diciendo que es un símil de Blade Runner. Sí. en la novela tenemos seres llamados sintéticos que reflexionan sobre su propia existencia, marcando el tono de la narración y tiñendo la historia con una reflexión sobre la propia existencia que densa lo que podría entenderse en principio como una más de robots.




Pero la referencia cinéfila, a mi entender, se acerca mas a Hitchcock que a Scott, sobre todo en la primera parte de la novela. Las aventuras de Katsina Hogwood, casi un personaje de novela decimonónica, por escapar de la férrea sombra de su marido, encerrada en una casa donde se mezcla el horror tecnológico con las costumbres victorianas, están narradas con un acertado pulso; salvo un exceso de epítetos e imágenes no del todo acertadas en algunos momentos cuya intención, deduzco, es dar tono. Puro thriller que engancha más allá del género escogido. En la casa de Endurance las muñecas saben kung-fu y los hologramas están más vivos que los humanos.

Conforme avanza la novela el ritmo se suelta, y la historia, con la incorporación de una carismática heroína de manual (Arizona Risso), el thriller pasa a la acción hasta confluir en una refrescante novela que revitaliza un género poco tocado por los autores patrios actuales.

Rueda se enfrenta al reto, se vuelca con lo que quería contar. Se nota que ha mamado de las historias que homenajea con un respeto muy alejado de otros títulos que fusilan sus refererntes.

Columpio Negro merece la pena. Merece la oportunidad de leer una novela que se sabe escrita como si fuera la última oportunida del escritor para contar SU historia. Y esas son las novelas que me gusta a mi leer.

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