2014-05-26

Los Proyectos Manhattan nº 1



Los Proyectos Manhattan es una de las propuestas de Image que posibilita que autores encandenados a las decisiones editoriales de las majors nos ofrezcan sus propuestas más personales. Jonathan Hickman es un conocido de los lectores Marvel. Autor de ideas de largo recorrido, se ha adueñado de los destinos de varias series de la Casa de las Ideas dividiendo a crítica y público con sus lecturas a varios niveles y una forma de narrar de forma alargada que llega a desesperar en muchos momentos. Un escrito de esquemas que se ha labrado una reputación entre las masas gracias a trabajos como "Guerreros Secretos", "Shield" o "Los Cuatro Fantásticos".

Los Proyectos Manhattan es una propuesta diferente. No hay superhéroes, hay científicos. EL Proyecto Manhattan real fue la respuesta americana definitiva en la II Guerra Mundial que se tradujo en dos bombas atómicas; pero ¿qué pasaría si ese atrazo adelanto tecnológico enmascarara un experimento mayor?

Puro pulp, pura especulación histórica protagonizada por los principales cerebros de la época, pero retratados de una forma peculiar. Con un tono cuasi televisivo, con un manejo acertado del cliffhanger, Hickman nos asalta, nos satura con ideas e ideas que llenan los cinco números del tebeo hasta su fin. Una suerte de Warren Ellis en sus mejores momentos que sorprende después de leer algunos trabajos del escritor.

Una apuesta acertada que deja con ganas de más. Albert Einstein desatado, el cerebro de un presidente metido en la Primera I.A. del mundo... Fat Man y Little Boy fueron sólo la punta del iceberg. Un relato que ofrece una lectura corrosiva sobre el uso de la ciencia por mentes que están por encima de la humanidad media. Porque fuera del entretenimiento asistimos al día a día de los mayores genios jugando con la eternidad.


2014-05-24

El columpio negro





Vamos allá con la sinopsis:

"Una enfermedad degenerativa mantiene a Katsina Hogwood recluida en un misterioso edificio. Algunas circunstancias extraordinarias, como relojes que aparecen y desaparecen o una joven japonesa que se desliza entre el mundo de los vivos y de los muertos le hacen sospechar que, extramuros, existe otra realidad. ACRAN, la ciudad sin techo, es el máximo exponente de una sociedad en que los sintéticos se utilizan como mano de obra gratuita, los humanos están abocados al consumismo y cuerpos de élite como La Guardia de Quianmen garantizan una convivencia gestionada con herramientas del futuro y convicciones procedentes de una tradición milenaria."



Palabras como distopía, cifi hard, multirreferencial se pronuncian al hablar de esta novela del autor catalán Lluis Rueda. Yo, si me permite, me ceñiré al más amplio término de Ciencia Ficción para analizar esta novela de marcados ecos cinematográficos. La vía fácil es tirar diciendo que es un símil de Blade Runner. Sí. en la novela tenemos seres llamados sintéticos que reflexionan sobre su propia existencia, marcando el tono de la narración y tiñendo la historia con una reflexión sobre la propia existencia que densa lo que podría entenderse en principio como una más de robots.




Pero la referencia cinéfila, a mi entender, se acerca mas a Hitchcock que a Scott, sobre todo en la primera parte de la novela. Las aventuras de Katsina Hogwood, casi un personaje de novela decimonónica, por escapar de la férrea sombra de su marido, encerrada en una casa donde se mezcla el horror tecnológico con las costumbres victorianas, están narradas con un acertado pulso; salvo un exceso de epítetos e imágenes no del todo acertadas en algunos momentos cuya intención, deduzco, es dar tono. Puro thriller que engancha más allá del género escogido. En la casa de Endurance las muñecas saben kung-fu y los hologramas están más vivos que los humanos.

Conforme avanza la novela el ritmo se suelta, y la historia, con la incorporación de una carismática heroína de manual (Arizona Risso), el thriller pasa a la acción hasta confluir en una refrescante novela que revitaliza un género poco tocado por los autores patrios actuales.

Rueda se enfrenta al reto, se vuelca con lo que quería contar. Se nota que ha mamado de las historias que homenajea con un respeto muy alejado de otros títulos que fusilan sus refererntes.

Columpio Negro merece la pena. Merece la oportunidad de leer una novela que se sabe escrita como si fuera la última oportunida del escritor para contar SU historia. Y esas son las novelas que me gusta a mi leer.