2016-07-12

The Martian.




Resulta curioso el menosprecio hacia el trabajo bien hecho. La regularidad se paga con indiferencia; la calidad es lo esperado siempre. Si un artista falla, o tiene una obra que no cubre las expectativas, se perdona más que al que siempre cumple con un canon cualitativo."Siempre da lo mismo" o "está en su línea". Ridley Scott lleva toda su carrera siendo un ejemplo de corrección y siempre estará estigmatizado por la sombra de sus primeras obras. Alien y Blade Runner han influenciado tanto a la ciencia ficción que es imposible medir el impacto de esas obras. Es algo grabado en el ADN de las películas, libros, videojuegos o cómics posteriores. Scoot alcanzó la gloria y el resto de su producción DEBÍA ser mejor. 


Y obviamente eso es casi imposible.

Y llega el 20165 y Ridley viene de hacer esa gran comedia que es Prometheus. Vuelve a la Ciencia Ficción después de pasarse por el peplum en Dioses de nomeacuerdo. Vuelve con la adpatación de una novela superventas. Vuelve a su género. Y a ver qué tal.

The Martian es un película en la que es fácil caer en la épica mal entendida, en la fanfarria desaforada, en los planos intensos y el martilleo en las sienes. Es muy fácil. La historia de un Robinson Crusoe extremo. Un tipo abandonado a su suerte en el entorno más puteante posible: el planeta rojo. Lo que podían ser dos horas y pico de agobio y ganas de quitar la peli de lo mal que lo está pasando el muchacho se convierte en un relato de aventuras casi ligero. Y aquí es donde Ridley Scott, como el Miller en Mad Max, se saca la minga septuagenaria y se mea en lo que se supone que tiene que ofrecer. Scott nos ofrece increíbles imágenes de un Marte casi real, nos hace creer que esta historia es real y que es un biopic de un suceso verídico. ¡Y esa es la magia de la película! Me trago toda la aventura porque todos los personajes y el ambiente están ahí para divertir, para entretener, para recalcar que es una de aventuras de toda la vida, de las que ya no se hacen.

Y lo realiza con optimismo, casi con alegría. Música disco para la desesperación y la soledad. Y sí, el personaje de Matt Damon las pasa putas. Putas de verdad. Pero la Ciencia está de su parte. No el Dios Americano, ni la Providencia, sino su intelecto y el de un puñado de tíos listos de la NASA.

Ridley Scoyy se enjuaga el mal sabor de boca de Prometheus y recuerda que tiene energía para contar una historia como esta mejor que cualquier director joven. Le queda gasolina para más, no sé si mejor.


2 comentarios:

HotBless dijo...

Me lo pasé muy bien viéndola y me parece una película de aventuras fenomenal, en eso estoy de acuerdo contigo.
Pero es tan ingenua en algunos aspectos, el comportamiento del gobierno chino, la entrega y sacrificio de los compañeros de misión. ..Que mí me sacaron de la película unas cuantas veces.

Pablo García Naranjo dijo...

Sí, todo en el relato está orientado hacia el éxito. China es un deus ex machina bondadoso y pasivo, y casi ningún personaje es maltratado por el guión.