2015-03-21

Secuelitis




Dicen que el mono no baila si no le dan plátanos. Es un aforismo que se aplica en todos los negocios y profesiones. Y en la Literatura. Escribes una novela, la editan, se publica, se vende, se vende bien, se vende bien de cojones, es un pelotazo... Pues lo normal es que al cabo del tiempo esa historia se amplíe a través de secuelas, precuelas, expansiones... Es una ley a la que se acogen las editoriales.

El caso es hacerlo cuando hay garantías de éxito, de ventas, de business... Mucha gente me pregunta (sí mucha, de verdad) sobre una continuación de Laguna Negra. Son lectores de la novela, la han comprado, la han leído y piden más. Y eso es un orgullo para un escritorzuelo como yo. "¿Pero la tienes planeada ya?" o "¿Qué dice la editorial?". Yo sonrío, doy las gracias y les digo que no tengo nada preparado. MENTIRA. No sé los demás, pero yo siempre maquino historias que van más allá de las impresas, no como un proyecto en firme sino como y "qué pasó con" mis personajes. Y sí, con Laguna Negra y El Hombre Spam lo he pensado.

Pero no he escrito ni una letra.

Prefiero saltar como un mono con el culo escocido de una rama a otra. Saltar de género, de historias, dejar aparcadas las continuaciones e cantar otras canciones. Acabo de terminar una historia hard boiled y ahora estoy con una movida post apocalíptica. ¿Mañana? Ni idea.

No entiendo a esos autores que se embarcan en trilogías, series y volúmenes sin contar siquiera con la garantía de una publicación en firme. A menos que se haga por verdadero amor al arte. Entonces me callo.

Si Laguna Negra hubiera agotado ya la tercera tirada os hablaría de la secuela de la novela con total seguridad. Mientras, el tiempo lo dirá.