2014-06-14

Escritorzuelo (III)







La Habitación Fría. Mi  primera colaboración para La Pastilla Roja




Como decía, mi relación con Tyrannosaurus Books estaba a punto de comenzar. Pero toca hacer un alto en el camino para hablar de otra iniciativa en la que pude participar gracias a esa cosa llamada Redes Sociales.
Fue a través de Facebook como conocí a un montón de gente interesada en la literatura: consagrados, profanos con interés, gente solidaria, majetes, auténticos imbéciles, cansinos... Sí, hay de todo, porque esto es como la parroquia retratada en La Colmena y cada uno somos de nuestros padre y de nuestra madre. Total, que moviéndome en Facebook y mientras la confianza de Rafael Lindem en mis relatos cuajaba en más participaciones en su revista, conocí al editor de La Pastilla Roja ediciones: Athman Charles.

La Pastilla Roja es el esfuerzo de un solo hombre. El amor hacia el género de terror convertido en un proyecto que, no se sabe cómo, se materializa en varias antologías que sólo tienen como interés promover a los autores patrios. Gracias a él, pude aparecer en un par de publicaciones de las que estoy particularmente orgulloso: Fantasmas, espectros y otras apariciones y Bueno, Bonito... maldito.



 La segunda y espero que no sea la última.



Aparte del logro personal, estar en estas antologías me hizo conocer a más gente, y ser conocido entre más lectores. Lo que vulgarmente se conoce como "hacerse un nombre". Un nombre pequeño, anodino e invisible. Pero es mi nombre.

En realidad hice lo opuesto a muchos otros autores que conozco. Casos de los que soy testigo. Meses y años encerrados en sus cuartos escribiendo una novela; pulirla, apuntalarla; cientos o miles de páginas escritas en soledad: una obra inmensa que después del logro de terminarla empieza a moverse por las editoriales. Ese proceso está caracterizado por la esperazan, la incertidumbre y la paciencia... Lo que yo llamo sacarse las oposiciones de escritor.


 Carne Nueva, apuesta editorial de Fermín Moreno y Tusitala. Pronto en las librerías




Por elección, ganas y circunstancias yo no seguí ese camino. Algunos, los pocos, han conseguido el objetivo, otros están apuntalando la obra como si de la obra del El Escorial se tratar, otros optan por la autoedición más o menos encubierta para llevar a los demás su obra. Yo, y siempre yo, tiré por el camino fácil: escribir en la distancia corta, en el relato breve y divertirme en el proceso. No tenía el cuerpo para más.


 Carmen Cabello y Kelonia Editorial. Microcuentos y Fantasía



Hasta que una historia minúscula se me escapó del control.

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