2014-07-13

De viaje




Cual familia Griswold, este año hemos decidido lanzarnos a la carretera y  visitar las tierras más allá de Despeñaperros. Moreno en el antebrazo, música para conducir, paciencia para enfrentarme a la M40 y cinco días de viaje familiar en Salamanca y Madrid. Pero como soy así, no me centraré en la belleza monumental de Salamanca, ni en los fastuosos paseos por la Madrid de los Austria. Que sí, que hemos visitado todo lo visitable o por lo menos lo que nos ha dado la gana... Pero me centraré en mi particular vicio a la hora de viajar: visitar tiendas de comics.

Esta vez la cosa fue a tiro hecho: Shogun Salamanca y Akira Cómics. En la primera, puede hablar con su dueño, Raúl, y pasar un buen rato de charleta freak; cosa que se agradece. Bichear por su tienda, ver el material que no se tiene en Sevilla, pillarme la Plot número 1. Un gustazo. Un tipo cercano y simpático de los que te dejan con ganas de visitar de nuevo.





Pero en Akira es donde lo flipé. Así, directamente: flipar. Una tienda enorme con dos plantas, luminosa y llena de recuerdos de todos los autores y personajes que han pasado por allí.  Un gran fondo de catálogo y muchas opciones para dejarse la pasta en cualquier capricho.Un ejemplo de cómo gestionar un negocio basado en el tebeo y similares. Y atención, un lugar acondicionado para aquellos que vamos con niños pequeños. Porque resulta que muchos de nosotros tenemos herederos de nuestro Imperio y vamos con carritos, con niñas, con bolsas, sin capacidad de concentración... Pues en Akira, "Justi", la matriarca de la tienda nos hizo sentir como en casa. Y eso marca la diferencia.

Dos tiendas, dos placeres. Una pequeña parte de nuestro viaje que ha colmado mis ansias frikis. Gracias Raúl y "Justi" por recibirnos tan bien.

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