2016-11-26

Bestiarius



Soy un lector de manga errático, disperso y muy mal amante. Picoteo, disfruto, pero no soy un consumidor agradecido. Pluto, Monster, Biomega, Prophecy... Poco más. No me suele llamar mucho el formato ni las formas. Pero no me cierro las puertas.

El otro día estuve en la tienda de cómics y este tomito me llamó. Joder, me recordó a los Caballeros del Zodiaco, para qué mentir. Bestiarios (Milky Way ediciones) es un manga de los que me gustan: tres tomitos y ya está. Ríos interminables cero. El autor es, perdonadme por el desconocimiento, Masasumi Kakizaki y tiene otro manga, Green Blood, que también me ha engatusado. ¿Y de qué va? Gladiadores y monstruos. Eso es. Poco más. En el Imperio Romano de cartón piedra y cultura popular, alejado de la rigurosidad y de la fidelidad histórica, se llevan mucho las luchas de gladiadores entre humanos y monstruos. Orcos, goblins, dragones, minotauros... de todo. En ese Imperio que lo ha conquistado todo tenemos la sangre y la arena típica y tópica. Honor, familia, acero y muerte.

Bestiarius roza el topicazo e incluso el absurdo. Lo roza, lo torea y te embauca. La emoción de las peleas y lo simple de sus protagonistas (relaciones entre los propios luchadores que son entrañablemente noñas), hacen que la lectura se convierta en un pasa páginas divertido y fresco. Los combates, el diseño de los personajes y las coreografías son espléndidos, vívidos y currados; las historias entre los héroes son creíbles pese a ese velo de monstruos y frases grandilocuentes, Pero, repito, funciona. Y muy bien.

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