2014-03-03

Riddick








El cine necesita héroes, iconos, imágenes a las que adorar, franquicias que mantener... Los superhéroes son la fuente a la que las productoras van a beber, pero el género cifi está huérfano de héroes. No existen una Ripley, ni un Deckard... Remakes vergonzantes pueblan las pantallas y el fan hocica con la cabeza agachada. No queda otra.
En el 2000 Universal estrenó Pitch Black. Serie B con miras que lo petó a su manera. Un ejercicio sano y divertido que nos dio un nuevo personaje: Riddick. Un tipo misterioso, letal y de verbo escueto pero acertado. Un felino que se las tenía que ver con aliens y policías espaciales. Un tipo duro más bien traído.
En 2004 a Riddick le quitaron el misterio y le añadieron un pasado de space opera que no caló en el imaginario del aficionado. Más pasta pero menos fuste. Las Crónicas de Riddick evidenciaron una dependencia brutal a los mitos Howardianos y una falta de ideas preocupante.
Y en 2013 el héroe vuelve a los orígenes. Presupuesto acortado y un back to the essentials que puso palote al aficionado irredento. Riddick de nuevo en un planeta remoto, dejado de la mano de Dios y con unos mercenarios detrás de sus huesos.
Mismo actor, mismo director y un aroma a directo a DVD que tira "patrás".
Riddick es la esencia de estos tiempos. Un personaje con posibilidades que se pierde en tiempos muertos, voces en off de verguenza, acción CGI cutre y unas ganas de molar que aburren. Vin Diesel quiere ser un héroe y le pone ganas, las que le han faltado a un guión que va desde la historia típica de naúfrago espacial de Weird Stories a la serie Z de "no tenemos un pavo para más y nos vamos a meter en un cuarto a hablar hasta que pase un cuarto de hora y podamos rellenar los 90 minutos de marras".
Eso es Riddick. Nada más y nada menos. Snake Plissken no tendría nada que hacer con él. Es el único héroe espacial que nos quedaba, la gran esperanza blanca del género. ¿Dónde está Max ahora que Alex Murphy y este hombre nos han defraudado?