2016-11-15

Tokyo Ghost. Adictos al futuro




Tokyo Ghost es otro viaje por el futuro del guionista Rick Remender (Black Science, FEAR Agent, Low); un paseo por un porvenir negro y digital. 

Tokyo Ghost cuenta la historia de Teddy, o Led Mella, y Debbie; dos alguaciles de la ciudad de Los Ángeles después de un deshielo de los polos que nos trae hambruna, mierda, violencia y enganche a la tecnología; dos polis de un Sistema creado por Lak, un retroclon de Steve Jobs, que controla a todo el mundo a través de conexiones virtuales. Sí, señores, como lo de ahora pero un poquito más extremo. Ted y Debbie están enamorados, o al menos ella, ya que Ted/Led está tan metido en la Red que apenas cumple con su trabajo de músculo acorazado. Ella, seguidora de la disciplina straight edge, pasa de conectarse y sólo quiere escapar de la ciudad, de Lak y de recuperar a su novio. Y la ciudad de Tokio es su destino.

Tokyo Ghost es un delirio ciberpunk de los que me gustan, de los que me estimulan y espolean. Es una historia (el primer arco se llama el jardín atómico), que contiene tantos retazos de información que invitan a detenerse en los cuadros de diálogos cargados de bromas digitales, de referencias cercanas y de jerga tecnológica llevada al extremo. Es una historia de amor escondida en otra de acción y desesperanza. Los digital nos ha devorado en este Los Ángeles; nos separa de la propia vida ofreciéndonos VITA, un sucedáneo personalizado donde los hijos no importan y el sexo es más satisfactorio que el contacto entre dos cuerpos. Un más allá de lo que tenemos en este primer mundo. Una sátira exenta de sutileza que nos da en la cara. Una aventura que no es más que una elucubración cartoon de lo que puede venir.

Tokio, el reflejo en el espejo de Los Ángeles es una fábula samurai donde la tecnología está prohibida. Un edén, una utopía donde los extraños son su mayor peligro. Y Ted y Debbie aparecen allí con una misión y una esperanza.

Todo esto estaría muy bien si el apoyo gráfico estuviera a la altura de la prosa. Y lo están. Sean Murphy estiliza, embellece y abarrota con un sentido de la estética que se acerca a lo pictórico. Debbie es una postadolescente grácil y adolescente que atraviesa las viñetas; Led/Ted es un Jugernautt inmenso, torpe y devastador. Escenarios, referencias cinéfilas y cine de samurais en el color de un grandísimo Matt Hollinsworth. Brutal.

Dos tomitos nada más; el primero en vuestras librerías. Esto es una joya de la que merece la pena hablar. Avisados estáis.

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