2015-05-07

Vengadores, la era de Ultrón: secuela monstruosa




SPOILERS, SPOILERS, SPOILERS


Sábado por la tarde y mi hija y yo nos plantamos en el cine: Vengadores 2. Llevo varios días con el bombardeo, con el hype, con las reseñas, las críticas, las opiniones positivas, la repulsión... Compramos un paquete de palomitas y un refresco grande y nos sentamos. A ver qué me encuentro.

Vengadores, la era de Ultrón es un monstruo, un eslabón enorme dentro de una cadena que se inició hace siete años con Iron Man. Una producción analizable más allá de su dirección, de su guión o de la calidad de sus interpretaciones o efector digitales. Es la prueba definitiva de que hay un género nuevo y capaz de tener sus propios mecanismos: el cine de superhéroes. Es una secuela donde las expectativas estaban tan hinchadas, tan elevadas, que el resultado es difícilmente valorable.

Evalúo Vengadores 2 desde el espectador despreocupado que va con su hija al cine, que tiene casi demasiados tebeos del grupo  y que quiere ver a  Tony Stark y compañía luchando contra el robot definitivo. Joss Whedon, el padre espiritual de esta saga dentro de un plan mayor, dirige y escribe un film donde la premisa de la primera parte se agranda; todo debe ser mayor: más acción, más interacción de los personajes, más humos, más momentos épicos, más, más, más, más... Y mejor. El monstruo revientataquillas debe recibir su sacrificio y el espectador TIENE que ser saciado. A niveles totales. Disney/Marvel tienen que  satisfacer al que sólo espera ver una peli sin pretensiones, al que espera ver a su personaje favorito perfectamente retratado, al que debe odiar la película por ética personal, al que no le gustó la anterior... A todos.

Vengadores, la era de Ultrón  es un producto imperfecto. Es una filigrana de presupuesto inmenso que nunca podrá ser redondo. El fan, el no fan, encontrará pegas, huecos de guión, incongruencias, y la disfrutará o no.

Yo la disfruté junto con mi hija. Flipamos con la secuencia de entrada, con la batalla Hulk/Iron Man, con la Visión, con la Bruja Escarlata y con una batalla final llena de momentos comiqueros y con una secuencia final y títulos de crédito que me dejó con ganas de más y lleno de gozo. A mí.

¿Que Ultrón es un personaje de opereta? Sí, como en los cómics. ¿Qué no sale el Hombre Hormiga? Vale. ¿Qué está llena de Deus ex machina? Como siempre. ¿Qué hay relaciones entre los personajes que no se cree nadie? No me molestó. ¿Por qué? Porque Vengadores, este behemoth, tiene un guión de locos realizado por un escritor cuerdo. Porque hay planes, fases, directivos, que son un lastre para contar una historia que a poco que se piense puede ser mejor.

Pero es una peli de momentos. De épica henchida, de miradas entre personajes que se aman desde hace décadas en los tebeos, de imágenes rodadas con tanto cariño hacia el propio Universo Marvel que son emocionantes.

Sobra tanto y falta tanto que da lástima al ser más odiada que querida. Yo le guardo este homenaje porque durante más de dos horas me entretuvo, me distrajo, me emocionó y supe perdonar sus fallos. La experiencia cinéfila es un ejercicio de corazón. No se me puede olvidar.

2 comentarios:

Capitán Nadie dijo...

Absolutamente de acuerdo. Imposible conciliar y redondear tal producto para contentar al gran público y a los marvelitas al mismo tiempo. Pero una vez que lo comprendes y relajas tus filtros... diversión, emoción y, por que no, gratitud. Así es el cine; pagas ocho pavos y ves el resultado del trabajo de miles de personas con un presupuesto de millones. Buen invento.

Pablo García Naranjo dijo...

Es un prooducto que no se puede ver y mucho menos disfrutar sin el componente emocional.