2015-11-09

Relatos Salvajes. Tal vez lo mejor de la Marvel actual









Como hay de todo en la viña del Señor, podemos decir que en todas estas maniobras de marketing que suponen los mega eventos tipo Secret Wars 2015 algo bueno debe salir. Cuando se anuncian, el lector ve la avalancha de nuevos títulos y renumeraciones con el ánimo encogido y la mano metida en el bolsillo no vaya a ser que alguien le robe. Es así, y el burro ya está escarmentado de tantos palos.

Pero entre tanta miniserie, hay cositas en estas Secret Wars que molan bastante. Una de las características de SW 2015 es que las series regulares se han cerrado en torno al Mundo Batalla de Muerte. Los personajes pasan a “vivir” en estos Reinos de Taifas caracterizados por recrear “grandes” historias de la editorial. Tenemos innecesarias pero nostálgicas vueltas al Proyecto Exterminio e Inferno; Dias de Futuro Pasado o vueltas a la Civil War. Son What If en continuidad como han querido decir desde La Casa de las Ideas; son sacacuartos de calidad cuestionable para muchos.

Pero, sorpresa, tenemos que entre tanto experimento con gaseosa, hay cositas. Cositas buenas, cositas ricas, cositas con enjundia, chicha y disfrute. Cosas como Thors (ese remedo de The Shield en clave asgardiana que es digna de comentar) o este Relatos Salvajes que me tiene enamorado.


Relatos Salvajes es una sacada de churra. Me explico: Jason Aaron, mi adorado Jason Aaron, nos cuenta lo que le da la gana usando el escenario de Mundo Batalla como le ha dado la gana. ¿Es un Mundo lleno de versiones alternativas, trozos, del Universo Marvel? Vale, yo voy a contar una historia de Espada & Brujería con Conan. No, Conan no, que no tenemos los derechos. Vale, pues con otro.  Con Arkón. ¿Arkón? ¿El que salía en la Patrulla X o en Hulk? ¿El de la diadema marquita y la mochila de rayos? El mismo. ¿Y dices que vas a empezar a meter a personajes olvidados del locurón editorial de los setenta? Esa es la idea.




Relatos Salvajes es una explosión artística dentro de una fábrica en serie. Es un dibujo inspirado y lleno de imaginación de Mike del Mundo. Es una historia de Espada & Brujería protagonizada por un Conan Rey desatado que sólo quiere volver a su Reino de Polemacus y que para ello tiene que atravesar un mundo lleno de monstruos, bestias, dragones y Reinas Brujas. Es violencia y los mejores textos de apoyo que puedes leer en un tebeo.

Es un Zas en la boca a aquellos que desprecian la posibilidad de que exista un comic mainstream actual que merezca la pena. Es aventura bien escrita y mejor dibujada. Es lo inesperado, es el mejor Conan sin ser Conan.

Grapas mensuales que quedarán como una joya entre estiércol. Después de la SW 2015 la serie sigue sin su guionista pero con su dibujante. ¿Mantendrá el nivel? No lo sé. Lo único que sé es que la cabecera setentera de Relatos Salvajes ha vuelto con fuerza. No es un nostalgia, es que el cómic está de puta madre.


3 comentarios:

Daniel Gavilán dijo...

Muy de acuerdo con tu valoración de este torrente de imaginación y aventura que nos ofrecen Aaron y Del Mundo. Si hubiera justicia en el mundo y el sucesor de Jason está atinado, este Relatos Salvajes debería dar para años de frenesí creativo, porque ya solo la forma de recuperar a todos estos personajes olvidados de la vertiente fantástica de Marvel y construir una nueva mitología con ellos ya es para montarles un templo. Un templo de lo extraño y bizarramente* irresistible a poder ser

* Añadir comillas o no a ese bizarro. De las dos maneras cumple

Pablo García Naranjo dijo...

Es una rara avis porque no cumple el canon de serie que no vende y los autores hacen lo que le da la gana. Es un proyecto inusual por su planteamiento y ejecución. Lástima que pase desapercibido entre tanta grapa.

Daniel Gavilán dijo...

La cara mala de tener un catálogo tan extenso como el que hay en la actualidad, sí. Pero vamos, que al final con tanto darle manga ancha a los autores para flirtear con propuestas más allá de lo habitual en los superhéroes la Secret Wars esta ha dejado un puñado de novedades bastante majas