2014-09-04

Guardianes y capitanes






He sido incapaz de ver por segunda vez la peli de Los Vengadores. No puedo, es imposible. Algo huele mal en el revisionado tras el impacto primigenio de ver a los héroes de toda la vida en pantalla grande. Falla algo. Más allá de los efectos, todo resulta acartonado, como una serie de sketches mal conjuntados. Un sopor, vaya. Cosa que no me pasa con Pacific Rim por ejemplo. Mi blockbuster de los últimos años y un juguetito que disfruto cada vez más.

A lo que iba. Guardianes y capitanes. Sí, he visto las últimas películas de Marvel después de esos truñacos infumables que son Iron Man 3 y Thor: Los Guardianes de la Galaxia y Capitán América el Soldado de Invierno.

Vamos a ver, vamos a ver, vamos a ver... No sé qué pasa con estos tiempos cinéfilos en que el espectador se convierte en productor, director y voz en la peli. No, Marvel estudio no cuenta con la opinión del aficionado, hace sus películas para ganar la máxima pasta posible a través de todos los medios que el capitalismo le permita. Los valores artísticos se supeditan a la capacidad de captar los dólares del sujeto pasivo/espectador. Punto.

Que luego nos encontremos con productos, PRODUCTOS, que son verdaderos películas, es casi cuestión de suerte. Y pasa con estas dos piezas de Marvel. Cada una a su estilo y yendo más allá del subgénero superheroíco que está herido de muerte argumentalmente hablando, Guardianes y Capitán son una de aventuras cósmicas y otra de espías fantasiosos.





Espias y astronautas, aventuras y color. Falsa seriedad y folletinescas maneras. Cientos de millones de dólares invertidos para que la maquinaria de moda siga dando Fases como si de el nuevo producto de McDonalds se tratara. No busco pies al gato. Veo las pelis y normalmente a los seis meses las olvido y después me da pereza volver a verlas. Olvido las escenas finales, la explosiones obligatorias y el fin de esos villanos que se repiten más la salsa de yogur de un kebab. Y repito, pereza.

Pero Guardianes tiene un puntito nostálgico que hace que la peli vaya a más. Unas ganas de atraer a gente de mi edad que resulta simpática. Todo igual de colorido pero con un interés por divertir más acentuado. 

Y el Capitán América me ha sorprendido. Bien hecha, bien contada, bien interpretada por los maniquíes de siempre... Un producto que cae bien, sienta bien y del que no se puede hablar mal. Joder, y eso es un mérito en un mundo donde todo el mundo saca punta de lo más mínimo a más de un año del estreno del último pelotazo.