2014-09-05

Facebook es el Mal





O eso me han dicho muchos conocidos/amigos cuando comenté mi decisión de apartarme y aparcarme de Facebook. Una decisión meditada desde el convencimiento de que tener la cabeza hundida en el móvil cada dos por tres no es sano ni para mí ni para los que me rodean. Punto.

¿Interesa estar metido en este ajo si te dedicas a escribir y quieres promocionar tus cosas? Por supuesto. ¿El precio a pagar es una tonelada de polémicas, estados chungos o pasivo/agresivos, frases lapidarias y Sabios por doquier? Sí. Por lo menos para mí. 

Gracias a Facebook he podido conocer a autore y editoriales que me han proporcionado amistad y trabajo (y no todo por este orden necesariamente), me he divertido y me he reencontrado con personas importantes de mi niñez; he podido compartir mis historias y encontrar gente que las comparte conmigo. Sí. Muy bien. 

Pero la esclavitud de los estados, los comentarios, las charlas improductivas... Demasiado para mi cuerpo. Me alejo renqueante, hasta la cueva que me ha cobijado durante ocho años: este blog. Si tengo cosas que contar lo haré aquí más por mí que por los pocos que aún se acuerdan de que esto está abierto.

¿Volveré a Facebook? Sí. Lo digo con naturalidad, conociéndome. Tengo trabajos pendientes que se merecen ser anunciados y promocionados. Tengo contactos profesionales que se deben mantener. Y tengo amigos a los que no les quiero perder la pista. Eso es lo más importante.

Y sí, Facebook es el Mal.