2015-09-09

Mitos

Ahí voy:

El mundo, el mundillo, está lleno de mentiras, de pequeños héroes solidarios, de gente que curra con dignidad y de auténticos hijos de perra. Vamos, como en la vida real.

Escribo esto porque vivo rodeado de una realidad profesional que no termina de cuadrarme. Escribir es un ejercicio solitario pero tiene un componente circense digno de análisis Escribes tu obra y la publicas a través de todos los medios que la industria te ponen al alcance de la mano. Algunos sacan sus novelas con editoriales de las llamadas tradicionales, otros lo hacen con crowdfounding y otros a través de la coedición o la autoedición. Medios válidos siempre y cuando uno actúe con coherencia.

Es un mundo literario lleno de postureo, como esas exhibiciones de culturismo donde los participantes se plantan sobre un estrado y sacan músculo con una enorme sonrisa dibujada la cara contorsionada. Somos escritores y comerciales. Vendemos pociones mágicas en carromatos. Sacamos pecho donde sólo hay pellejo y esternón. Leo a gente que dice que vive de esto y me entra la risa floja. Leo a gente que dice que se saca un sueldo al mes con una única novela publicada en Amazon; leo a escritores que se vanaglorian de sus ventas cuando el número de sus ejemplares impresos son, siendo generosos, pobres.

Está arrasando, lo está petando. No. ¿Qué es eso? ¿A quién pretendemos engañar? ¿A tu amigo de Facebook? ¿A tu familia? ¿A tus colegas? Yo puedo hablar con propiedad. Sé cómo son mis contratos y sé que cifras se mueven. ¿De verdad pretendemos hacer ver que esto es rentable y que se puede vivir de esto?

Yo trabajo en algo muy alejado de la Literatura y puedo decir que tendría que escribir muchas novelas al año y que se vendieran muy bien para poder subsistir con los libros. No me duele decirlo. No quiero engañar a nadie. Y no es culpa de las editoriales, ni malvendo mi trabajo. No soy un autor bestseller y es lo que hay. No lloro, no me lamento por las esquinas porque sé que el pan que llega a mi casa no sale de las teclas de mi ordenador personal.  No miento con los ejemplares que se editan de mis novelas ni con los porcentajes contractuales. Estoy contento con mis contratos y con mi editorial. Punto.


Podemos engañar a quien no está metido en el ajo. Podemos engañarnos a nosotros mismos. En realidad es fácil. Se dice, se escribe, las personas que ignoran cómo funciona esto nos creen porque no tienen ni interés ni conocimientos para contradecirnos.

2 comentarios:

Charles de Batz dijo...

Entiendo que, al fin y al cabo, se trata de un negocio relacionado con el ocio y el espectáculo. Y en los autores está el convencer, y ser capaces de llegar al mayor número de personas. Si lo consigues, perfecto, pero creo que es rarísimo el caso de quién vive exclusivamente de ello. Seguramente, nadie.

Pablo García Naranjo dijo...

Sí, el tema espectáculo es fundamental. Vendemos entretenimiento y hay que colaborar en la cadena de la venta. Pero con coherencia y sin tomar al lector como tontos.