2014-01-26

Ip Man.



De un tirón, con una sonrisa en los labios y ganas de pasarlo bien, he visto Ip Man y su secuela. ¿De qué va esto? ¿Una de chinos? ¿De artes marciales? Sí. Ip Man es la historia más o menos de Ip o Yip Man, maestro de la disciplina Wing Chun de Kung-Fu. Maestro de Bruce Lee para más señas y un desconocido para mí hasta que cayeron estas pelis.

La primera parte te cuenta la vida de Ip Man en Foshan, con su mujer y su hijo, en un ambiente acomodado, sin interés en formar una escuela de artes marciales pese a ser el mejor luchador de la ciudad. Modesto, callado, casi hierático, Ip (interpretado con carisma por la estrella oriental Donnie Yen) vive más o menos tranquilo y sólo usa sus habilidades cuando no hay más remedio. Un héroe de los de toda la vida, un hombre justo, un hombre bueno retratado en tres millones de películas.

La cosa se tuerce, cómo no, cuando los japoneses invaden el país y la miseria llega a la familia de Ip. Un general cruel que goza viendo combates a muerte, y demás resortes del guión, llevan a Ip a dar caña de la buena.
Todo esto en dos horas de peli. Un gustazo de coreografías, acabado técnico y música.

La secuela no tardó en caer, donde Ip Man se traslada a Hong Kong y la trama sigue vericuetos trillados con enfrentamientos entre escuelas rivales y pasando de la amenaza japonesa a la occidental. Disfrutable también pero menor por su pérdida de punch.

¿Hay más Ip Man? Sí. El personaje ha transcendido a varias secuelas más ya sin Donnie Yen (grande lo de este tío), estrenándose la última adaptación de su vida en The Grandmaster" de Wong Kar-Wai. Cinta preciosa en su envoltorio como lastrante y farragosa en su contenido. Nada que ver con el encanto de sesión de barrio de las dos primera partes.

Podcastmanía 2: Tertulia de tebeos.







Hace un tiempo hablado por aquí de mi afición por los podcast: programas de radio de difusión en internet sobre temas diversos; una definición fácil para que todos nos entendamos.
La verdad es que después de un año escuchando, maravillándome ante el trabajo de otros, flipando con algunos por su habilidad por engatusar con temas trillados... Pues eso, un grupo de amiguetes y yo hemos decidido lanzarnos a crear nuestro propio podcast.

Con ustedes:  Tertulia de Tebeos.

¿Y qué es esto? ¿Qué diferencia a este podcast de todos los demás?

Pues no sé. Sólo somos un grupo de aficionados que intentamos trasladar esos ratos de charla comiquera en la tienda. Un refresco en la mano, las novedades en la estantería y el ultimo rumor en los labios. El tiempo pasa y lo que queda es el recuerdo de unas risas y la vuelta a casa con nuestra bolsa llena de comics.

Esa es la Tertulia de Tebeos; ni más ni menos.

En Ivoox una vez al mes:

Aquí os pongo el enlace. Ea, a disfrutar:

Tertulia de Tebeos.


2014-01-07

Perros del desierto








Encontrada en un papelería de barrio, escondida entre las últimas novedades en tapa dura, haciendo señales desde su lomo magro, su portada impactante y su aspecto de bolsilibro. Claro, que me la llevé a casa.
Perros del desierto, como reza en su portada es un violento western de ciencia ficción. Ni más  ni menos. En poco más de cien páginas, Francisco Serrano vomita excelencia pulp de qualité a base de un lenguaje cuidado, recuersos literarios que embellecen pero no apelmazan la narración y un interés, muy de agradecer, de dar al lector una novela de la frontera de impacto directo.

En "Perros del desierto" conocemos al agente Rai Cruz, policía de un planeta desértico, sin nombre, atrasado tecnológicamente respecto a la Tierra. Un conexto genial para realizar un western de futuro anticipativo, sucio, pesimista y duro. Leer las aventuras de Cruz mientras acompaña a una forastera con mucho a sus espaldas por los páramos del planeta evoca a Serie B cinéfila, a novela sin pretensiones del Oeste, a tiroteos y mutantes, a diversión. Y es así, pero con mimo, bien escrito, bien estructurado; breve e intenso. Francisco Serrano no necesita emborronar páginas y páginas cuando puede evocar... Todo está en el imaginario del lector. Los paisajes son áridos y los personajes duros... Se perfilan casi a vuelapluma, con diálogos que dicen más de ellos que párrafos y párrafos de relleno vacuo.

Cuatreros, disparos, emboscadas y perros asesinos; el hombre de negro que vagabundea por el desierto, fogatas y cicatrices; armas caseras y locura. Estilísticamente más cerca de un Mccarthy que de otros puristas de la ciencia ficción, "Perros del desierto" es, más allá de un homenaje formal a una forma de hacer literatura, una rara avis en el panorama editorial español; la prueba de que las fórmulas no han muerto, ni lo llamado pulp, la literatura de evasión, está divorciada de la buena escritura.

Seis euros, dos sentadas. Cortesía de los valientes de Editorial Alegoría.

PD: Lo que supuso un golpe, una sonrisa y una maldición bienintencionada fue encontrar como coordinador de la línea editorial a Alberto Haj-Saleh: Lector yamigo al que nunca he podido estrecharle la mano pero que considero como tal. Cosas de la vida.

2014-01-01

El Hobbit: la desolación de Smaug







Esta tarde he ido con mi hija a ver esta peli, por lo que la reseña/crítica o cómo queráis llamarlo, está untada en amor paternal hacia una niña de cinco años que se ha dejado maravillar con la última de Peter Jackson en la Tierra Media. Un encandilamiento que me ha afectado, lo reconozco. Ojos como platos, preguntas emocionadas, sustos y ratos donde la chiquilla no sabía por dónde iban los tiros. Al salir de la sala le he preguntado qué le había parecido y su cara encendida me lo ha dicho todo: Sí, papá, me ha gustado porque también te ha gustado a ti.
Historias de padre friki aparte, voy al turrón:

En el 2040 o tal que así, un nuevo directos que a lo mejor no ha terminado aún el colegio realizará una nueva adaptación del Señor de los Anillos o del Hobbit. Querrá escapar del canon de Peter Jackson, crear algo nuevo, "será más fiel a los libros", dirá en una época en que la novela impresa será materia de estudio arqueológico. Y se hará. Peter Jackson ha hecho tan suya la Tierra Media que cada una de sus pelis están impregnadas de su forma de ver el cine de entretenimiento; una fórmula engrasada, con oficio, que no sorprende porque, atentos, es la quinta vez que vemos esto. Y "La desolación de Smaug" tiene el handicap de ser una peli en tierra de nadie: sin final y sin principio; un film donde pasan muchas cosas pero no todas llevan el ritmo necesario. Tramas principales, subtramas coherentes con el propio Universo Tolkien/Jacksoniano, otras subtramas inútiles...

La compañía enana busca la forma de encontrar la entrada a la Montaña Solitaria y nosotros los acompañamos por bosques infestados de arañas, palacios elfos, persecuciones orcas, osos formidables... Todo con la más inpersonal de las partituras de Howard Shore y con parones en el ritmo que hacen que nos  pongamos a pensar durante la proyección si a este coloso no le sobran unos buenos cuarenta minutos.

Lastres aparte, la peli mola. Mola porque está concebida para molar. Molar o morir. Intoxicación por molonidad y épica. Smaug mola. Las coreografías en las luchas molan, el diseño de producción es para flipar (lo que más me ha gustado con diferencia); una virguería visual que hace que merezca la pena pasar por taquilla.

En definitica, ¿me ha gustado? Sí. Lo justo como para llevar a mi hija el año que viene al cine; lo justo como para aceptar con una sonrisa estas dos horas y medias de evasión CGI, lo justo como para saber que, en algún lugar, ésta será la película que marque la manera de ver cine de un niño.