2014-09-15

Tomar el nombre del Pulp en vano (III)






Neopulp. Una nueva palabra en el mercado. Un vocablo que evoca modernidad en un concepto que lleva tocándose más de un siglo. Neopulp. ¿Qué es eso? ¿Nuevos autores que trabajan el escapismo literario? ¿Formas nuevas de contar lo mismo?
Si acertamos con las dos preguntas veremos que hay dónde rascar. Nuevos autores. Sí, autores a patadas. Por autores que no quede. Las generaciones se renuevan casi a diario; se amontonan como los zombis en la World War Z. Y el éxito es la presa. La parte positiva de todo esto es que por estadística nos encontraremos, y aquí hablo como lector, con productos de calidad. Gente que se esfuerza en dar lo máximo en cada escrito, que cuidad el estilo y sabe que la mejor forma de trabajar es la pausa y dejarse los cuernos mimando su obra. Luego está la mierdaca seca; pero no me interesa hablar se eso porque todos sabemos que en cualquier materia todo el monte no es orégano.

¿Formas nuevas de contar lo mismo? Aquí nos encontramos con la pérdida de memoria, desconocimiento o bisoñez. Todo está contado. Todas las tramas están urdidas. Todos los personajes han nacido, muerto y desarrollado su parte en la función. ¿Vaqueros contra monstruos? Ya se ha hecho. ¿Zombies? A patadas... Pero a patadas... Las ideas revolucionarias, los argumentos rompedores están ahí, pero deben estar alejados de los clichés. Basta con leer el principio de algunas de estas nuevas muestras de neopulp para toparse una y otra vez con lo mismo. El mismo tono que novelas traducidas del inglés una y mil veces, ideas muy buenas ahogadas en un estilo que suena a mil veces leído... Hay autores que lo han entendido a la primera: Jasso, Bueso, Álamo, Vilas... y muchos más, que se alejan de los convencionalismos y se abrazan a un nuevo modo de contar lo mismo. Eso es lo que me atrapa como lector; el amor por el lenguaje; alejarse de ese concepto tan visto de "estilo cinemaográfico". La Literatura es Literatura y el Cine es Cine. Literatura son palabras, evocaciones lingüísticas no secuencias de celuloide. Los autores que me interesan lo hacen a través del lenguaje; algo más allá que la historia (que en ocasiones me importa un huevo); la manera de escribir, de afrontar la narración. No hablo de experimentos con gaseosa, la Alta Literatura que empalaga como un fuego artificial privado y demodé. Hablo de buenos escritores; de buenas novelas.

Y me dejo muchos autores más que son meritorios y capaces. Todo el monte no es orégano pero dentro de la abundancia hay autores que merecen un seguimiento especial en lengua castellana.