2015-08-16

Coburn, géneros, libros.





El viernes salió a la venta Coburn, mi tercera novela publicada con Tyrannosaurus Books después de Laguna Negra y El hombre Spam (ésta bajo el pseudónimo de Talbot Torrance). Mi tercera novela y otro giro de volante en cuanto a género se refiere.

Si con Laguna Negra toqué el terror y con El hombre Spam la ciencia ficción, con Coburn ataco con toda la poca vergüenza del mundo el género negro. Coburn es otro homenaje. Sí. Otra forma de veneración hacia un género, una forma de contar historias, que he disfrutado desde hace mucho. Hombres marcados por su profesión, su pasado y sus decisiones. La sordidez de una atmósfera, de una paisaje artificial visitado en mil ocasiones en películas y  novelas impresas en papel barato.

Coburn es un paria. Un pistolero más que se hace viejo y es conocedor del destino que les espera a los tipo como él. Piensa en lo que hizo y en lo poco que le queda por hacer. Y en cómo puede afrontar lo que le queda por hacer.

Es novela de tono. Los setenta flotan en las descripciones y los diálogos pretende (o Dios mío) ser acertados y acerados; como una lectura rápida que deja el poso de la estela de un disparo. Ni más ni menos. La novela es mía y tengo que venderla. 

Después de Laguna Negra y El hombre spam tocaba saltar de rama. Como uno de esos pequeños monos que pululan en las copas de los árboles, me gusta perder el tiempo entre cabriolas y experimentos. Moverse para no morir, para no estancarme, para hacer lo que me gusta y como me gusta.

Pero este libro, esta pequeña maravilla, no es sólo mérito mío. En absoluto. Sin el apoyo y la labor personal y profesional de los integrantes de Tyrannosaurus Books no existiría. Ellos me escuchan y yo les escucho a ellos. Cientos de líneas de diálogo virtual, minutos de conversación telefónica. Interés e ilusión por ofrecer lo mejor que se puede ofrecer en este momento. Confianza y respeto.

La hoja en blanco se rellena de símbolos con ligereza, como dictados, con esperanza y la ilusión de cada nueva historia. Cualquier día terminara todo. Pero hoy no. Aún me queda mucha diversión para mí, y espero que para el sufrido lector.




1 comentario:

Charles de Batz dijo...

La página en blanco... !Con lo que cuesta enfrentarse a ella! Suerte con tu nuevo libro.